
Cada 12 de agosto se festeja el Día Mundial del Hijo del Medio, una fecha que vuelve a poner en debate si el orden de nacimiento influye en la personalidad y si es verdad que los que nacieron en segundo lugar con los “eternos olvidados”.
Sin embargo, un análisis reciente asoció a los hijos intermedios con rasgos más cooperativos, honestos y empáticos. El estudio, encabezado por Michael Ashton y Kibeom Lee de las universidades de Brock y Calgary, Canadá, analizó perfiles del Inventario de Personalidad HEXACO, un modelo que evalúa seis dimensiones del comportamiento, y halló que los hijos ubicados entre un hermano mayor y uno menor obtienen puntajes más altos en honestidad-humildad y agradabilidad.
Según ese análisis, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y difundidos por el portalLive Science, ese patrón se expresa en mayor disposición al perdón, más cooperación en ámbitos familiares y sociales y menor interés por lujos o beneficios materiales.

Los autores plantearon que crecer entre un hermano mayor y otro menor puede obligar a negociar, compartir y adaptarse con mayor frecuencia en la familia. Esa dinámica favorecería el desarrollo de comportamientos cooperativos.
La investigación identificó también una relación entre el tamaño familiar y los niveles de cooperación: quienes tenían más hermanos obtuvieron puntajes superiores en estas características. Parte de este vínculo podría explicarse por la mayor presencia de prácticas religiosas en familias más numerosas.
En una nota en Infobae en vivo, la doctora en Neuropsicología Lucía Crivelli advirtió que “el hijo del medio suele ser el mediador, el conciliador, el diplomático que busca acuerdos en la familia, pero también puede sentirse invisible”.
Sin embargo, remarcó que estas categorías no son inmutables: “En la realidad, la familia es mucho más dinámica de lo que plantea la biología. Hay variables que intervienen en la crianza, como el sexo de los hijos, la cantidad de hermanos y la forma en que los padres ejercen su rol”.
Qué es el síndrome del hijo del medio

Fue el médico y psicoterapeuta Alfred Adler quien introdujo la teoría del hermano mediano, destacando cómo estos niños perciben su posición en la constelación familiar de forma más compleja que los demás hermano. Según Adler, se suelen sentir algo descuidados, más solos y desarrollan una personalidad particular.
La psicóloga clínica Aimee Daramus definió en un artículo en The Skimm el síndrome del hijo del medio como “un conjunto de sentimientos y un estilo de relación común en los hijos del medio”. También aclaró: “No es un trastorno psicológico ni algo que exista ‘oficialmente’, pero es un patrón que se ha observado durante décadas”.
La terapeuta Melissa Divaris Thompson resumió en el mismo medio esa experiencia así: “El síndrome del hijo del medio comienza cuando sientes que desapareces entre tus hermanos”. La idea gira en torno a una sensación de aislamiento dentro de la familia.
Cómo son los “hijos del medio”

Los rasgos que los especialistas asocian con los hijos del medio son, según La mente es maravillosa:
- Personalidad competitiva y tendencia a la rebeldía. El hijo mediano suele desarrollar una necesidad de competir con sus hermanos por la atención de los padres, lo que puede llevar a una actitud más rebelde y una mayor destreza en el ámbito competitivo.
- Habilidades sociales desarrolladas. La búsqueda de atención por parte de los adultos favorece en el hijo del medio un desarrollo temprano de la asertividad, la comunicación efectiva y las capacidades de negociación.
- Mayor presencia de celos y estrés emocional. Este síndrome sostiene que el hermano mayor y el menor suelen ocupar el lugar de preferidos para los padres, lo que fomenta experiencias de celos y sufrimiento emocional en el hijo mediano.

- Tendencia a asumir riesgos. La menor supervisión parental puede otorgar al hijo del medio mayor libertad para involucrarse en conductas de riesgo, reforzando una actitud exploradora y arriesgada.
- Independencia y capacidad resolutiva. Según el libro The Secret Power of Middle Children, crecer con menos refuerzos parentales puede favorecer el desarrollo de la independencia, la creatividad y la capacidad de resolver problemas en el hijo mediano.
- Percepción de abandono y soledad. El hecho de observar que los otros hermanos reciben más atención puede dejar una huella de abandono y soledad.
Cómo puede afectar en la vida adulta

El síndrome del hijo del medio puede producir en los adultos un complejo de inferioridad debido a los sentimientos de falta de atención y a la necesidad constante de llamar la atención de quienes los rodean.
“Puede hacer que muchos adultos se sientan invisibles y poco especiales”, afirmó la terapeuta Thompson. “Puede manifestarse en las relaciones y, a menudo, hacer que los adultos con síndrome del hijo del medio se sientan inadecuados e indignos de amor y afecto. Siempre pueden tener la sensación de que alguien más sería mejor”, destacó la experta en The Skimm.
Y completó que el síndrome del hijo del medio puede impulsar a destacar frente a los hermanos o favorecer mayor seguridad personal, pero no determina la personalidad ni limita el desarrollo individual; cada persona puede prosperar, sin importar su posición en la familia.
Los expertos afirman que buscar apoyo en personas de confianza puede ayudar a procesar las experiencias relacionadas con ser el hijo del medio. Compartir sentimientos con alguien que escuche y comprenda, o consultar a un profesional de la salud mental, facilita el manejo de emociones complejas y ofrece herramientas para el bienestar. La terapia individual puede resultar útil y, si existe interés, la terapia entre hermanos también puede ser beneficiosa, aseguran los especialistas.














