
El creciente interés por las terapias de luz roja y baños de agua fría impulsa a muchas personas a experimentar con estas tendencias de bienestar, muchas veces sin respaldo científico sólido.
Un reportaje de FOX News analizó ambas prácticas en un centro de estética de Nueva York, donde su equipo también consultó la opinión del experto médico Dr. Marc Siegel, quien destacó beneficios potenciales y advirtió sobre los riesgos.

Las evaluaciones médicas actuales sugieren que tanto la terapia de luz roja como los baños de agua fría pueden contribuir a la recuperación muscular y al alivio de la inflamación si se aplican bajo vigilancia profesional.
Sin embargo, los especialistas insisten en que estos métodos no sustituyen a los tratamientos médicos convencionales ni garantizan resultados inmediatos, y que aquellas personas con problemas de salud no diagnosticados deben consultar a un médico antes de iniciarlos.

El segmento sobre la terapia de luz roja, desarrollado durante la “Wellness Week” de FOX News, mostró su promoción como opción segura para mejorar la piel y estimular la producción de colágeno.
Durante la sesión, el equipo experimentó la exposición a focos LED que aportan calor y fomentan la regeneración celular. Un empleado del centro explicó que este método busca que el cuerpo absorba el calor y aproveche sus efectos reparadores.

Según el Dr. Marc Siegel, la luz utilizada es visible y cercana al infrarrojo, lo que la sitúa como menos peligrosa que la exposición solar directa. Siegel detalló que la aplicación frecuente de la terapia de luz roja puede “favorecer la curación de la piel y aumentar el colágeno”, aunque puntualizó que los efectos visibles suelen requerir entre tres y cuatro semanas de uso constante.
Efectos reales y limitaciones de la terapia de luz roja
El Dr. Siegel aclaró al medio citado que la terapia de luz roja presenta límites concretos respecto a los beneficios que puede ofrecer. No existen resultados instantáneos y es necesario un periodo prolongado de aplicaciones para notar un cambio tangible.

Además, enfatizó que esta terapia no reemplaza intervenciones médicas convencionales y no previene todas las afecciones relacionadas con la piel o los músculos. Según el medio, la recomendación es mantener cautela y buscar información confiable ante la proliferación de tendencias virales de bienestar antes de adoptar nuevas prácticas de salud.
Experiencia con baños de agua fría y saunas
El equipo de FOX News también experimentó los baños de contraste, alternando sesiones de sauna con exposiciones a altas temperaturas, hasta 88 ℃ (190 ℉), durante 15 o 20 minutos, seguidas de inmersiones en baños fríos a alrededor de 8 y 9 ℃ (46 y 48 ℉).

El presentador Adam Klotz describió la reacción corporal como un “impacto inmediato”, desencadenando una respuesta de estrés que obliga a controlar la respiración.
Tras concluir el contraste, Klotz explicó que sintió “una inyección de energía” y que la experiencia “aclara la mente y realmente mejora mi ánimo mental”. Durante la prueba, el Dr. Siegel citó un estudio realizado en Finlandia que afirma que el uso regular de esta técnica puede reducir la tasa de mortalidad entre un 40% y un 50%, aunque advirtió que son datos preliminares y sujetos a interpretación.

El medio citado recordó a su audiencia que estas tendencias reciben promoción en redes sociales por sus supuestos efectos positivos sobre la circulación y el metabolismo.
Riesgos y recomendaciones médicas ante las tendencias de bienestar
A pesar de los potenciales beneficios, el Dr. Siegel hizo hincapié en la necesidad de actuar con prudencia antes de iniciar baños de agua fría o cualquier terapia de temperatura extrema.

El experto recomendó a los espectadores del medio asegurarse de “estar en buena condición física” antes de someterse a estos tratamientos. “Es fundamental que hayan consultado previamente a un médico y tengan certeza de que su corazón está en buen estado”, añadió Siegel, subrayando los riesgos para quienes tienen problemas cardíacos u otras afecciones ocultas.
El reportaje concluyó que, aunque estas prácticas muestran beneficios en entornos controlados, la consulta médica debe preceder siempre cualquier intento de terapias de temperatura extrema. Solo un especialista puede determinar si estas prácticas son seguras para cada persona.













