
El riesgo país argentino superó los 600 puntos básicos y alcanzó su nivel más alto desde principios de mayo de 2026, en una suba que un reciente informe privado atribuyó a dos focos de presión: un contexto financiero internacional más adverso y señales locales sobre reservas, tipo de cambio y financiamiento del Tesoro para 2027.
Según la consultora PxQ, el alza responde a una combinación de tasas más altas en Estados Unidos, mayor volatilidad para los mercados emergentes y factores internos que reabrieron dudas sobre la disponibilidad de dólares. El informe también puso el foco en las menores compras de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y en las dificultades para sostener el esquema de financiamiento previsto para 2027.
PxQ sostiene que la suba “parece responder a una combinación de un contexto financiero internacional algo menos favorable para los mercados emergentes con señales domésticas que volvieron a poner el foco sobre la disponibilidad de dólares y las fuentes de financiamiento del Tesoro para 2027”. El alza del indicador volvió a presionar la valuación de los bonos y la posibilidad de recuperar acceso al mercado internacional de capitales.
El frente externo encarece el financiamiento
El informe de la consultora de Emmanuel Álvarez Agis atribuyó parte del movimiento a la suba de la tasa libre de riesgo en EE.UU. y a la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria más restrictiva. Ese cuadro eleva el costo de financiamiento para los mercados emergentes, aun sin un deterioro específico de los fundamentos argentinos.
El informe remarca que el acceso al mercado internacional podía ofrecer flexibilidad al Programa Financiero 2027, pero el movimiento reciente fue en sentido contrario al requerido para emitir deuda externa a tasas razonables. De hecho, estimaba necesaria una compresión adicional de entre 70 y 100 puntos básicos cuando el riesgo país se ubicaba en 400 puntos.
La consultora agregó que el calendario electoral de Brasil y EE.UU. puede sumar volatilidad en los próximos meses. En el caso de Brasil, señaló además su peso como socio comercial de Argentina y como referencia financiera regional, con capacidad de trasladar tensión a los activos latinoamericanos y a los tipos de cambio de la región.
Estrategia cambiaria y reservas
En el plano interno, PxQ señaló que durante septiembre el BCRA registró el menor nivel de compras de reservas del año. El promedio fue de USD 14 millones por día, por debajo de los US$ 38 millones diarios de agosto y lejos de los USD 137 millones diarios de abril a junio, dinámica que refleja una prioridad oficial por la estabilidad nominal del tipo de cambio como ancla contra la inflación.
“La buena noticia -dice- es que la acumulación fue sustantiva, que el BCRA cuenta con instrumentos para otorgar cobertura y que tal vez el gobierno siga contando con el apoyo de los EEUU para evitar que el país corra contra su propia moneda. Pero faltando un trimestre para el año electoral, no parece que vaya a ser “un paseo por el parque”, expresión que Luis Caputo, usó en abril pasado para describir el trayecto hasta las elecciones 2027.

El reporte indicó que la cotización oficial avanzó 0,6% en lo que va de septiembre de 2026, mientras se desaceleró la acumulación de divisas y que esa estrategia abre dudas sobre su costo en reservas de cara a 2027, sobre todo sin control de cambios para personas físicas y con una demanda de pesos que, según el informe, no reacciona.
El documento añadió que comprar reservas en septiembre es una señal favorable por la estacionalidad del mercado local, pero sostuvo que el ritmo actual reduce el stock de dólares disponible para atender vencimientos futuros. Y en otro dardo al esquema oficial nota en un pasaje: “el abuso del ancla cambiaria para reducir la inflación envía una señal muy compleja a los tenedores de bonos: que las divisas se utilizan para mejorar las chances del oficialismo de ganar y no la chance del bonista de cobrar”.
Dudas sobre el financiamiento de 2027
El Programa Financiero 2027 contempla necesidades por USD 24.900 millones el próximo año. Entre las fuentes previstas figuran USD 4.900 millones por compras de dólares del Tesoro al BCRA y USD 5.000 millones por emisiones de Bonares en el mercado local.
El informe planteó que ambas fuentes aparecen hoy más restringidas. Por un lado, cuanto menos compre reservas el Banco Central, menor será la disponibilidad de divisas que luego podrá adquirir el Tesoro.
Por otro, el aumento del rendimiento de los Bonares encareció la colocación de deuda en moneda extranjera dentro del mercado doméstico. PxQ subrayó que “el aumento del rendimiento de los Bonares en el mercado secundario dificulta la capacidad de colocar US$ 5.000mill por esta vía”.
La consultora añadió que el Tesoro dejó de usar esos instrumentos en sus últimas licitaciones, en un contexto de mayores exigencias del mercado para los bonos 2028 y 2029. El reporte también sostuvo que “el problema radica en un modelo macroeconómico que estabiliza las variables financieras pero desestabiliza las reales”.
Chances de recesión
PxQ mencionó además mayores chances de recesión técnica por el deterioro de los indicadores adelantados del tercer trimestre. Sumó otro elemento de tensión al señalar que, en julio, las personas físicas compraron USD 3.000 millones para ahorro.
Ese dato aparece en un escenario en el que Argentina se acerca al año electoral sin control de cambios para ese segmento y con riesgo de un deterioro adicional en los precios de los bonos, tanto en pesos como en dólares. PxQ advirtió que, si el mercado internacional sigue menos receptivo, las reservas no se acumulan al ritmo esperado y el mercado local exige rendimientos más altos, el Tesoro quedará cada vez más atado a las fuentes domésticas para cubrir 2027.
Esa secuencia, según la consultora, puede trabar aún más la baja del riesgo soberano y estrechar el margen financiero del programa. También puede reforzar la dependencia del Tesoro de las reservas del BCRA y del mercado local si sigue cerrado el acceso al financiamiento externo.













