
El celular ha pasado de ser un simple accesorio a convertirse en el eje central de la rutina diaria para una gran parte de la población. La necesidad de estar siempre conectados, la facilidad para acceder a información y la posibilidad de interactuar en tiempo real han hecho que su uso se extienda a prácticamente todos los ámbitos de la vida moderna.
Sin embargo, este vínculo estrecho con la tecnología no solo ha dado lugar a fenómenos como la adicción o la dependencia digital que acarrean otros problemas silenciosos. La postura puede verse alterada, dando origen a molestias físicas que, en muchos casos, pasan desapercibidas hasta volverse persistentes. El impacto del uso prolongado en el cuerpo humano comienza a ser objeto de preocupación entre especialistas, quienes señalan que, más allá de los efectos psicológicos, existen consecuencias físicas que merecen atención.
El riesgo de la postura por el uso de celulares
El uso prolongado se asocia con una serie de problemas posturales que afectan principalmente al cuello, la espalda y las extremidades superiores.

La postura de cabeza adelantada, comúnmente adoptada al mirar la pantalla, genera una presión considerable sobre la columna cervical. Según un estudio publicado en el Journal of Family Medicine and Primary Care (2025), esta posición incrementa la carga sobre el cuello, lo que puede derivar en el llamado “cuello de texto” y, con el tiempo, provocar dolor cervical crónico y rigidez muscular.
Además, la costumbre de inclinar la cabeza hacia abajo y encorvar la espalda favorece el desarrollo de posturas encorvadas y hombros redondeados. Los autores reportan que el 76,7% de los usuarios inclina frecuentemente la cabeza hacia abajo mientras usa el teléfono, mientras que más del 72% tiende a arquear la espalda al utilizar computadoras. Esta combinación de factores contribuye a desequilibrios musculares y a una mayor tensión en la región cervical y dorsal.
El impacto de estas posturas no se limita al dolor de cuello. Los datos señalan que el dolor de espalda, de hombros y de muñeca también es común entre quienes utilizan dispositivos digitales durante varias horas al día. El estudio de Bijum Toko y colaboradores destaca que el dolor de cuello fue el síntoma más frecuente entre los participantes, con un 47% de incidencia, seguido del dolor en manos y muñecas en un 23%.

Otras investigaciones, como la publicada en BMC Pediatrics (2025), han identificado que el uso prolongado puede alterar el equilibrio postural, especialmente en adolescentes. Mantener la cabeza hacia adelante y la vista fija en la pantalla durante periodos extensos no solo incrementa la tensión muscular, sino que también afecta la coordinación entre los sistemas visual, vestibular y somatosensorial, lo que puede traducirse en inestabilidad al caminar o permanecer de pie.
En tanto, un metaanálisis de 2025 compartido en BMC Public Health analizó cómo la adicción al teléfono inteligente y las posturas comunes al sostenerlo influyen en la prevalencia de dolor en las manos entre estudiantes universitarios. La investigación incluyó a 227 estudiantes, de los cuales el 54% fue clasificado como adicto al dispositivo según la escala SAS-SV.
Los autores observaron una alta prevalencia de molestias: el 76,65% reportó dolor en una o ambas manos, siendo la derecha la más afectada. Los estudiantes con puntuaciones más altas de adicción presentaron significativamente mayor dolor en todas las áreas anatómicas evaluadas de cada mano. El análisis también mostró que la postura más utilizada era aquella en la que se sostenía el dispositivo con ambas manos y ambos pulgares, lo que se asoció frecuentemente con molestias en el meñique, anular y pulgar.

La tendencia indica que posturas como el uso a dos manos y el apoyo del meñique incrementan el riesgo de incomodidad, particularmente en los dedos y la muñeca. Los investigadores concluyeron que la adicción al teléfono inteligente es un factor determinante en la aparición de molestias musculoesqueléticas en las manos, y recomiendan implementar estrategias preventivas como limitar el tiempo de uso continuo.
Cómo mitigar los efectos posturales del uso de celulares
Los especialistas insisten en la necesidad de incorporar estrategias preventivas y recomendaciones ergonómicas en la rutina diaria. Los autores de la revisión de Journal of Family Medicine and Primary Care subrayan que las pausas frecuentes y el ejercicio regular son medidas clave para mitigar el riesgo de trastornos musculoesqueléticos. Realizar breves descansos ayuda a reducir la tensión acumulada en el cuello, la espalda y las manos.
Otro consejo de los expertos es adoptar una postura adecuada al usar el teléfono: levantar el dispositivo a la altura de los ojos, mantener la espalda recta y distribuir el peso de manera equilibrada entre ambas manos. También sugieren alternar los dedos al escribir o deslizar en la pantalla, y evitar sostener el teléfono solo con una mano durante periodos prolongados, ya que esto incrementa la carga sobre el pulgar y la muñeca.
Además, los especialistas recomiendan aprovechar funciones tecnológicas como el dictado por voz y configurar recordatorios para realizar pausas activas. Estas medidas, junto con el fortalecimiento muscular y la actividad física regular, permiten mantener la salud musculoesquelética y minimizar el impacto negativo de la tecnología en el bienestar físico.














