
La hepatitis A es una inflamación hepática aguda causada por el virus de la hepatitis A (VHA), cuya principal vía de transmisión es fecal-oral, a través del consumo de agua o alimentos contaminados o por contacto persona a persona. Según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) del Ministerio de Salud de la Nación, hasta la semana epidemiológica (SE) 16 de 2026 se confirmaron 34 casos en Argentina.
Los reportes indican que el 75% de los casos se concentró en la población de 20 a 39 años y se observó una baja incidencia en menores de 20 años, con tres casos notificados en todo el año.
Entre 2021 y 2025, el año con más casos fue 2025. Aunque ese aumento hizo que los valores de referencia subieran, en los primeros meses de 2026 los casos confirmados ya superaron el límite considerado seguro y se mantuvieron por encima de lo esperado desde la quinta semana del año, según detalló el informe.
Dónde se concentran los casos y qué jurisdicciones reportan más notificaciones

Hasta la SE 16 se confirmaron: 12 casos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), 7 en Salta, 5 en la provincia de Buenos Aires, 3 en Santa Fe, 3 en Córdoba, 1 en Chaco, 1 en Mendoza y 1 en Río Negro, según la información sistematizada en el BEN.
En el grupo de adultos jóvenes de 20 a 39 años, el nodo de mayor actividad se localizó en CABA y en los departamentos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En esa región, de los 17 casos registrados, 14 correspondieron a ese grupo etario y 11 fueron de sexo masculino.
Qué sugiere la dinámica de transmisión: viajes, cadenas locales y perfiles de riesgo

El BEN advirtió una dinámica de transmisión mixta: 7 casos tuvieron antecedentes de viaje y 7 se vincularon a cadenas locales de contagio.
En lo que refiere a los tres casos notificados en menores de 20 años, dos presentaron antecedentes de viaje a Bolivia y residían en los departamentos de Lomas de Zamora (Buenos Aires) y Tunuyán (Mendoza). El tercer caso se vinculó a un conglomerado identificado en el departamento de Embarcación (Salta).
La propagación de la hepatitis A se asocia a condiciones sanitarias deficientes y/o prácticas de higiene inadecuadas. En la última década, el BEN indicó que adquirió relevancia la transmisión en hombres que tienen sexo con hombres (HSH), vinculada a prácticas sexuales de contacto oroanal. Ese cambio modificó el patrón epidemiológico, con brotes en varones adultos jóvenes y mayor carga de enfermedad en el grupo etario de 30 a 39 años.
Qué significa “zona de alerta” y cómo se está monitoreando el aumento de la incidencia

En el contexto de la vigilancia epidemiológica, el BEN señaló que se mantiene un aumento en la incidencia de hepatitis A.
“Durante el quinquenio histórico 2021-2025, el nivel máximo de casos se notificó en 2025 y, pese a que ese registro elevó los umbrales de referencia, durante el primer trimestre de 2026 la cantidad de confirmados superó la zona de seguridad y se ubicó por encima de los valores esperados desde la SE 5″, señala el documento.
La vigilancia se apoya en los casos notificados al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) por laboratorios con capacidad diagnóstica y equipos de atención de la salud, con una notificación nominal.
El BEN advirtió que, por la complejidad de la vigilancia de este evento, los datos presentados pueden estar sujetos a revisión y actualización, con posibles ajustes en la notificación y el registro.
Vigilancia molecular: qué se sabe de los clados, subgenotipos y rutas de introducción

Hasta la SE 16 de 2026 se derivaron al Laboratorio Nacional de Referencia para Hepatitis Virales INEI-ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán” muestras de suero y/o materia fecal de 21 casos notificados con diagnóstico de hepatitis A para la caracterización molecular del virus. De esos 21 casos, 12 (57%) eran de sexo masculino, con una edad mediana de 31 años (rango: 6–58).
De las 21 muestras recibidas, dos resultaron no detectables y 19 fueron detectables. De esas 19, 17 se clasificaron dentro del subgenotipo IA y se agruparon en cuatro clados filogenéticos diferenciados.
El clado A (5 muestras) presentó alta identidad nucleotídica (>97%) con la cepa de referencia wild-type GBM. Incluyó 4 casos con antecedente de viaje a Bolivia (2 niños y 2 adultos) registrados en Mendoza, CABA, Salta y Río Negro, y un adulto con antecedente de viaje a Brasil registrado en Santa Fe.
El clado B (1 muestra) presentó 98% de identidad con una variante europea V16-25801 asociada a brotes en HSH y correspondió a un adulto masculino residente en CABA con antecedente de viaje a Ecuador.
El clado C (10 muestras) presentó alta identidad (>99%) con la variante VRD5212016, vinculada a brotes en HSH en Europa. Las muestras correspondieron a adultos: 6 de sexo masculino registrados en AMBA (5), Santa Fe (1) y Mendoza (1), con reportes de prácticas sexuales HSH en 2 casos; y 3 de sexo femenino registradas en Buenos Aires, Santa Fe y Salta, con antecedentes de viaje a Brasil en 2 casos y contacto con un caso positivo en 1.
El clado D (1 muestra) presentó 100% de identidad con variantes detectadas previamente en casos con antecedente de viaje a Cuba durante 2025 y correspondió a un adulto registrado en Santa Fe con antecedente de viaje reciente a ese país. Además, se detectaron 2 casos correspondientes al subgenotipo IB en Córdoba, en dos individuos adultos con antecedente de viaje a República Dominicana y Cuba.
Para el BEN, estos resultados reforzaron la importancia de la derivación de muestras al Laboratorio Nacional de Referencia, debido a que la vigilancia molecular permite detectar rutas de transmisión e introducción de nuevas variantes, diferenciar entre casos autóctonos e importados e identificar grupos de riesgo.
Cobertura de vacunación: cuánto avanzó en 2026 y dónde se ven brechas

La vacuna contra la hepatitis A se incorporó al Calendario Nacional de Vacunación en 2005, luego de que el VHA fuera la principal causa de insuficiencia hepática fulminante en menores de 10 años hasta ese año. La implementación de la vacunación sistemática a los 12 meses de edad redujo la incidencia y la morbimortalidad y ubicó al país en un escenario de endemicidad baja, aunque el BEN registró focos en poblaciones específicas y en algunas jurisdicciones.
En enero-abril de 2026, la cobertura nacional de vacunación contra hepatitis A mostró un incremento progresivo, al pasar de 7,5% en enero a 27,7% en abril, según el BEN. Al comparar ese avance con la meta acumulada esperada, durante los primeros meses la cobertura se mantuvo relativamente próxima a lo programado, pero desde abril comenzó a evidenciarse una ampliación de la brecha, lo que sugirió una desaceleración relativa del ritmo de vacunación.
La cobertura nacional para la estrategia de dosis única alcanzó al 30 de abril de 2026 el 20,8% y mostró heterogeneidad entre jurisdicciones. Entre las provincias con coberturas superiores al promedio nacional se destacaron La Pampa y Río Negro (26%), Jujuy (25%), San Luis, Chubut y Chaco (24%) y Tierra del Fuego, Neuquén, Mendoza y San Juan (23%).
En un segundo grupo, Salta, Entre Ríos, Catamarca, Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero, Santa Cruz, Santa Fe y Tucumán presentaron coberturas cercanas al promedio nacional, entre 21% y 22%, según el BEN. Por debajo del promedio se ubicaron CABA (13%), Formosa (18%), Corrientes y Misiones (19%) y la provincia de Buenos Aires (20%).
Respuesta sanitaria y medidas de control: distribución de dosis y refuerzos en zonas con focos

En relación con la estrategia de inmunización, el BEN indicó que hasta el 27 de abril el Ministerio de Salud de la Nación ya había distribuido 212.800 dosis pediátricas de la vacuna contra la hepatitis, destinadas a una población objetivo de 447.697 personas, lo que representó el 44% del total planificado para todo 2026.
Además, se distribuyeron 2.200 dosis destinadas a cubrir a la población adulta de la localidad de Embarcación, en la provincia de Salta, con la finalidad de reforzar la cobertura en un contexto de aumento de casos, de acuerdo con el BEN.
El boletín detalló que el Ministerio de Salud de la Nación, en coordinación con las jurisdicciones, trabajó en vigilancia epidemiológica, monitoreo nominalizado y retroalimentación con las provincias para optimizar la oportunidad y calidad de la notificación, la investigación y el cierre de casos. También señaló la articulación con áreas de inmunizaciones, laboratorio y respuesta a brotes, y el acompañamiento técnico en terreno para la investigación epidemiológica, el seguimiento de contactos y la detección temprana de conglomerados.
Qué recomiendan las autoridades para la población y para equipos de salud

El BEN subrayó que no existe tratamiento específico para la hepatitis A y que las medidas de control incluyen saneamiento e higiene personal, lavado de manos y desinfección del ambiente inmediato, con atención a la eliminación sanitaria de las heces.
Ante casos y contactos, el boletín recomendó profilaxis post exposición dentro de las dos semanas de la exposición al VHA: gammaglobulina (0,02 ml/kg) a contactos menores de un año, vacuna contra hepatitis A a mayores de un año, y gammaglobulina y vacuna en personas con inmunosupresión o con riesgo de complicaciones graves, como quienes tienen enfermedad hepática crónica. Si transcurrieron más de dos semanas desde la exposición, no se administra gammaglobulina.
Para la población, el BEN reiteró que la hepatitis A es prevenible mediante vacunación y que la vacuna se aplica en una única dosis a los 12 meses de vida. También recomendó otras medidas preventivas: lavado frecuente de manos, manejo adecuado de excretas, no compartir elementos de higiene personal, consumo de agua potable y prácticas sexuales con protección, con provisión de preservativos en centros de salud.
El BEN indicó además que los niños y adultos con hepatitis A deben ser excluidos de la institución hasta una semana después del comienzo de la enfermedad, y que los adultos que manipulan alimentos deberían excluirse hasta dos semanas después del comienzo de la enfermedad.














