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¿Se puede comer el kiwi con piel? Los sorprendentes beneficios y cómo incorporarlo a la vida diaria, según expertos

Consumir kiwi con piel permite aumentar en más de un 50% el aporte de fibra dietética respecto a comer solo la pulpa (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consumir kiwi con piel incrementa de forma considerable la cantidad de fibra, folato y vitamina E disponible en cada porción, según los informes técnicos de Sport Life y Lifestyle. Ingerir la fruta entera aporta un 50% más de fibra, un 34% adicional de vitamina E y un 32% más de folato respecto a comer solo la pulpa.

Este perfil nutricional ha sido validado por investigaciones publicadas en Horticulture, Environment, and Biotechnology (Springer), que confirman que la dermis de la fruta actúa como un reservorio concentrado de fitoquímicos. Además, esta práctica permite triplicar su actividad antioxidante, lo que supone una mejora notable para la salud nutricional y ayuda a contrarrestar los procesos de oxidación responsables del envejecimiento celular.

Beneficios nutricionales de la piel del kiwi

La piel del kiwi reúne una cantidad significativa de fibra dietética, vitamina E y folato, elementos esenciales para el organismo.

Según las mediciones de expertos, el folato —presente en una concentración 32% mayor en la cáscara— desempeña un papel relevante en la división celular y en la prevención de defectos congénitos durante el embarazo, un dato respaldado por los National Institutes of Health (NIH). Por su parte, la vitamina E destaca por su función antioxidante, contribuyendo a proteger las células del daño causado por los radicales libres.

La piel del kiwi contiene una cantidad significativa de fibra dietética, esencial para el buen funcionamiento intestinal y la salud digestiva (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las dietas ricas en fibra no solo mejoran el tránsito digestivo, sino que también ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes. De acuerdo con Harvard Health Publishing, este refuerzo de fibra y polifenoles en la cáscara es un mecanismo de defensa natural de la planta que, al ser ingerido, se traduce en beneficios sistémicos. Incorporar la piel del kiwi supone, por tanto, una estrategia eficaz para reforzar la calidad nutricional de la dieta sin necesidad de suplementos externos.

Cómo preparar y consumir el kiwi con piel sin molestias

La correcta selección y preparación de la fruta es clave para un consumo placentero y seguro. Sport Life aconseja elegir ejemplares semiduros, sin manchas blandas ni arrugas, que cedan suavemente al presionarlos con los dedos.

Para muchas personas, la textura vellosa es un impedimento, pero existen métodos mecánicos para eliminar los “pelitos” que lastiman la lengua:

  • Técnica del decapado manual: bajo el chorro de agua fría, se puede frotar la piel con una cuchara metálica, un estropajo de cocina nuevo o un paño rugoso. Esto desprende los tricomas (pelusa) de inmediato, dejando una superficie lisa similar a la de un durazno.

El kiwi dorado ofrece una piel más suave y sin pelusa, ideal para quienes buscan una textura menos rugosa al comer la fruta (Imagen Ilustrativa Infobae)

  • Higiene y seguridad alimentaria: ambos medios recomiendan lavar los kiwis con agua fría y frotar la piel para retirar suciedad y microbios. Lifestyle y expertos de Harvard sugieren que el método más eficaz es el publicado en PubMed por el Journal of Agricultural and Food Chemistry: remojar la fruta por 15 minutos en una mezcla de bicarbonato de sodio y agua logra eliminar residuos de pesticidas que el agua corriente no puede degradar.
  • Variedades recomendadas: algunas personas prefieren el kiwi dorado (de pulpa amarilla) porque su piel es naturalmente suave y sin pelusa, mientras que el kiwi verde tiene una textura más vellosa que se puede suavizar con la limpieza adecuada.

Usos funcionales de la piel y subproductos del kiwi

Más allá del consumo doméstico, los subproductos como la piel, las semillas y el bagazo de kiwi tienen aplicaciones valiosas en la industria alimentaria y cosmética. Según la revista científica MDPI, estos residuos contienen compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que permiten el desarrollo de alimentos funcionales y productos de nutricosmética.

Las investigaciones señalan que los bioactivos extraídos del kiwi mejoran la síntesis de colágeno, favorecen la reparación de heridas y contribuyen a disminuir arrugas. La integración de estos componentes en jaleas, barras proteicas o harinas funcionales reporta mejoras notables en la acción antioxidante y en la fotoprotección cutánea.

Adoptar el consumo de kiwi con piel, bien lavado y preparado mecánicamente, proporciona un impulso nutricional avalado por la evidencia científica, añadiendo nuevas dimensiones a la experiencia de una alimentación saludable.