
Una plaga de pulgones arrasó cerca de 30 millones de cabezas de lechuga en el Reino Unido durante esta temporada, lo que dejó escasos los cultivos de variedades como repollada, romana y americana.
Mientras los supermercados británicos enfrentan la falta de este vegetal, nutricionistas consultados por The Telegraph señalaron que existe una oportunidad para reemplazarlo por opciones con mayor densidad de nutrientes.
Cada año se consumen en el Reino Unido alrededor de 200.000 toneladas de lechuga, tanto de producción local como importada, principalmente en ensaladas.

Según los especialistas, espinaca, kale, berro, pak choi y rúcula pueden sustituir a la lechuga con ventajas adicionales: aportan fibra, compuestos vegetales específicos y nutrientes que inciden en la salud ósea, cardiovascular, ocular y cutánea a medida que avanza la edad.
La lechuga, un vegetal con poco para ofrecer
El terapeuta nutricional Ian Marber explicó que la composición de la lechuga limita su valor nutricional. “La lechuga es mayormente agua, por lo que deja poco lugar para los nutrientes”, afirmó a The Telegraph.
Marber agregó un dato relevante sobre la absorción de nutrientes: las vitaminas liposolubles como la A y la K, presentes en varios de estos vegetales alternativos, se absorben mejor cuando se combinan con alguna grasa saludable, como aceite de oliva o queso feta.

La profesora y nutricionista Anastasia Kalea señaló además una diferencia en el sabor. “Tu sándwich de panceta, lechuga y tomate tendrá un sabor muy distinto”, indicó en referencia a cómo los compuestos beneficiosos para la salud presentes en estos vegetales les otorgan un sabor más intenso que el de la lechuga, prácticamente neutro por su alto contenido de agua.
Kale y berro, aliados de huesos y vasos sanguíneos
El kale aporta vitaminas K, A y C. Según Marber, la vitamina K ayuda a mantener los huesos sanos y favorece la coagulación sanguínea; la vitamina A contribuye al cuidado de la piel y la visión; y la vitamina C interviene en el sistema inmunitario y favorece la absorción de hierro.
Su sabor amargo proviene de glucosinolatos que, al descomponerse durante la masticación o el corte, generan compuestos con propiedades antioxidantes.
Marber precisó que “estos compuestos pueden reducir la inflamación y favorecer la apoptosis, el proceso de autodestrucción de las células dañadas o cancerosas”, aunque aclaró que se necesita más investigación.

El berro, por su parte, destaca por su alto contenido de nitratos dietéticos. Kalea explicó el mecanismo: “Estas hojas de sabor picante son ricas en nitratos naturales. Al masticarlas, las bacterias de la boca y el estómago transforman esos nitratos presentes en la dieta en óxido nítrico”.
Este proceso favorece la relajación de los vasos sanguíneos y contribuye a mantener la presión arterial en niveles saludables. La especialista advirtió que este efecto requiere un consumo regular del vegetal.
Marber añadió que el berro es particularmente rico en vitamina K y aporta cantidades relevantes de vitamina C y algo de vitamina A. También contiene calcio que, al tratarse de un vegetal con bajo nivel de oxalatos, el organismo absorbe con mayor facilidad.
Rúcula y pak choi, fuente de potasio y calcio de fácil absorción
Entre los cinco vegetales analizados, la rúcula sobresale por su elevado aporte de nitratos. “Contiene una de las concentraciones naturales más altas de estos compuestos en el reino vegetal”, detalló Kalea.

La especialista citó ensayos clínicos que indican que una dosis de entre 300 y 500 miligramos de nitrato, equivalente a una porción generosa de 60 a 70 gramos de rúcula, puede contribuir a reducir la presión arterial.
Este vegetal también aporta vitaminas K, A y C, además de potasio y calcio, de acuerdo con Marber, quien subrayó su bajo contenido de oxalatos como factor que favorece la absorción de calcio.
El picor característico de la rúcula proviene de isotiocianatos, compuestos que según la Universidad de Reading, se investigan actualmente por su posible papel en la protección frente al cáncer y al alzhéimer.
El pak choi o acelga asiática, habitual en salteados y sopas, también funciona como ensalada cruda. Aporta vitamina K para la salud ósea y vitamina C, vinculada a la producción de colágeno para la piel.

Kalea destacó que el pak choi resulta especialmente valioso con el paso de los años, ya que permite una alta absorción de nutrientes sin generar una carga digestiva importante. Por eso, lo consideró una opción útil para quienes buscan prevenir la pérdida de masa ósea, la presión arterial elevada y la inflamación celular crónica.
Espinaca: nutrientes y una precaución a tener en cuenta
La espinaca aporta vitaminas K, A y C, folato y magnesio, este último vinculado al funcionamiento muscular normal. El terapeuta nutricional destacó su contenido de luteína, neoxantina y betacaroteno, carotenoides que respaldan la salud ocular y poseen actividad antioxidante.

Sin embargo, este vegetal contiene oxalatos, compuestos naturales de las plantas que, según explicó Kalea, actúan como “esposas biológicas”: al consumir espinaca cruda, se unen con fuerza a minerales como el calcio y el hierro, lo que dificulta su absorción por el organismo.
Aun así, la especialista sostuvo que, en personas sanas y sin problemas renales, los beneficios de sus carotenoides, nitratos y folato superan ampliamente esa limitación.














