
Tomar más de una taza de café al día podría ayudar al cerebro de las personas con Parkinson a funcionar mejor en ciertas tareas mentales.
Eso es lo que sugiere una nueva investigación que analizó, por primera vez, el efecto simultáneo del café y el tabaco sobre la cognición —la capacidad de pensar, recordar y razonar— en pacientes con la enfermedad en etapa temprana.
El hallazgo principal fue claro: quienes tomaban más café obtuvieron mejores resultados en pruebas de control mental. Pero el tabaco no mostró ningún beneficio real una vez que se descartaron otros factores.
El trabajo estuvo a cargo de Hak-Loh Lee, Seong-Min Choi, Soo Hyun Cho y Byeong C. Kim, del Departamento de Neurología del Hospital Universitario Nacional de Chonnam y la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional de Chonnam, en Gwangju, Corea del Sur. Se publicó en la revista Parkinsonism and Related Disorders.
Los investigadores fueron tajantes: los resultados son preliminares y necesitan confirmación.
Lo que nadie había estudiado junto

El Parkinson no solo afecta el movimiento. Con el tiempo, muchos pacientes también pierden memoria, concentración y capacidad de razonar con claridad. Este deterioro cognitivo es uno de los síntomas que más golpea la vida diaria y la independencia de quienes conviven con la enfermedad.
Desde hace años se sabe que tomar café y fumar reduce el riesgo de desarrollar Parkinson. Pero una vez que la enfermedad aparece, nadie sabía bien si esos hábitos seguían teniendo algún efecto sobre el cerebro.
Esa pregunta sin respuesta fue la que motivó esta investigación. Los investigadores querían saber si el café o el tabaco podían marcar alguna diferencia en el rendimiento cognitivo de personas que ya tenían Parkinson en sus primeras etapas.
El estudio señala que “el consumo de cafeína y nicotina se ha asociado de forma consistente con un menor riesgo de incidencia de Parkinson”. Es un hallazgo epidemiológico —es decir, observado en poblaciones grandes— y no implica que fumar sea recomendable, teniendo en cuenta que el tabaco causa daños graves en otros sistemas del organismo
Lo novedoso del estudio fue que analizó los dos hábitos al mismo tiempo y con una batería de pruebas neuropsicológicas completa —es decir, una serie de tests diseñados para medir distintas funciones del cerebro de forma precisa y estandarizada.
Más de una taza al día: los números que importan

Entre enero de 2022 y diciembre de 2024, los investigadores reclutaron a 149 pacientes con Parkinson temprano en la Clínica de Trastornos del Movimiento del Hospital Universitario Nacional de Chonnam. Todos pasaron por una evaluación neurológica completa y por una serie de tests cognitivos detallados.
Para saber cuánto café tomaban y si fumaban, los investigadores les hicieron entrevistas estructuradas. Con esos datos, dividieron a los participantes en tres grupos: los que no tomaban café, los que tomaban hasta una taza por día, y los que tomaban más de una.
De los 149 pacientes, 115 tomaban café —el 77,1%— y 48 eran fumadores, el 32,2%. Los consumidores de café eran, en promedio, más jóvenes, con más años de estudio y menor peso corporal que quienes no lo tomaban. Esas diferencias importaron mucho a la hora de analizar los resultados.
En un primer análisis, sin ajustes, los tomadores de café lo hicieron mejor en casi todo: atención, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas. Pero cuando los investigadores controlaron estadísticamente la influencia de la edad, el sexo, la educación y el peso, casi todas esas ventajas se esfumaron.

La única diferencia que sobrevivió al ajuste fue en el test Go–No–Go, una prueba que mide el control inhibitorio: la habilidad del cerebro para frenar una reacción automática cuando hace falta. Ahí, los consumidores de café superaron claramente a quienes no tomaban.
Cuando se compararon los tres grupos por cantidad de consumo, los que tomaban más de una taza diaria superaron al grupo de hasta una taza en la prueba de cálculo, y superaron a los no consumidores en el test Go–No–Go.
Los investigadores señalaron que “el consumo de café superior a una taza por día se asoció con un mejor rendimiento en las tareas de cálculo y Go–No–Go”.
Con el tabaco, la historia fue distinta. Los fumadores parecieron rendir mejor en atención y lenguaje en el análisis inicial, pero esas diferencias desaparecieron al ajustar por sexo y educación. La investigación concluyó que “el tabaquismo no mostró un vínculo independiente” con el rendimiento cognitivo.
Qué falta para tener una respuesta definitiva

El estudio tiene límites importantes que los propios investigadores reconocieron. El principal es que se trata de un análisis en un momento puntual, sin seguimiento en el tiempo, lo que impide saber si el café causa esa mejora o si simplemente las personas con mejor salud cerebral son las que más café toman.
Tampoco se midió el tamaño exacto de las tazas ni se consideraron otras fuentes de cafeína como el té o las bebidas energéticas. Y la información sobre consumo dependió de lo que cada paciente recordaba, lo que puede generar errores.
Otra advertencia importante tiene que ver con la estadística: la batería incluyó 21 pruebas distintas, y al aplicar un filtro más estricto para evitar resultados falsos —llamado corrección por comparaciones múltiples— los hallazgos no superaron ese umbral.
Los investigadores indicaron que “los resultados sobre los posibles beneficios cognitivos del consumo de café deben considerarse exploratorios”.
El equipo sugirió que se deberían hacer estudios más largos, con más participantes y con mediciones más precisas de la dosis de cafeína, para saber si lo que encontraron es una tendencia real o una coincidencia estadística.














