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Consumir 3 porciones semanales de pescado y marisco ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Consumir pescado y marisco al menos tres veces por semana reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, según la AESAN y la EFSA (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consumir pescado y marisco al menos tres veces por semana es una recomendación avalada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), organismos que destacan su impacto positivo en la salud pública. Integrar productos del mar en la dieta habitual ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, y mejora la calidad de vida en todas las etapas.

Diversas instituciones, como la AESAN, la EFSA y la Sociedad Española de Cardiología, han establecido que el consumo regular de pescado y marisco contribuye a la protección del sistema cardiovascular, al mantenimiento de las funciones cognitivas y al desarrollo neurológico, especialmente en la infancia y la vejez. Estas recomendaciones se basan en evidencias científicas que relacionan la ingesta de productos marinos con una reducción significativa de la mortalidad general y de las enfermedades crónicas.

Un informe publicado por la revista médica The Lancet sostiene que incorporar pescado y marisco en la dieta semanal disminuye el riesgo de mortalidad por cardiopatía isquémica hasta en un 35%, y reduce en un 15% la mortalidad general, según estudios de cohortes realizados en Europa y América del Norte.

Beneficios nutricionales y propiedades de pescado y marisco

Incluir productos del mar en la dieta habitual está asociado con una disminución del 35% en la mortalidad por cardiopatía isquémica, según estudios publicados en The Lancet (Imagen Ilustrativa Infobae)

El valor nutricional del pescado y el marisco reside en su alto contenido de ácidos grasos omega-3, proteínas de alto valor biológico, vitaminas (A, D, B12) y minerales como el yodo, el selenio y el zinc.

Según la AESAN, estos nutrientes son esenciales para el desarrollo neurológico en la infancia, la salud cardiovascular en adultos y el refuerzo del sistema inmunitario en todas las edades. La revista médica JAMA ha documentado que una dieta rica en pescado puede reducir la presión arterial y mejorar los niveles de colesterol HDL.

Los pescados grasos, como el salmón, la caballa y las sardinas, son especialmente ricos en DHA y EPA, tipos de omega-3 relacionados con la reducción de la inflamación y la prevención de enfermedades crónicas. El marisco, por su parte, aporta minerales fundamentales y bajo contenido en grasas saturadas, lo que lo convierte en una opción saludable para personas con hipertensión o riesgo cardiovascular elevado.

Una ración estándar de pescado o marisco (entre 120 y 150 gramos) proporciona entre un 15% y un 20% de proteínas de alta calidad, cubriendo una parte considerable de los requerimientos diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cómo integrar pescado y marisco en la dieta diaria

Los pescados grasos como el salmón, la caballa y las sardinas brindan DHA y EPA, tipos de omega-3 que ayudan a reducir la inflamación y prevenir enfermedades crónicas

Incorporar pescado y marisco de manera habitual no exige técnicas culinarias complejas. Nutrición y Deporte y la organización Pesca española recomiendan diversificar las especies y métodos de preparación: desde opciones tradicionales como la merluza al horno hasta alternativas como sardinas a la plancha o sopas marineras. Esta variedad garantiza una mayor cobertura de micronutrientes y evita la monotonía en la alimentación.

Antonio Nieto, gerente de Pesca España, aconseja elegir productos de temporada para maximizar la frescura y obtener mejor relación calidad-precio. Aprender técnicas básicas como limpiar y filetear el pescado o preparar salsas sencillas permite que estos alimentos estén presentes en el menú familiar con mayor frecuencia.

La AESAN sugiere consumir pescado tanto blanco como azul, alternando especies para minimizar la exposición a contaminantes ambientales y optimizar el aporte de nutrientes.

Para los niños y embarazadas, se recomienda limitar el consumo de especies grandes, como atún rojo o pez espada, debido al contenido de mercurio, según advierte la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Opinión de expertos y recomendaciones prácticas

Una dieta variada con pescado y marisco apoya el desarrollo neurológico, la salud cardiovascular y el bienestar general, afirman expertos en nutrición y cardiología (Imagen Ilustrativa Infobae)

El valor de los productos no se limita a su perfil nutricional. Antonio Nieto, de Pesca España, enfatiza que “con el aumento del consumo de alimentos del mar, se fortalece el organismo y se mejora el bienestar general”, una afirmación respaldada por datos recogidos en Nutrición y Deporte.

Investigadores de la semFYC subrayan que los productos marinos son aptos para todas las edades y estilos de vida, gracias a su adaptabilidad en la cocina y a su aporte de nutrientes fundamentales.

La revista The Lancet y la Sociedad Española de Cardiología coinciden en que una dieta con al menos tres a cuatro porciones semanales de pescado y marisco contribuye a la prevención de enfermedades crónicas y favorece la salud pública. Las guías europeas recomiendan también alternar entre productos frescos y congelados para asegurar la disponibilidad durante todo el año sin pérdida significativa de valor nutricional.

De este modo, integrar pescado y marisco en la dieta semanal, variando especies y formas de preparación, permite disfrutar de platos saludables, sabrosos y contribuye de manera comprobada al bienestar de toda la familia.