
Mark Hyman destacó en el último episodio de The Doctor’s Farmacy la importancia de la hidratación, el funcionamiento cerebral, la fatiga y los electrolitos como aspectos clave para la salud y el bienestar. Explicó que la sed suele ser una señal tardía y muchas personas permanecen levemente deshidratadas, lo que afecta la claridad mental, el ánimo y el rendimiento intelectual.
Según el especialista en medicina funcional, confiar en la sed puede resultar engañoso, ya que cuando se siente, el déficit de agua ya está presente en el organismo.
Sostuvo que una adecuada hidratación sostiene la función cerebral, el estado de ánimo, la concentración y la energía, y remarcó que incluso una disminución leve en los niveles de agua puede causar confusión mental, fatiga y dolor de cabeza.
Para mantener el rendimiento cognitivo, insistió en el consumo regular de agua y electrolitos, junto con la atención a señales corporales como el color de la orina y la energía diaria. Añadió que el cerebro es “aproximadamente setenta y cinco por ciento agua” y que cambios leves en la hidratación pueden modificar cómo funciona ese órgano.

Cómo influye la hidratación en el cerebro
Hyman indicó que el objetivo no es solamente evitar la deshidratación extrema, sino optimizar los procesos fisiológicos diarios. Señaló que el agua regula el flujo sanguíneo al cerebro, lo que determina cuántos nutrientes y oxígeno recibe, e interviene en la producción de neurotransmisores, afectando así el ánimo, el enfoque y la claridad mental.
Explicó que hidratarse de manera adecuada favorece la eliminación de toxinas y el equilibrio térmico corporal. Según el especialista, cuando se pierde ese equilibrio, hasta las tareas simples requieren mayor esfuerzo. Sintomatología frecuente, como la fatiga o confusión mental leve, a menudo se atribuye a otros factores, aunque puede estar relacionada con la falta de agua. También destacó que si esa base fisiológica está alterada, el bienestar también se resiente.

Errores frecuentes y causas ocultas de deshidratación
La deshidratación leve suele originarse en hábitos cotidianos. Para Hyman, uno de los errores principales es depender exclusivamente de la sed, acompañados de consumo excesivo de cafeína y una dieta baja en electrolitos o dominada por ultraprocesados.
El especialista detalló que muchas personas comienzan el día con café, repiten la dosis y relegan el agua. Explicó que el café “puede favorecer la pérdida de líquidos y enmascarar la fatiga”, lo que lleva a depender más de la cafeína, restando atención a la hidratación real.
Además, el desequilibrio de minerales esenciales impacta directamente la absorción de agua. Indicó: “La hidratación no solo depende del agua, sino del equilibrio. Si no tienes suficientes minerales como sodio, potasio y magnesio, tu cuerpo no aprovecha bien el agua que bebes”. Luego añadió que los ultraprocesados aportan poca agua y escasos nutrientes.

Comparados con una dieta rica en vegetales y frutas, los ultraprocesados “dificultan alcanzar el balance correcto”. Por estas razones, muchas personas permanecen levemente deshidratadas: “No basta con beber líquidos solo al sentir sed, porque la mayor parte del tiempo eso ya implica que hay un déficit”.
Consejos prácticos para una hidratación adecuada
Para hidratarse correctamente, recomendó comenzar el día con agua, incluso antes de café o alimentos. Tras dormir seis u 8 horas, “ya partes de un déficit. Un vaso o dos de agua pueden marcar la diferencia”. Sugirió mejorar la absorción y el balance añadiendo una pizca de sal, limón o electrolitos si fuera necesario. “Este hábito sencillo puede transformar cómo te sientes en pocos días: más energía y pensamiento más claro”, sostuvo en The Doctor’s Farmacy.

El médico remarcó también la importancia de hidratarse mediante los alimentos: frutas como melón, cítricos, verduras de hoja verde y pepinos aportan agua estructurada y minerales que el cuerpo utiliza mejor. Hablar de alimentos naturales también remite a un mejor estado intestinal, dado el aporte de fibra y micronutrientes. Aquellos que priorizan estos alimentos perciben energía más estable, mayor enfoque y bienestar, aunque no aumenten el volumen de agua ingerida.
El especialista aconsejó distribuir el consumo de agua a lo largo del día: “La absorción es más eficiente cuando tomas pequeños sorbos en vez de grandes cantidades de una sola vez”. Resaltó que la constancia y la atención a señales como energía, enfoque o color de la orina son fundamentales.
Respecto de la cantidad ideal, propuso partir de aproximadamente la mitad del peso corporal en onzas (alrededor de 33 mililitros por kg de peso) al día, aunque recomendó ajustar la ingesta según la actividad física, el clima y la alimentación. Subrayó que “en vez de obsesionarte con un número exacto, la clave es la consistencia y prestar atención a las señales de tu propio cuerpo”.

Beneficios de una hidratación consciente
Hyman sostuvo que cuando el cerebro recibe el nivel adecuado de agua y electrolitos, mejoras tu capacidad de concentración, disfrutas de mayor energía y experimentas cambios positivos en el ánimo y la salud general.
El especialista aconsejó no subestimar el poder de estos pequeños hábitos y aseguró que priorizar la hidratación permite mayor claridad mental y una energía más estable a lo largo del día. Un cambio sencillo en la manera de consumir agua y alimentos puede marcar la diferencia para la mente y el cuerpo.














