
Un artículo de Cleveland Clinic que recoge las recomendaciones de la podóloga Georgeanne Botek volvió a poner el foco en las ojotas, un calzado frecuente en los días cálidos.
La especialista señaló que pueden servir para trayectos breves, la pileta o los vestuarios, pero que su escasa sujeción las vuelve poco adecuadas para caminatas largas o para pasar muchas horas de pie.
La advertencia apunta a una situación cotidiana. Un calzado cómodo para entrar y salir de la pileta puede no responder igual ante una jornada de compras, una caminata urbana o un recorrido extenso. La diferencia depende de la distancia, el tiempo de uso, la superficie y la firmeza de la suela.

La indicación no supone dejar de usar ojotas. Botek planteó que pueden utilizarse en contextos puntuales, pero aconsejó elegir otro tipo de calzado para actividades que exigen caminar durante mucho tiempo, mantenerse de pie o moverse sobre superficies donde es fácil perder el equilibrio.
Los dedos pueden hacer un esfuerzo extra para sostener las ojotas
Según explicó Botek, las ojotas no mantienen el pie sujeto como una zapatilla o una sandalia con tiras firmes. Para impedir que se desplacen o se salgan, los dedos pueden hacer un esfuerzo adicional mientras la persona camina.
Ese esfuerzo puede cambiar la forma de caminar. Si la ojota se mueve, una persona puede levantar más el pie, doblar el tobillo o flexionar la rodilla para evitar que la parte delantera toque el suelo.

En un trayecto corto, ese cambio puede pasar inadvertido. La especialista advirtió que, cuando se repite durante varias horas o en caminatas largas, puede generar molestias en distintas partes del cuerpo.
Los pies, los tobillos, las rodillas, las caderas y la espalda pueden sentir el efecto de esa exigencia acumulada, según indicó Botek. Por eso, un recorrido breve junto a una pileta no plantea la misma demanda que caminar por la ciudad, hacer compras o permanecer de pie toda una jornada.
Una suela firme ofrece más apoyo que un modelo delgado y flexible
Botek distinguió entre distintos tipos de ojotas. Los modelos muy finos, planos o flexibles ofrecen menos apoyo en la parte media del pie, menos protección frente a las irregularidades del suelo y menos amortiguación en el talón, según la podóloga.

El apoyo en la parte media del pie ayuda a acompañar su curvatura natural. La amortiguación en el talón reduce parte del impacto que recibe esa zona al caminar.
Una suela más firme puede aportar mejores condiciones que una muy endeble, aunque no convierte a las ojotas en calzado para largas distancias.
Botek propuso una forma sencilla de revisar la resistencia de la base. Si la suela se enrolla, se retuerce o se dobla por la mitad con facilidad, es posible que no brinde el apoyo necesario, indicó.
También conviene observar el desgaste. Botek recomendó reemplazar las ojotas si la base está gastada de manera desigual, tiene grietas o quedó aplastada y no recupera su forma.

Las tiras estiradas y los materiales deteriorados pueden hacer que el pie quede todavía menos firme.
La falta de ajuste adquiere importancia en escaleras y superficies resbaladizas. Botek explicó que el esfuerzo de los dedos por sostener el calzado puede afectar el equilibrio y favorecer tropiezos, caídas o torceduras de tobillo.
La especialista también desaconsejó usarlas para conducir. La parte delantera de una ojota puede quedar debajo de un pedal y dificultar el movimiento del pie.
La exposición del pie exige más cuidados en personas con pérdida de sensibilidad
Las ojotas dejan gran parte del pie al descubierto. Por ese motivo, pueden facilitar cortes, ampollas, grietas en la piel y lesiones pequeñas relacionadas con el roce o el contacto con superficies irregulares, según Botek.

La advertencia tiene especial relevancia para quienes tienen neuropatía vinculada con la diabetes u otras afecciones. Se trata de una alteración que puede reducir la sensibilidad, por lo que una herida pequeña podría no detectarse de inmediato.
Botek señaló que una lesión que no cicatriza bien puede agravarse. Por eso, recomendó que las personas con neuropatía u otros problemas que afecten el cuidado de los pies consulten con un profesional de salud antes de elegir un calzado que los deje expuestos o les dé poco apoyo.













