
Sentir un dolor bucal persistente sin causa aparente puede ser el primer indicio del síndrome de boca ardiente, una afección poco conocida que afecta sobre todo a mujeres después de la menopausia. Según el doctor Dídac Sotorra Figuerola, miembro de Top Doctors y director médico del Instituto Dídac Sotorra de Medicina y Patología Bucal, citado por Hello Magazine, este trastorno va más allá de un problema dental y supone un reto para pacientes y profesionales de la salud.
El síndrome de boca ardiente es una condición crónica caracterizada por dolor y sensación de ardor en la boca, que afecta principalmente a mujeres de 50 a 60 años. También puede presentarse en hombres y en adultos desde los 30 años. Los tratamientos son individualizados e incluyen medicación, terapias locales y psicológicas, pero no existe una cura definitiva.
Qué es el síndrome de boca ardiente
El síndrome de boca ardiente se define como un trastorno crónico de dolor que provoca ardor, escozor o picazón persistente en la cavidad bucal. Aunque no representa un riesgo vital, el impacto en la vida diaria es considerable.

Los especialistas subrayan que se trata de una dolencia frecuentemente subdiagnosticada. La incidencia estimada oscila entre el 0,1% y el 2% de la población general, aunque la cifra real podría ser mayor, como advierte el doctor. El principal desafío es identificar y abordar correctamente la patología, debido al desconocimiento existente.
Quiénes pueden sufrir el síndrome de boca ardiente
La incidencia aumenta de modo significativo entre mujeres mayores de 50 años, especialmente en la etapa de la menopausia. Sotorra Figuerola, explica: “Por regla general, esta condición afecta principalmente a mujeres entre los 50 y 60 años, durante la menopausia”.
Sin embargo, aclara que el síndrome puede aparecer también en hombres y en pacientes desde los 30 años. Además, el especialista señala que se observa una tendencia creciente en cuanto a diagnósticos en personas más jóvenes.
Señales y síntomas característicos
El síntoma principal es una sensación de ardor persistente en la mucosa de la boca, que puede afectar la lengua, el paladar, el interior de las mejillas, los labios y las encías. Generalmente, la lengua es el área más afectada.
El dolor suele ser crónico, puede durar varios meses y, en muchos casos, intensificarse al final del día. Pese a ello, rara vez interfiere con el sueño, aunque algunas personas experimentan molestias desde que se despiertan.

Otros síntomas incluyen alteración o pérdida del sentido del gusto y sensación continua de sequedad bucal. “No se trata de una condición psicosomática, aunque muchas veces se confunda con problemas imaginarios, incluso en el ámbito sanitario”, detalla Sotorra Figuerola en declaraciones a Hello Magazine.
Causas y factores de riesgo explicados por especialistas
El origen del síndrome es neuropático y la causa exacta permanece sin esclarecerse. El dolor se genera por una alteración en los circuitos nerviosos responsables de transmitir las sensaciones dolorosas.
Investigaciones recientes, citadas por Hello Magazine, indican dos posibles niveles de afectación: el central, relacionado con las vías dopaminérgicas del cerebro, y el periférico, vinculado a lesiones en las pequeñas fibras nerviosas de la boca.
Entre los factores asociados se encuentran el estrés prolongado, los trastornos de ansiedad-depresión, la menopausia, infecciones respiratorias, otitis, antecedentes de tratamientos dentales y el uso de determinados medicamentos. Ningún factor es determinante por sí solo, pero pueden actuar en conjunto para desencadenar la dolencia.
Efectos sobre la calidad de vida y diagnóstico

El impacto emocional y funcional es considerable. Quienes padecen el síndrome pueden experimentar frustración, ansiedad y una sensación de impotencia debido al dolor persistente y la dificultad para obtener un diagnóstico claro.
El proceso diagnóstico suele ser extenso, con múltiples visitas a diferentes especialistas antes de encontrar una respuesta y un tratamiento adecuado. Muchas personas son derivadas de un profesional a otro sin llegar a un abordaje efectivo, según Hello Magazine.
El especialista en Medicina Oral es el profesional más preparado para identificar y tratar los casos de síndrome de boca ardiente, ya que se requiere conocimiento clínico avanzado fuera del alcance de la odontología convencional.
Tratamientos actuales y avances médicos
El tratamiento es individualizado y busca controlar los síntomas, ya que no existe una cura definitiva. Entre las opciones disponibles figuran fármacos desensibilizantes de aplicación local y medicamentos orales, como anticonvulsivos y psicotrópicos, que pueden reducir o incluso eliminar el dolor en algunos casos.

Terapias complementarias como la fotobiomodulación (terapia con láser de baja intensidad), la terapia psicológica cognitivo-conductual y la estimulación magnética transcraneal se encuentran entre los avances más prometedores para mejorar el bienestar de los pacientes.
Sotorra Figuerola destaca en Hello Magazine que cada tratamiento debe ajustarse a las características individuales, y que el enfoque multidisciplinar es esencial.
¿Se puede prevenir el síndrome de boca ardiente?
Actualmente, no existe un método preventivo seguro para evitar el síndrome de boca ardiente. Pese a ello, los expertos aconsejan mantener una higiene bucal rigurosa, realizar visitas periódicas al dentista, adoptar una dieta equilibrada, practicar ejercicio y controlar el estrés para preservar la salud bucal.
La importancia de estas medidas radica en favorecer el bienestar general, ya que no hay una prevención específica disponible.
Un diagnóstico oportuno y la intervención de un equipo especializado pueden mejorar el pronóstico de esta afección crónica, que demanda un abordaje médico amplio y sostenido.













