
Las enfermedades colestásicas, un grupo de trastornos hepáticos caracterizados por alteraciones en la formación, transporte y excreción de la bilis, han experimentado avances clínicos notables en los últimos años. Especialistas en hepatología subrayan la importancia del diagnóstico temprano y la personalización del tratamiento, lo que ha mejorado el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.
En la última década, la identificación de variantes genéticas y el desarrollo de terapias dirigidas han revolucionado el abordaje de patologías como la colangitis biliar primaria (CBP), la colangitis esclerosante primaria (CEP), el síndrome de Alagille (SALG), la colestasis intrahepática familiar progresiva (CIFP) y la atresia biliar.
Según la doctora Begoña Polo, del Hospital La Fe de Valencia, la integración de pruebas genéticas y técnicas avanzadas de imagen permite estratificar el riesgo y centrar las estrategias terapéuticas en los pacientes con mayor probabilidad de progresión rápida.
El mayor conocimiento sobre la biología molecular de la CBP y la CEP ha posibilitado optimizar el uso de fármacos y mejorar el tratamiento sintomático, impactando directamente en la calidad de vida. La colaboración multidisciplinar y la red de profesionales en España han facilitado el acceso a diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados, situando al país en una posición de referencia internacional.

Las guías clínicas internacionales, como las publicadas en 2024 por la European Association for the Study of the Liver (EASL), recomiendan el uso de ácido ursodesoxicólico (UDCA) como tratamiento de primera línea en la CBP y, para los pacientes que no responden, la adición de agonistas del receptor farnesoide X (FXR) como el ácido obeticólico (OCA). .
Los estudios recientes han demostrado que la combinación de UDCA con bezafibrato o fenofibrato puede mejorar la respuesta bioquímica y retrasar la progresión de la enfermedad en un porcentaje significativo de pacientes. Además, en la colestasis intrahepática familiar progresiva y el síndrome de Alagille, The Lancet ha publicado ensayos multicéntricos que avalan la eficacia y seguridad de odevixibat, un inhibidor del transportador ileal de ácidos biliares, con mejoras sostenidas en el control del prurito y en los parámetros bioquímicos durante más de 70 semanas.
Nuevas perspectivas terapéuticas y desafíos pendientes
La aparición de terapias innovadoras, como los inhibidores del transportador ileal de ácidos biliares (IBAT) y los agonistas de PPAR, representa una esperanza para quienes presentan formas refractarias o progresivas de colestasis. Según la EASL y la British Society of Gastroenterology, los nuevos protocolos incorporan criterios estandarizados que buscan garantizar el acceso a las opciones terapéuticas más eficaces, independientemente de la localización geográfica del paciente.
El desarrollo de estudios multicéntricos, como el PEDFIC 2 y el ASSERT-EXT, ha permitido validar la eficacia y seguridad de odevixibat en poblaciones pediátricas y adultas, tanto en la colestasis intrahepática familiar progresiva como en el síndrome de Alagille.

En ambos ensayos, publicados en The Lancet Gastroenterology & Hepatology, se constató una reducción clínicamente significativa del prurito y de la concentración sérica de ácidos biliares, además de mejoras en el crecimiento y la calidad del sueño. Los efectos adversos observados fueron, en su mayoría, leves y transitorios.
A pesar de estos avances, persisten desafíos importantes, como el acceso equitativo a terapias innovadoras, la identificación de marcadores pronósticos fiables y la consolidación de redes multidisciplinares.
El papel de la investigación y las redes colaborativas
La investigación clínica en colestasis ha experimentado un impulso significativo a través de la cooperación internacional y la participación activa de centros de referencia. La creación de registros nacionales y europeos, junto con la implementación de protocolos de manejo compartidos, ha permitido comparar resultados y optimizar recursos. Las asociaciones de pacientes desempeñan un rol clave en la difusión de información y el acompañamiento, promoviendo la equidad en el acceso al diagnóstico y tratamiento.
La colaboración entre sociedades científicas, como la EASL, y entidades como la British Society of Gastroenterology, ha favorecido el desarrollo de líneas de investigación traslacional y la transferencia de conocimiento desde los ensayos clínicos a la práctica diaria. La formación continua de profesionales y la actualización de guías clínicas constituyen pilares para lograr un abordaje integral que priorice la calidad de vida y el pronóstico a largo plazo.











