
Una revisión de Cochrane que reunió nueve ensayos clínicos con 537 adultos concluyó que no existen pruebas suficientes que respalden el uso de cannabis medicinal para el insomnio.
La investigación mostró que los resultados disponibles no permiten establecer con certeza que estos productos mejoren el descanso, el tiempo de sueño o el desempeño durante el día.
Qué concluye la revisión Cochrane sobre cannabis medicinal e insomnio

El insomnio puede manifestarse como dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes o una sensación de descanso insuficiente al levantarse. Además de afectar la vida cotidiana, se asocia con mayor vulnerabilidad a cuadros de ansiedad y depresión.
Entre las opciones terapéuticas habituales figuran la terapia cognitivo-conductual y algunos fármacos, aunque su efectividad y sus posibles efectos adversos varían según cada paciente. Creció el interés por preparados de cannabis medicinal, que pueden contener proporciones controladas de tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD), administrados en aceites, comprimidos o aerosoles.
La revisión evaluó beneficios y riesgos de esos productos en adultos con distintos tipos de insomnio. Ocho de los nueve estudios compararon cannabis medicinal regulado con placebo y uno lo contrastó con el antidepresivo amitriptilina.
El análisis fue dirigido por investigadores del Centro Asociado Cochrane de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires y de la Universidad de Manitoba, en Canadá. La última búsqueda de estudios se realizó el 5 de abril de 2025 e incluyó participantes de entre 18 y 76 años.
No existen pruebas suficientes que respalden el uso de cannabis medicinal para el insomnio

La conclusión central de los autores es que la certeza de los resultados va de muy baja a baja, por lo que no permite emitir recomendaciones firmes sobre el uso de cannabis medicinal para tratar el insomnio.
“La investigación disponible actualmente no es suficiente para responder de manera fiable si el cannabis medicinal ayuda a las personas con insomnio”, señaló la doctora Lucia Varela, autora principal de la revisión e investigadora de la Universidad de Manitoba.
Varela aclaró que esta falta de certezas no demuestra que los productos sean ineficaces. Sin embargo, indicó que los estudios publicados hasta ahora no alcanzan para definir su eficacia en la población general.
Los resultados muestran pocos o ningún beneficio clínicamente relevante frente al placebo

Frente al placebo, el cannabis medicinal tuvo poco o ningún efecto clínicamente relevante sobre la calidad o la satisfacción con el sueño, el tiempo total dormido y el funcionamiento diurno, según la síntesis de los ensayos.
En concreto, seis estudios con 194 participantes estimaron una diferencia promedio de 7,68 minutos en el tiempo total de sueño. El intervalo de los resultados abarcó desde una reducción de 23 minutos hasta un aumento de 38 minutos, un margen que impide extraer una conclusión sólida.
También se observó una posible mejora en la calidad de vida, aunque el dato procede de tres estudios con 95 personas y presenta un alto grado de incertidumbre. Los resultados combinados admiten desde un leve empeoramiento hasta una mejoría amplia, de acuerdo con la revisión.
La revisión incluyó nueve estudios y 537 participantes adultos

La mayoría de los ensayos se concentró en personas con insomnio primario, es decir, sin que el trastorno estuviera vinculado a otra enfermedad. Tres investigaciones analizaron insomnio agudo y seis se enfocaron en casos crónicos.
Los productos administrados tampoco fueron uniformes. Dos estudios usaron medicamentos autorizados —un cannabinoide de origen vegetal y otro sintético—, mientras que los siete restantes evaluaron preparados magistrales. Esa variedad dificulta comparar dosis, combinaciones de THC y CBD, formas de administración y resultados.
Además, 72,66% de los participantes eran mujeres y las muestras incluyeron principalmente a personas jóvenes. Por ello, las conclusiones podrían no trasladarse de la misma manera a hombres, adultos mayores o pacientes con enfermedades coexistentes.
Cuáles fueron los efectos adversos más frecuentes

Los participantes que recibieron cannabis medicinal tuvieron más probabilidades de registrar efectos adversos leves que quienes tomaron placebo. Entre los síntomas mencionados figuraron la sequedad bucal y los mareos.
El cálculo se basó en tres estudios que reunieron a 98 participantes. En esos trabajos, 37 personas presentaron eventos adversos durante el período de intervención con cannabis, frente a ninguna durante el período de placebo, aunque 14 tuvieron eventos en ambas etapas.
La revisión estimó que el cannabis medicinal puede provocar un ligero aumento de los efectos adversos, pero advirtió que la confianza en ese hallazgo es baja por el número limitado de estudios disponibles.
El riesgo de sesgo y las muestras reducidas limitan las conclusiones

Los autores redujeron su confianza en los resultados por varios motivos: riesgo elevado de sesgo en algunos ensayos, diferencias marcadas entre los estudios y escaso número de participantes.
También influyó la duración del seguimiento. El estudio más extenso observó a los participantes durante solo 12 semanas, un período insuficiente para conocer los efectos sostenidos del tratamiento y sus posibles riesgos a largo plazo.
El doctor Luis Garegnani, investigador de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires y autor principal del trabajo, sostuvo que “la prueba es demasiado débil e incierta para sacar conclusiones firmes sobre el uso del cannabis medicinal para el insomnio”.
La incertidumbre condiciona las decisiones clínicas

Garegnani planteó que los hallazgos no deben interpretarse como un respaldo ni como un rechazo definitivo al cannabis medicinal. En cambio, indicó que las decisiones clínicas deben contemplar las circunstancias particulares de cada paciente mientras se obtienen datos más robustos.
Las guías clínicas actuales tampoco ofrecen recomendaciones concluyentes sobre estos productos para el insomnio. La revisión señala que los próximos ensayos deberían incluir más participantes, seguimientos prolongados, medidas estandarizadas de sueño y registros detallados de seguridad.
Los investigadores también pidieron incorporar poblaciones más diversas y presentar resultados diferenciados por sexo, edad y otras características. La falta de estudios amplios y comparables mantiene abierta la pregunta sobre el papel del cannabis medicinal en el tratamiento del insomnio.














