
La hormona antimülleriana se consolida como prueba para conocer la reserva ovárica. El acceso a información personalizada, rutinas de autocuidado y pruebas diagnósticas permite anticipar riesgos y adaptar cada etapa vital.
La Dra. Natalie Crawford, ginecóloga, obstetra y endocrinóloga reproductiva de Estados Unidos, explicó en el podcast científico Huberman Lab que los niveles hormonales no solo determinan la capacidad de concebir, sino que reflejan vitalidad, longevidad y bienestar general.
Optimizar la salud hormonal femenina desde la adolescencia hasta la menopausia ayuda a prevenir afecciones metabólicas, cardiovasculares y oncológicas. Monitorear de manera regular las hormonas e incorporar hábitos saludables facilita la toma de decisiones informadas y una mejor calidad de vida.
La importancia de optimizar la salud hormonal femenina
“La fertilidad es un marcador de salud”, afirmó Crawford en diálogo con el neurocientífico Andrew Huberman. Según la especialista, el funcionamiento ovárico y los niveles hormonales reflejan mucho más que la posibilidad de embarazo.
La médica sostiene que la fertilidad indica equilibrio celular, hormonal y metabólico. Un desequilibrio suele ser el primer aviso de que algo no está bien en el cuerpo.

La transición a la perimenopausia y menopausia representa un momento decisivo. “Mientras sigas teniendo ciclos menstruales, tu organismo sigue brindando señales sobre tu estado de salud”, precisó.
Incluso después de la etapa fértil, la historia menstrual y la edad de la menopausia sirven de indicadores para estimar riesgos cardiovasculares, óseos y metabólicos en el futuro.
Ante diagnósticos restrictivos, Crawford enfatizó que la salud hormonal continúa siendo fundamental para el bienestar integral, incluso tras la menopausia.
Cómo evaluar la fertilidad y la función hormonal
Para la experta, la prueba de hormona antimülleriana destaca entre las herramientas accesibles y útiles para conocer la reserva ovárica, ya que se trata de una hormona medible por análisis de sangre y permite anticipar el ritmo del envejecimiento ovárico.
“Todas las mujeres deberían acceder al test de hormona antimülleriana si desean comprender su reserva ovárica”, señaló la Dra. Crawford. Aunque esta prueba no mide la calidad de los óvulos, proporciona información relevante para planificar la maternidad o valorar la necesidad de preservación de fertilidad.

La especialista rechaza que los médicos deban controlar el acceso a la información sobre el cuerpo femenino y recomendó complementar la hormona antimülleriana con el seguimiento específico del ciclo ovulatorio, más allá de la regularidad menstrual.
“Conocer el momento de la ovulación permite detectar alteraciones como fallos en la fase lútea, que no siempre se revelan solo con la frecuencia de los ciclos”, resaltó.
En la práctica clínica, identificar cambios sutiles en el ciclo resulta determinante para intervenir de forma precoz ante problemas reproductivos o endocrinos.
Claves para fortalecer las hormonas y la fertilidad
Crawford enfatiza 5 pilares: hábitos de vida, nutrición, control de toxinas, descanso y suplementación adecuada. Advirtió que la inflamación crónica puede acelerar el deterioro ovárico y aumentar el riesgo de menopausia precoz.
“El sueño es importante. Quienes duermen mal pueden duplicar la tasa de infertilidad”, comentó. Recomendó priorizar entre 7 y 9 horas de descanso y mantener rutinas estables para favorecer la respuesta hormonal.

En cuanto a nutrición, sugirió incluir verduras, frutas, fibra, proteína de calidad, ácidos grasos omega 3 y grasas saludables. Según la especialista, la coenzima Q10, la vitamina D y los omega 3 son suplementos seguros y con pruebas de beneficio para la salud ovárica.
La Dra. Crawford señaló factores que conviene evitar: “El uso de cannabis y nicotina reduce directamente la cantidad y calidad de óvulos y espermatozoides. El cannabis puede disminuir en un 25% el número de óvulos extraídos en ciclos de preservación, mientras que en los hombres afecta la calidad del esperma y aumenta el riesgo de aborto espontáneo”.
También advirtió sobre la exposición a disruptores endocrinos presentes en plásticos y en fragancias sintéticas de productos de higiene y limpieza. Por eso, recomendó optar por opciones “sin fragancia” (“fragrance free”).
La actividad física y el desarrollo de masa muscular cumplen un rol fundamental ya que contribuyen a optimizar la sensibilidad a la insulina y la longevidad ovárica. Crawford subrayó que desarrollar músculo es el mejor mecanismo conocido para revertir la resistencia a la insulina y mejorar la función hormonal.

Sobre medicamentos habituales, la experta advierte: “Consumir ibuprofeno, naproxeno u otros similares antes de la ovulación puede impedir la liberación del óvulo”. Por este motivo, recomienda limitar su uso a la fase menstrual.
Finalmente, la especialista insistió en la necesidad de personalizar las estrategias: “Cada paciente debe escuchar su cuerpo y observar qué cambios o mejoras experimenta al modificar su dieta, descanso y suplementación”.
Mitos y realidades sobre la terapia hormonal y la prevención
La especialista advirtió que los criterios institucionales pueden demorar o dificultar el acceso de las mujeres a estudios y tratamientos preventivos, y cuestionó definiciones históricas consideradas arbitrarias, como la menopausia basada solo en un año sin menstruación, en lugar de enfoques centrados en síntomas y necesidades individuales.
También destacó un cambio en la mirada médica sobre la terapia hormonal: señaló que iniciarla durante la perimenopausia o después de la menopausia podría contribuir a proteger la salud cardiovascular y prevenir la osteoporosis, siempre bajo supervisión profesional y con tratamientos personalizados.
Por último, desmintió mitos sobre procedimientos como la congelación de óvulos o la fertilización in vitro, al aclarar que no aceleran la menopausia, y advirtió que las barreras regulatorias y económicas siguen limitando el acceso a estas opciones.














