
Cada año, el accidente cerebrovascular es una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel global, lo que motiva a la comunidad científica a buscar estrategias preventivas más eficaces. Entre los factores modificables, la nutrición cobra relevancia. Investigaciones recientes analizan el posible vínculo entre el consumo de vitaminas del grupo B y una reducción del riesgo de este evento neurológico.
Un nuevo estudio publicada en el American Journal of Preventive Cardiology, vinculó a las vitaminas del grupo B pueden asociarse con una reducción del riesgo de accidente cerebrovascular de entre el 10% y el 20% en quienes consumen cantidades superiores a la media. Sin embargo, expertos advierten que se trata solo de una asociación estadística y no de una relación causal comprobada, por lo que no debe interpretarse como una recomendación para aumentar la ingesta sin control.
La evidencia se basa en análisis de la Iniciativa para la Salud de la Mujer (WHI) y del programa All of Us, que comparan hábitos alimenticios y niveles sanguíneos de vitaminas B. Los resultados indican que una ingesta moderada podría asociarse a menor riesgo de ACV, pero superar ciertos niveles no aporta protección adicional y podría revertir el efecto.
El ACV, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a más de 15 millones de personas cada año en el mundo y deja secuelas graves en muchos pacientes. El estudio divulgado el 30 de abril de 2026 analizó datos de miles de participantes para evaluar el rol de las vitaminas del grupo B en la prevención de esta enfermedad.
Factores de riesgo y causas principales del accidente cerebrovascular

El accidente cerebrovascular tiene un origen multifactorial. Entre las causas y factores de riesgo modificables más relevantes identificados por la comunidad médica se encuentran:
- Hipertensión arterial: Es el principal factor de riesgo, ya que un control deficiente de la presión sanguínea aumenta significativamente la probabilidad de ACV.
- Diabetes tipo 2: Niveles elevados de glucosa dañan los vasos sanguíneos cerebrales.
- Hipercolesterolemia: El exceso de colesterol LDL favorece la formación de placas que pueden obstruir arterias cerebrales.
- Tabaquismo: El consumo de tabaco incrementa el riesgo de daño vascular y coagulación.
- Sedentarismo: La falta de actividad física favorece obesidad y dislipidemias.
- Dieta inadecuada: Una alimentación rica en sal, grasas saturadas y baja en frutas y verduras deteriora la salud vascular.
- Consumo excesivo de alcohol: El abuso de bebidas alcohólicas puede elevar la presión arterial y alterar la coagulación.
- Obesidad: El exceso de peso incrementa el riesgo de ACV.
- Antecedentes familiares y edad avanzada: Factores no modificables que también influyen en la probabilidad de desarrollar la enfermedad.
Cómo se realizó el estudio y principales hallazgos
En la Iniciativa para la Salud de la Mujer participaron 121.565 mujeres posmenopáusicas que completaron cuestionarios sobre dieta y estilo de vida. En paralelo, el programa All of Us midió los niveles sanguíneos de vitaminas B en 99.660 personas de distintas edades y orígenes. Esta metodología permitió comparar el consumo reportado con los valores reales en sangre.
El estudio evaluó siete micronutrientes: tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina, folato, ácido fólico y cobalamina. Quienes tenían una mayor ingesta de tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina y folato presentaron un riesgo de accidente cerebrovascular entre 10% y 20% menor. El efecto fue más claro para piridoxina y folato en los análisis sanguíneos.

El beneficio se observó solo hasta cierto nivel de consumo: el ácido fólico fue protector hasta los 2.000 equivalentes diarios; superar esa cantidad no trajo ventajas y, en exceso, incluso se asoció a mayor riesgo.
Los autores advierten que el estudio muestra una asociación, no causalidad. El diseño observacional y el uso de autoinformes pueden introducir errores, por lo que no se recomienda aumentar la ingesta de vitaminas del grupo B sin control profesional. “Más no siempre es mejor”, subrayaron los especialistas.
Recomendaciones para la prevención
Las vitaminas del grupo B cumplen funciones clave en el metabolismo energético y la salud vascular. Expertos en nutrición recomiendan priorizar fuentes alimenticias frescas como verduras de hoja verde, legumbres, cereales integrales, huevos y proteínas magras.
Determinados grupos, como quienes siguen dietas vegetarianas o veganas, pueden requerir suplementos específicos, especialmente de vitamina B12, pero siempre bajo supervisión profesional.

La dieta, aunque relevante, no es la única herramienta en la prevención. El control de la presión arterial, la reducción del consumo de sal y grasas saturadas, la actividad física regular y el abandono del tabaco son componentes esenciales de un enfoque preventivo integral.
Fortalecer la salud cerebral y vascular requiere mantener un equilibrio entre alimentación adecuada, ejercicio físico, control de factores de riesgo y descanso suficiente, integrando estos hábitos para lograr un efecto preventivo real frente al accidente cerebrovascular.













