
El más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado Democracias bajo presión, revela que la desinformación y el uso intensivo de redes sociales están influyendo de manera significativa en la percepción y el funcionamiento democrático de los países de Centroamérica y República Dominicana.
El estudio, que abarca toda América Latina y el Caribe, destaca tendencias que afectan especialmente a estas subregiones en materia de confianza institucional, polarización y vulnerabilidad informativa.
El informe indica que un promedio de 76% de las personas en América Latina y el Caribe considera que en las redes sociales circula “mucha” o “alguna” información falsa. En República Dominicana, la proporción asciende a 83%, mientras que en Costa Rica alcanza 81%, en Panamá 75%, en El Salvador 73%, en Honduras 71% y en Guatemala 63%. Estos porcentajes superan a los atribuidos a la televisión, la radio y la prensa escrita.
La percepción de que las redes sociales promueven la desinformación se extiende ampliamente. El informe advierte que este fenómeno se intensifica en contextos de desigualdad estructural, alta polarización y baja confianza en las instituciones, condiciones presentes en buena parte de Centroamérica y República Dominicana.
Control de la información y libertad de expresión
Más de la mitad de las personas en la región respalda la idea de controlar la publicación de noticias falsas, aunque esto implique restricciones a la libertad de expresión. En República Dominicana, el 56% de la población apoya esta medida, en Costa Rica 54%, en Panamá 53%, en El Salvador 53%, en Honduras 55% y en Guatemala 53%. Estos datos reflejan un aumento respecto a años anteriores y evidencian una creciente preocupación por el impacto de la desinformación en la vida política.

El respaldo al control de contenidos se relaciona con la baja satisfacción respecto a la democracia y el gobierno. El informe destaca que este clima puede propiciar medidas restrictivas que, aunque buscan frenar la desinformación, representan riesgos para la libertad de expresión y el debate público plural.
La apreciación de que las redes sociales empeoran la política es compartida por el 34,9% de la ciudadanía regional. El informe documenta diferencias en función de la edad: solo el 26,5% de los jóvenes entre 18 y 24 años sostiene esta percepción, frente a un 42,2% entre los mayores de 55 años. La preocupación por la desinformación en redes sociales también tiende a ser más alta entre las generaciones mayores.
Paradoja digital: uso intensivo y desconfianza
El estudio identifica una paradoja digital: aunque la mayoría desconfía de la información en redes, el 66% de las personas en América Latina las utiliza como principal fuente informativa. En 2025, el promedio regional de uso diario de redes sociales se estima en 3 horas y 32 minutos, con WhatsApp como la plataforma dominante. El uso intensivo de estas herramientas se combina con brechas educativas y limitadas habilidades digitales, factores que incrementan la vulnerabilidad ante la desinformación.

El informe del PNUD advierte que la presión digital debilita los mecanismos democráticos y reduce la capacidad de los Estados para regular y responder en un entorno cada vez más complejo. La exposición a desinformación, combinada con la polarización y la baja confianza institucional, genera un ambiente propicio para la erosión del debate público, la reducción del pluralismo y el surgimiento de dinámicas de exclusión, como la violencia digital y el silenciamiento de voces disidentes.













