
Conseguir un empleo estable es una dificultad para muchos habitantes de La Habana, una ciudad afectada por apagones, problemas de transporte y una economía que limita las oportunidades laborales. En ese escenario, el Consulado General de España en La Habana esclareció que mantiene un contrato que permite a la empresa estatal cubana PALCO aceptar o rechazar a los candidatos propuestos para trabajar en esa sede diplomática.
El acuerdo establece que España puede seleccionar a las personas para cubrir vacantes administrativas y de servicios generales. Sin embargo, la incorporación no queda cerrada hasta que la Empresa Empleadora PALCO aprueba al candidato. Si la entidad no lo acepta, la persona elegida por el Consulado no puede comenzar a trabajar.
El Consulado está limitado por un contrato fue firmado el 1 de enero de 2025, tiene una vigencia inicial de cuatro años y fue adjudicado por más de 1.13 millones de euros. Su objetivo es proveer personal local para tareas de oficina, asistencia técnica y servicios generales.

La selección del Consulado no garantiza la contratación
La cláusula 3.9 del documento dispone que el Consulado puede proponer a cualquier candidato para los puestos disponibles, aunque PALCO “podrá suministrarlo o no”. En los hechos, la empresa estatal tiene la última palabra sobre la incorporación de cada trabajador.
Aunque regulación no implica que PALCO dirija las actividades del Consulado. Una vez que el empleado ingresa, las autoridades españolas supervisan sus tareas. El Gobierno español sostuvo que el personal contratado realiza funciones administrativas, técnicas y auxiliares, sin intervenir en decisiones sobre pasaportes, visados, registro civil o nacionalidad.
España también puede prescindir de trabajadores y solicitar bajas inmediatas en casos de negligencia, indisciplina u otras faltas. PALCO, por su parte, puede retirar a empleados por causas justificadas, aunque debe informar esa decisión con 30 días de anticipación.
La diferencia principal está en el inicio de la relación laboral. Un candidato seleccionado por la sede diplomática necesita la aprobación de la empresa estatal cubana para ocupar el puesto.

La intermediación responde a las normas cubanas
El Gobierno español explicó que el sistema se aplica desde 2017 debido a la legislación vigente en Cuba. Las representaciones diplomáticas extranjeras deben contratar a su personal local a través de empresas empleadoras estatales.
Este modelo convierte a PALCO en un intermediario obligatorio entre el Consulado y los aspirantes a una vacante. La empresa no solo gestiona el vínculo laboral, sino que participa en la definición de cargos y debe ser notificada ante cambios de funciones o especialidades.
Los anexos del contrato también detallan los pagos. Para un auxiliar de oficina, PALCO factura 5.822,47 pesos cubanos mensuales (aproximadamente $250), mientras que el salario pactado para el trabajador es de 3.706,69 pesos cubanos (aproximadamente $150). En el caso de los auxiliares generales de servicios, el costo mensual es de 5.702,57 pesos cubanos y el salario previsto asciende a 3.630,14 pesos cubanos, detalla una publicación de Ciber Cuba.
El documento no especifica a qué corresponden las diferencias entre lo que factura la empresa y el salario que recibe cada empleado. Esos montos pueden incluir gastos de gestión, obligaciones laborales u otros conceptos.
El debate alcanza a los trámites de nacionalidad
La situación tiene relevancia por el volumen de expedientes que procesa el Consulado español en La Habana. La sede recibió más de 350,000 solicitudes de nacionalidad bajo la Ley de Memoria Democrática, conocida como Ley de Nietos.
Esos trámites incluyen partidas de nacimiento, certificados familiares y documentos de identidad. El Gobierno español afirmó que el acceso del personal a los sistemas y archivos está limitado a las necesidades de cada función y sujeto a mecanismos de autorización, supervisión, trazabilidad.
La información disponible no prueba accesos indebidos a expedientes ni irregularidades en la gestión consular. Pero el contrato confirma que el ingreso de trabajadores locales depende de una empresa estatal cubana, incluso cuando los aspirantes ya fueron elegidos por las autoridades españolas.













