
La dermatología estética atraviesa un cambio gracias a la innovación tecnológica y una visión holística del envejecimiento. Las tendencias buscan fortalecer la salud y autenticidad de la piel mediante ciencia, prevención y hábitos sostenibles, según explicó la Dra. Doris Day en una entrevista para el podcast Well de Arielle Lorre.
Ante el auge de procedimientos estéticos y la búsqueda de información confiable sobre longevidad y belleza, las opiniones de la dermatóloga en el podcast aportan una mirada experta sobre cómo abordar el paso del tiempo, qué intervenciones son efectivas y cuáles son los errores más frecuentes en el autocuidado.
Envejecer bien, una cuestión de actitud y hábitos
Para la Dra. Day, la obsesión con las arrugas y la edad puede restar naturalidad y bienestar. “Siempre he dicho: ‘No persigo las arrugas, las entiendo’. Y entonces, cuando se trata la causa, las arrugas mejoran”, explicó. La especialista enfatizó que el objetivo no debe ser eliminar cualquier línea de expresión, sino mantener la autenticidad y buscar verse mejor de manera genuina.

Resaltó el valor de la salud mental y los vínculos personales en el proceso de envejecer. “Lo que ocurre cuando envejecemos es que las cosas que importan surgen y las que no, desaparecen, y ya no te preocupan tanto”, afirmó. El testimonio refuerza la importancia de una perspectiva integral, donde la edad se combina con hábitos y elecciones de vida.
Innovación científica y tecnología: el nuevo escenario de la estética
Los avances tecnológicos y el desarrollo de productos cosméticos sofisticados transformaron el campo de la dermatología estética. Sofwave, láseres CO2, neuromoduladores y rellenos son algunos de los procedimientos que la dermatóloga describió como herramientas clave cuando se seleccionan de acuerdo con las necesidades individuales.
“Cuando combinas rellenos, dispositivos, neuromoduladores y un cuidado de la piel muy cuidadoso, las líneas se corrigen naturalmente, el movimiento facial se mantiene natural y auténtico”, detalló en Well podcast.

También mencionó el papel de la innovación en ingredientes y productos, como el desarrollo de RLX 201, pensado para preservar la función de los fibroblastos y la salud cutánea a largo plazo. “Queremos preservar los fibroblastos y mantener las reservas de células madre el mayor tiempo posible porque, eventualmente, se van a necesitar”, explicó en el podcast.
Prevención y hábitos diarios: pilares del bienestar cutáneo
La prevención tiene cada vez más peso frente a las intervenciones correctivas. La Dra. Day subrayó que la protección solar en la juventud marca la diferencia en la apariencia futura.
“Nada se ve más hermoso a los 50, o mejor dicho, a los 60 años, que haber usado protector solar desde los 20”, afirmó. Con este mensaje, advirtió sobre los efectos acumulativos de la exposición al sol, que afectan la piel muchos años después.

Otras recomendaciones de la especialista incluyen dormir entre siete y ocho horas cada noche, realizar ejercicio, cuidar la alimentación y manejar el estrés. También destacó la importancia de adaptar las rutinas de cuidado a cada etapa, como preferir retinoles cosmecéuticos en vez de ácidos retinoicos durante la perimenopausia.
Mitos, errores frecuentes y el rol del profesional
De acuerdo con la Dra. Day, uno de los problemas más comunes es la tendencia a tratar zonas aisladas del rostro sin considerar la armonía global. También advirtió que la inmovilización excesiva de la frente con neuromoduladores puede afectar tanto la función muscular como la capacidad de expresar emociones de manera espontánea.
En ese sentido, sostuvo que el objetivo de los tratamientos estéticos no debería limitarse a borrar arrugas, sino a preservar una apariencia equilibrada y acorde con los rasgos de cada persona. “Si se persigue una arruga, es posible que logres el objetivo de no tenerla, pero se pierde el propósito, porque ahora no te ves mejor”, explicó en Well podcast.

Entre los errores habituales en la perimenopausia, la dermatóloga mencionó el uso de ácidos retinoicos en lugar de retinoles cosméticos, lo que puede irritar la piel.
Insistió en la relevancia de elegir profesionales que evalúen el rostro como una unidad estética y adapten los tratamientos a la anatomía y edad de cada paciente. “Siempre pienso en el rostro como una unidad estética y el cuello como parte de ello”, puntualizó.
La Dra. Day remarcó que la ciencia y la experiencia clínica son esenciales para lograr resultados naturales y seguros. Destacó que la industria de los tratamientos estéticos evoluciona constantemente y que el conocimiento actualizado permite ofrecer soluciones más efectivas.
“Sabemos que los rellenos duran mucho más de lo que pensábamos. Hay que ser más cautelosos y elegir el producto adecuado para cada área”, concluyó.














