
El hantavirus volvió a inquietar al sistema sanitario argentino, al sumar 45 contagios confirmados en lo que va del año, según datos publicados por el Ministerio de Salud de la Nación, y posicionar a la temporada 2025-2026 como una de las más complejas desde que se realiza un monitoreo sistemático de la enfermedad.
Esta cifra, reflejada en el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) y que evidencia un incremento sostenido respecto de años anteriores, se acompaña de un contexto regional y global de vigilancia reforzada, en particular tras la detección de un brote a bordo de un crucero internacional con pasajeros de múltiples nacionalidades.
El análisis epidemiológico señala que el virus mantiene una marcada estacionalidad, con predominio de casos entre octubre y mayo, pero la tendencia de la actual temporada indica que la circulación se sostiene fuera de los períodos históricos.

Las regiones más afectadas son el Noroeste, el Sur y la región Centro, aunque los casos se distribuyen en todo el país, en parte por la expansión de los reservorios y los cambios de uso del suelo. La combinación de factores naturales y humanos, como la destrucción de hábitats, la urbanización rural y el cambio climático, propicia la aparición de casos en zonas previamente no consideradas de riesgo.
En medio de este panorama, un equipo del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán” llegó a Ushuaia para investigar el origen del brote de hantavirus que afectó a un crucero neerlandés.
La misión se activó tras la muerte de tres pasajeros y la confirmación de ocho contagios más, junto a dos casos sospechosos, en el MV Hondius, que zarpó de Tierra del Fuego el 1° de abril y generó un alerta mundial por tratarse de la variante Andes, la única capaz de transmitirse entre personas.
Distribución, impacto y características del brote en el crucero
El registro nacional de hantavirosis muestra que, hasta la semana epidemiológica 18 de 2026, se notificaron 45 casos confirmados en las provincias de Buenos Aires, Salta, Santa Fe, Jujuy, Río Negro, Entre Ríos y Chubut.
La incidencia de la temporada actual supera el umbral de brote en la mayoría de las regiones y alcanza la tasa nacional más alta del periodo analizado, con 0,22 casos por 100.000 habitantes.

Salta se destaca con la incidencia provincial máxima y el mayor índice de mortalidad, mientras que Buenos Aires concentra la mayor cantidad de fallecimientos. La mediana de edad de los confirmados es de 36 años y el 81% corresponde a varones.
La situación epidemiológica presenta un patrón estacional con predominio en los meses de primavera y verano, aunque el brote actual muestra un aumento en los meses de noviembre, diciembre y enero, superando los registros de temporadas previas.
El 53% de los casos ocurre entre octubre y enero; el resto, en los meses subsiguientes. Además, la letalidad alcanzó el 31,4% en la temporada (33 fallecimientos), y la mortalidad nacional triplica la del año anterior.
Caracterización por grupos de edad y mortalidad en la temporada actual

A nivel nacional, la mediana de edad para los casos confirmados en la temporada en curso es de 36 años, con el 70% de los casos concentrados entre los 20 y los 49, que muestran las mayores tasas de incidencia. El 81% de los casos confirmados en la temporada corresponde a varones.
En todos los grupos etarios predomina el sexo masculino, salvo en el grupo de 0 a 9 años, donde el único caso confirmado fue una niña.
En cuanto a la mortalidad, hasta la semana epidemiológica 18 de 2026 se notificaron 33 muertes, lo que representa una letalidad del 31,4%, la más elevada de las últimas temporadas. La mediana de edad de los fallecidos es de 34,5 años. Excluyendo a los menores de 10 años, los grupos con mayor letalidad son los de 20 a 29 (37%), 30 a 39 (31,8%), y 40 a 49 (32%). No se notificaron casos confirmados ni fallecidos a partir de los 70 años.

La tasa de mortalidad nacional, de 0,69 casos fallecidos por millón de habitantes, es casi tres veces mayor a la del mismo período de la temporada anterior y la más alta de todo el período analizado.
En la región del NOA, la mortalidad alcanza 1,66 casos fallecidos por millón de habitantes. Todos los fallecimientos de esa región corresponden a la provincia de Salta, que además registra el mayor índice de mortalidad del país, con 6,59 casos fallecidos por millón de habitantes.
Sin embargo, la provincia con más fallecidos es Buenos Aires, con 17, lo que representa el 50% del total nacional en la temporada.
Un equipo del Malbrán en Tierra del Fuego
El brote en el crucero internacional sumó complejidad a la vigilancia sanitaria. El MV Hondius, con 147 pasajeros y tripulantes de 23 nacionalidades, partió de Ushuaia con destino a África y fue escenario de un brote que llevó a la muerte de tres personas. Hasta el 13 de mayo, el reporte era de ocho contagios confirmados, dos sospechosos y un caso inconcluso, todos vinculados a la variante Andes. Se trata de un virus que, a diferencia de otras cepas, se transmite entre personas por vía respiratoria, sin requerir contacto directo con secreciones de roedores.
La investigación de campo en Tierra del Fuego incluye la captura de roedores reservorios, en particular Oligoryzomys longicaudatus, Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea, en zonas seleccionadas por criterios ecológicos y epidemiológicos.
“Los trabajos se desarrollarán en diferentes sectores seleccionados de acuerdo con criterios ecológicos y ecoepidemiológicos que responden a las características ambientales y a los hábitos de las especies de roedores de interés sanitario, principalmente Oligoryzomys longicaudatus, Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea, vinculadas a la transmisión del hantavirus en ambientes naturales del sur del país”, detallaron desde el Ministerio de Salud de la Nación.
El operativo se lleva a cabo con reserva, por cuestiones de bioseguridad. El equipo de científicos utiliza trajes especiales y coloca trampas Sherman con cebos específicos en puntos estratégicos de Ushuaia y alrededores, abarcando sitios como el basural local y sectores de avistaje de aves carroñeras.
Los roedores capturados se procesan en un laboratorio de campaña y las muestras se almacenan a -80°C antes de ser trasladadas al laboratorio nacional de referencia.
Ciencia, bioseguridad y cooperación internacional ante una zoonosis de alto riesgo

El procedimiento implementado por el equipo del Malbrán contempla estrictas normas de bioseguridad para evitar cualquier riesgo en el traslado y procesamiento de las muestras, que serán analizadas inicialmente para detectar anticuerpos contra hantavirus mediante pruebas serológicas. Si se identifican muestras positivas, se avanza con estudios moleculares para identificar el ARN viral y, finalmente, con la secuenciación genética que permitirá confirmar la variante circulante en la región.
La investigación epidemiológica y ambiental busca reunir evidencia sobre la presencia del virus Andes y sus reservorios en Tierra del Fuego, aunque la hipótesis principal es que el caso índice del brote del crucero pudo haber contraído la infección antes de embarcar. La cooperación con la Organización Mundial de la Salud y la colaboración con autoridades internacionales y de otros países de la región refuerzan el abordaje integral de la situación.
La hantavirosis es una zoonosis emergente causada por virus del género Orthohantavirus, que se transmite principalmente por inhalación de partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores silvestres.

En América, la forma más frecuente es el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus, caracterizado por fiebre, malestar general y síntomas gastrointestinales, seguido de dificultad respiratoria e hipotensión. La enfermedad tiene una elevada letalidad, con variaciones regionales entre el 10% y el 32% en Argentina en los últimos años.
El brote en el crucero y la vigilancia reforzada en Tierra del Fuego reflejan la complejidad de la epidemiología actual del hantavirus. Las medidas de bioseguridad, la capacidad de diagnóstico y la articulación nacional e internacional resultan claves para contener y comprender una enfermedad que desafía los sistemas de salud y que exige respuestas científicas y sanitarias adaptadas a un escenario en transformación.














