
Una mínima cantidad diaria de vitamina B12 resulta fundamental para la salud, sobre todo en adultos mayores y personas con riesgo de déficit. Sin embargo, según un análisis del investigador Martin Warren, director científico y líder de grupo en biología sintética y rutas biosintéticas, publicado en The Conversation, los síntomas pueden pasar inadvertidos o confundirse con señales propias del envejecimiento.
La vitamina B12 es indispensable porque solo se encuentra de forma natural en alimentos de origen animal. Su deficiencia afecta especialmente a mayores de 60 años, personas veganas o vegetarianas y quienes presentan dificultades de absorción intestinal.
Entre las señales principales se cuentan el cansancio prolongado, la debilidad, la falta de aire y síntomas neurológicos como hormigueo o problemas de equilibrio. Ante ese cuadro, se recomienda consultar a un profesional, ya que estos signos pueden confundirse con cambios asociados a la edad.

Hace 100 años, las investigaciones de George Minot, William Murphy y George Whipple cambiaron el tratamiento de una anemia entonces mortal. Whipple demostró primero en animales que el hígado aceleraba la recuperación tras pérdidas de sangre; Minot y Murphy trasladaron ese hallazgo a pacientes y comprobaron que una dieta rica en hígado podía tratar la anemia perniciosa.
Por esos aportes, los tres médicos e investigadores estadounidenses compartieron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1934. Ese avance abrió el camino para aislar la sustancia rojiza que hoy se conoce como vitamina B12, esencial para la producción de glóbulos rojos y la función neurológica.
Causas y grupos de riesgo del déficit de vitamina B12
En la actualidad, la deficiencia de vitamina B12 se mantiene como un problema frecuente. Los adultos mayores, veganos, vegetarianos y quienes presentan trastornos de absorción intestinal integran los grupos más afectados, según The Conversation. Con el paso de los años, muchas personas producen menos ácido gástrico, una sustancia necesaria para liberar la vitamina de los alimentos.
Enfermedades autoinmunes también pueden dañar las células que producen ese ácido y el factor intrínseco, clave para absorber la vitamina en el intestino. A ese riesgo se suman algunos medicamentos para la diabetes o el reflujo, además de cirugías gástricas que alteran el proceso de absorción.
La carencia suele desarrollarse de forma gradual y puede permanecer sin diagnóstico durante años. Por eso, quienes integran grupos de riesgo deben controlar sus análisis y consultar a un médico si necesitan suplementos o pruebas específicas, sobre todo cuando aparecen síntomas persistentes sin causa clara.
Señales clínicas y por qué se confunden con la edad
El déficit de vitamina B12 puede manifestarse con cansancio persistente, debilidad, dificultad para respirar, hormigueo en manos o pies, problemas de equilibrio y alteraciones de la memoria. En adultos mayores, esos síntomas pueden interpretarse como parte del envejecimiento normal, lo que retrasa el diagnóstico. El problema es que una deficiencia sostenida puede provocar daños neurológicos permanentes.

Warren explicó en The Conversation que “los médicos han vinculado tradicionalmente el cansancio de la deficiencia de B12 con la anemia”, debido a que, cuando la vitamina es insuficiente, la médula ósea no produce glóbulos rojos saludables. Ese deterioro reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno y favorece el agotamiento.
El especialista advirtió que la anemia no siempre explica por completo la fatiga en personas con déficit de B12. Si se registran fatiga constante, hormigueo o dificultades para caminar, el consejo es buscar una evaluación médica antes de atribuirlo a la edad avanzada o a una “baja de vitaminas” tratada sin control profesional.
El papel de la vitamina B12 en el metabolismo celular
Esta vitamina participa en solo dos enzimas del cuerpo, pero su impacto resulta amplio. Una contribuye a la síntesis de ADN, necesaria para la división celular, y la otra se relaciona con el funcionamiento de las mitocondrias, responsables de convertir los nutrientes en energía dentro de cada célula.
Según estudios recientes citados por Warren en The Conversation, una ingesta insuficiente de B12 puede dañar el ADN mitocondrial y reducir la energía en el músculo esquelético. En modelos animales, la suplementación mejoró la cantidad y la estructura de las mitocondrias en células musculares.
Ese hallazgo sugiere que parte del agotamiento podría vincularse con un deterioro energético celular que aparece incluso antes de que se manifieste la anemia. El propio Warren aclaró que esos resultados no prueban que los suplementos de vitamina B12 reviertan el envejecimiento ni que funcionen como estimulantes en personas con niveles normales.
Suplementos e inyecciones: indicaciones y límites
El uso de suplementos de vitamina B12 o inyecciones debe reservarse para casos de deficiencia comprobada. Warren señaló que las inyecciones se indican cuando existen dificultades graves de absorción. En ese marco, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) administra hidroxocobalamina por vía inyectable ante un diagnóstico de “anemia por deficiencia de vitamina B12”.

En paralelo, no hay pruebas que respalden la eficacia de esas inyecciones en clínicas de bienestar para aumentar la energía, perder peso o mejorar el rendimiento en quienes ya tienen niveles normales. Frente a fatiga persistente, el enfoque recomendado es identificar la causa con un médico en lugar de recurrir a la automedicación o a tratamientos sin indicación clínica.
Un siglo después de los avances que cambiaron el destino de una anemia mortal, la evidencia acumulada sostiene que esta molécula con cobalto no solo previene trastornos sanguíneos: también ayuda a comprender cómo las células conservan su energía y su función a medida que envejecemos.














