
La Sociedad Española de Hipertensión (SEH-LELHA) y organismos internacionales advirtieron que el control debe iniciarse en la infancia o la edad adulta inicial, lejos de la creencia de que es un problema exclusivo de personas mayores. El médico español y presidente de la (SEH-LELHA), José A. García Donaire, afirmó que conocer y vigilar las cifras de presión desde la juventud o edades tempranas puede marcar la diferencia entre desarrollar o evitar complicaciones cardiovasculares en la vida adulta.
En el mismo sentido, de acuerdo con el portal especializado en salud Infosalus, la hipertensión arterial sigue siendo la principal causa de mortalidad evitable a nivel mundial. Enfermedades como el infarto agudo de miocardio, la insuficiencia cardíaca, la insuficiencia renal crónica y los accidentes cerebrovasculares (ACV) se relacionan directamente con la falta de control de la presión arterial a lo largo de la vida. La detección precoz permite tratar la hipertensión y evitar estas complicaciones.
Entre los motivos que justifican la medición de la presión arterial desde edades tempranas, los expertos incluyen los antecedentes familiares, el desarrollo embrionario, los problemas de nutrición y la presencia de enfermedades asociadas. El experto en medicina interna y nefrología señaló que hay múltiples situaciones que exigen medir la presión arterial en la infancia o, como tarde, en la edad adulta inicial. Paralelamente, destacó la importancia de monitorear la evolución de las cifras para identificar riesgos y definir el tratamiento adecuado.
Variabilidad de la presión arterial y hábitos de vida

El presidente de la SEH-LELHA explicó que la presión arterial cambia por factores como la herencia, el desarrollo durante el embarazo y el parto, la infancia y el estilo de vida. El sedentarismo, una dieta alta en sal y ultraprocesados, el consumo de grasas saturadas y la gestión inadecuada del estrés influyen en los valores de presión. Además, otras enfermedades de origen endocrino, genético o renal pueden afectar la presión y requieren un seguimiento individualizado.
En cuanto a la prevención, el especialista recomendó conocer los antecedentes familiares y los factores de riesgo desde el nacimiento. Sugirió que la educación en hábitos saludables —como aprender a comer bien, realizar actividad física regular, dormir adecuadamente y comunicar síntomas— es indispensable para la prevención. García Donaire recalcó que la hipertensión no es un asesino silencioso, ya que suele generar señales que deben ser identificadas y atendidas.
En relación con el uso de medicación en personas mayores, el experto aclaró que no se trata solo de la edad. La necesidad de fármacos depende del tipo de hipertensión, de la presencia de otras enfermedades y de la respuesta de cada persona a los cambios de hábitos. El seguimiento médico y la evaluación continua son claves para ajustar el tratamiento en cada caso.
Enfermedades prevenibles con control temprano

Según Infosalus, los registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmaron que la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo de muerte a nivel global. Las patologías asociadas pueden evitarse, tratarse y controlarse con un diagnóstico y tratamiento precoz. El control regular de la presión arterial, junto con la promoción de hábitos saludables, es la herramienta más eficaz para reducir la mortalidad.
Ante todos estos factores, un estudio publicado en la revista científica JAMA Pediatrics reveló que la prevalencia de hipertensión en niños y adolescentes aumentó en las últimas décadas, impulsada por el sobrepeso y la obesidad. Los investigadores concluyeron que el control regular de la presión arterial en la infancia permite detectar y tratar precozmente factores de riesgo cardiovascular que pueden persistir en la vida adulta.
El mensaje de los especialistas es claro: conocer y vigilar las cifras de presión desde edades tempranas ofrece la posibilidad de evitar complicaciones futuras y asegurar una mejor calidad de vida.














