
El consumo de café descafeinado podría mantener varias de las asociaciones favorables para la salud que se han estudiado en la versión con cafeína. Según explicó el profesor de Nutrición y Epidemiología de Harvard Edward Giovannucci, sus componentes vegetales seguirían presentes aun después de retirar gran parte del estimulante.
La observación, recogida por National Geographic, pone el foco en los compuestos que permanecen en la bebida y no solamente en la cafeína. La evidencia disponible procede sobre todo de estudios observacionales, por lo que describe asociaciones y no permite establecer una relación directa de causa y efecto.
Los polifenoles explican por qué el descafeinado mantiene parte de sus propiedades
Giovannucci señaló que “muchas de las propiedades protectoras que observamos en el café con cafeína también se observan con el descafeinado”.
La afirmación se basa en investigaciones anteriores y cuestiona la idea de que los posibles efectos del café dependan exclusivamente de la cafeína. Al someter los granos al proceso de descafeinización, se reduce de forma considerable su contenido estimulante, pero no desaparecen todos sus componentes.
Entre ellos figuran los polifenoles, sustancias de origen vegetal que se encuentran en numerosos alimentos y bebidas. El ácido clorogénico es uno de los más estudiados en el café por su posible vínculo con mecanismos antioxidantes y metabólicos.

De acuerdo con la institución estadounidense, estos compuestos pueden influir en procesos vinculados con el metabolismo de la glucosa, la respuesta inflamatoria y la actividad intestinal. Esa composición ayudaría a entender por qué las investigaciones epidemiológicas encuentran resultados similares entre consumidores de café convencional y de descafeinado.
Los estudios vinculan el descafeinado con un menor riesgo de diabetes tipo 2
Uno de los datos que recoge Harvard corresponde a un metaanálisis sobre el consumo habitual de café y la diabetes tipo 2. Quienes bebían las cantidades más altas de café descafeinado mostraron un riesgo aproximadamente 20% menor de desarrollar la enfermedad respecto de quienes consumían las cantidades más bajas.
En el caso del café con cafeína, la reducción asociada alcanzó el 30%. La diferencia sugiere que este estimulante podría aportar un efecto adicional o que existan otros factores relacionados con las pautas de consumo de cada grupo.
Sin embargo, los investigadores advierten que este tipo de trabajos no demuestra que una taza de café prevenga por sí sola una enfermedad. La alimentación general, la actividad física, el descanso, el tabaquismo y otros aspectos del estilo de vida también pueden incidir en los resultados.

Por ese motivo, las asociaciones observadas deben interpretarse con cautela. El café puede formar parte de una dieta equilibrada, pero no reemplaza tratamientos médicos ni medidas de prevención indicadas por profesionales de la salud.
La preparación del café también puede influir en la salud cardiovascular
La relación entre el descafeinado y la salud cardiovascular también ha sido objeto de análisis. Una investigación realizada con 83.076 mujeres asoció el consumo de al menos dos tazas diarias con un riesgo de accidente cerebrovascular 11% inferior frente a quienes no bebían café.
El resultado tampoco equivale a una garantía individual de protección, aunque aporta información sobre la posible relevancia de los compuestos que se conservan tras retirar la cafeína.
Además, el método de preparación puede ser determinante. El café sin filtrar contiene sustancias que pueden elevar los niveles de colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”. Elegir café filtrado puede reducir esa exposición, con independencia de que la bebida tenga cafeína o sea descafeinada.

El posible efecto sobre la demencia no se repitió con el descafeinado
No todas las asociaciones atribuidas al café se mantienen en su versión sin cafeína. Un estudio publicado en JAMA en febrero de 2026 analizó a 131.821 participantes y halló que el mayor consumo de café con cafeína se vinculó con un 18% menos de riesgo de demencia frente al consumo mínimo.
Esa relación no apareció entre quienes tomaban descafeinado. El hallazgo abre la posibilidad de que ciertos efectos sobre el cerebro estén vinculados específicamente con la cafeína, mientras que otros resultados metabólicos se expliquen por los polifenoles y demás sustancias presentes en el grano.
Para las personas que experimentan nerviosismo, palpitaciones o alteraciones del sueño tras tomar café convencional, el descafeinado puede ser una alternativa. La cantidad de cafeína retirada varía según el producto, aunque su nivel suele ser muy inferior al de una taza tradicional.














