Los miles de venezolanos afectados por los recientes terremotos ahora enfrentan una nueva amenaza: la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre un aumento del riesgo de brotes de enfermedades prevenibles en las zonas impactadas. Según un comunicado, la baja cobertura de vacunación y las condiciones de hacinamiento en los refugios elevan la posibilidad de aparición de enfermedades como el sarampión y otras infecciones que pueden evitarse con inmunización.
Ciro Ugarte, director para emergencias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señaló que “la cobertura de vacunación en Venezuela, especialmente contra el sarampión y otras enfermedades, ya era baja, por lo que el riesgo de que se produzcan casos de sarampión y otras enfermedades es elevado en estos momentos”.
En ese sentido, agregó que la situación es especialmente preocupante en los refugios improvisados, donde la transmisión de enfermedades puede aumentar rápidamente debido a la aglomeración.
La preocupación sanitaria se agrava además por la calidad del agua. El suministro es insuficiente en las zonas más afectadas y, según la OMS, “resulta muy difícil evaluar la situación en todos los refugios, y por eso es una prioridad evaluar la calidad del agua que se suministra a la población, sobre todo en los grandes refugios”.
Frente a este escenario, la OPS considera necesario implementar vacunaciones selectivas en los lugares de mayor riesgo, así como reforzar la atención en centros hospitalarios que presentan daños estructurales o carencias graves.
Ocho establecimientos médicos han sido evaluados: todos requieren apoyo, y tres han sufrido daños importantes. El Hospital José María Vargas en Caracas enfrenta una situación crítica, con 96 pacientes en una sala de ocho camas y un banco de sangre al límite. En La Guaira, el Hospital Rafael Medina Jiménez redujo sus camas de 108 a 35, y 22 centros adicionales reportan problemas graves.
La otra alerta sobre el número de fallecidos
Por otro lado, la OMS había advertido en la semana de que el número de fallecidos podría aumentar considerablemente en las próximas jornadas, conforme avanzan las tareas de rescate y recuperación en las zonas más afectadas.

Según el último balance oficial difundido este sábado por el gobierno venezolano, al menos 2.954 personas murieron y otras 16.592 resultaron heridas como consecuencia de los potentes terremotos del pasado 24 de junio.
La organización internacional coordina el trabajo de equipos médicos de emergencia de distintos países que ya se encuentran en territorio venezolano. Estos equipos refuerzan la atención a los heridos y apoyan al sistema nacional de salud, sobrecargado y con recursos limitados, para que pueda seguir brindando atención esencial.

“A medida que las labores de búsqueda y rescate de víctimas de los terremotos en Venezuela dan paso a las tareas de recuperación, el número total de fallecidos aumente de forma considerable”, advirtió la OMS.
Limitaciones estructurales del sistema de salud venezolano
La situación sanitaria en Venezuela previo al desastre ya era frágil. La OMS subrayó que el impacto del terremoto se agravó por “años de falta de inversión y crisis financiera”, lo que provocó que decenas de miles de trabajadores del sector salud emigraran para buscar mejores condiciones en otros países. Como resultado, muchos hospitales operaban con “graves carencias” de suministros, y en algunos casos, hasta el 37% de los medicamentos esenciales estaba ausente de los inventarios hospitalarios.

El doblete sísmico agudizó la crisis. Parte del personal sanitario figura entre los fallecidos y desaparecidos. Un responsable de emergencias de la OMS relató que la encargada de la red de atención materna de La Guaira, una figura clave en el sistema de salud local, estaba desaparecida. Este hecho tiene efectos directos en la respuesta sanitaria, ya que la pérdida de profesionales experimentados reduce la capacidad de atención médica y obstaculiza la gestión de emergencias.
En palabras de la organización, la dificultad para mantener servicios críticos no solo se debe a la falta de insumos, sino también a la pérdida de personal estratégico.
Logística internacional y ayuda humanitaria
Ante la magnitud de la tragedia, la respuesta internacional ha sido determinante. La OMS desembolsó 1,5 millones de dólares de su Fondo para Contingencias de Emergencia, destinando estos recursos a la compra y envío de suministros médicos. Ya se distribuyeron más de seis toneladas de insumos, y se esperan otras 28 toneladas en los próximos días. Estos envíos incluyen medicamentos, material de curación y equipos esenciales para atender la emergencia.

El gobierno de Venezuela solicitó formalmente la activación del mecanismo internacional de despliegue de equipos médicos de emergencia. Siete equipos ya están operativos en las zonas más críticas. La presencia de estos especialistas internacionales permite ampliar la cobertura de atención, distribuir insumos, y coordinar esfuerzos logísticos y sanitarios en áreas donde la infraestructura local quedó destruida o inaccesible.
La magnitud del desastre se refleja en la cifra de personas que enfrentan una situación de vulnerabilidad extrema. Según la OMS, cerca de 16.000 venezolanos perdieron sus hogares en el terremoto y requieren asistencia urgente. Muchos de ellos ya fueron reubicados en refugios temporales, donde la provisión de servicios básicos y sanitarios depende en gran medida del apoyo internacional.














