
Los escalofríos sin fiebre no siempre apuntan a un resfriado, la gripe o el COVID. Prevention recoge que también pueden aparecer por frío, ansiedad, deshidratación, hipotiroidismo, hipoglucemia, cambios hormonales, efectos secundarios de medicamentos o infecciones que todavía no elevan la temperatura.
Una persona puede tener escalofríos aunque no tenga fiebre porque el cuerpo activa respuestas involuntarias para regular su temperatura central, incluso cuando el termómetro marca valores normales. Según especialistas citados por Prevention, ese síntoma puede deberse tanto a causas leves como a problemas médicos que exigen evaluación.
Los escalofríos son una reacción involuntaria que el organismo usa para conservar o recuperar calor. Mike Sevilla, médico de familia de Salem Family Care y miembro de la Ohio Academy of Family Physicians, explicó a Prevention que el cuerpo contrae y relaja los músculos para calentarse, una respuesta que muchas personas identifican como tiritar.

David Cutler, médico de familia y presidente de Santa Monica Family Physicians, señaló a Prevention que esa reacción no se puede controlar de forma voluntaria. Añadió que también ayuda a mantener la temperatura corporal cuando baja demasiado, algo que puede ocurrir incluso sin fiebre.
Según la Cleveland Clinic, citada por Prevention, los escalofríos pueden manifestarse con temblores, castañeteo de dientes, piel de gallina, palidez y sensación de frío. También pueden aparecer como señal de que el cuerpo enfrenta una enfermedad, una infección u otro problema de salud.
Causas frecuentes de los escalofríos sin fiebre
La causa más simple es la exposición a bajas temperaturas. Sevilla indicó a Prevention que el frío, la ropa mojada o el viento hacen que el cuerpo pierda calor más rápido y, si la temperatura central desciende demasiado, puede aparecer una hipotermia con riesgo para la vida.
Connor O’Sullivan, médico de familia de Wellstar Health System, sostuvo a Prevention que los escalofríos se asocian con frecuencia con una caída de la temperatura o con una situación en la que alguien está impactado o ansioso. Las emociones intensas también pueden provocar esa reacción involuntaria.
El artículo añade que la ansiedad y el estrés pueden elevar la temperatura corporal “normal” por encima de 98,6° incluso sin una enfermedad o infección de base. Esa respuesta recibe el nombre de fiebre psicógena.

La deshidratación también figura entre las explicaciones posibles. La Cleveland Clinic, según el periódico, señala que la intolerancia al calor puede acompañarse de escalofríos y de otros síntomas como dolor de cabeza, fatiga, boca seca y calambres musculares.
Los cambios hormonales vinculados con la menopausia son otra causa frecuente. El texto cita a la Cleveland Clinic para indicar que, además de los sofocos, pueden presentarse oleadas de frío antes o durante la menopausia por alteraciones hormonales que vuelven más sensible el termostato interno del cerebro.
Algunos medicamentos también pueden desencadenar este síntoma, tales como los usados en tratamientos contra el cáncer y en anestesia para cirugía, según enumeró el experto.
Qué problemas de salud pueden estar detrás
Los escalofríos sin fiebre también pueden aparecer al comienzo de una infección. La National Library of Medicine indica que pueden presentarse al inicio de infecciones bacterianas o virales y anticipar una fiebre posterior.
Muchas personas asocian este síntoma con resfriado, gripe o COVID y con una fiebre oral de 100,4° o más. Aun así, los médicos citados advierten que la ausencia de fiebre no descarta una infección en fase inicial.

Otra posible explicación es el hipotiroidismo. Sevilla explicó a Prevention que una baja actividad de la glándula tiroides puede volver a la persona más sensible al frío y provocar escalofríos.
Cuando las hormonas tiroideas están bajas, los procesos corporales se vuelven más lentos. La American Thyroid Association, citada por el medio, señala que eso puede acompañarse de cansancio, piel seca, olvidos, depresión, estreñimiento y mayor sensación de frío, y que la confirmación requiere un análisis de sangre.
La hipoglucemia también puede causar síntomas de este tipo, sobre todo en personas con diabetes. O’Sullivan mencionó a Prevention que, además de la anemia y el hipotiroidismo, otras afecciones crónicas como la hipoglucemia pueden explicar este cuadro.
Si una persona con diabetes tiene escalofríos, Sevilla recomendó revisar la glucosa para confirmar si esa es la causa. El texto añade que una caída por debajo del umbral seguro fijado con el médico exige buscar atención de emergencia para restablecer los niveles de glucosa en sangre.
Entre los síntomas asociados a la hipoglucemia, los expertos enumeran latidos rápidos o irregulares, confusión, mareo, hambre y cansancio. Cutler advirtió que muchas veces la causa no resulta evidente de inmediato y puede requerir una evaluación médica completa.
Cuándo conviene consultar a un médico

Las medidas iniciales dependen de la causa probable. Sevilla recomendó vestirse por capas para conservar mejor el calor corporal y poder ajustar la ropa según la sensación de frío o calor. Si hay sospecha de deshidratación, el texto aconseja beber abundante agua y electrolitos. También menciona que medicamentos de venta libre como acetaminofén o ibuprofeno pueden ayudar en algunos casos, aunque no sustituyen la evaluación para encontrar el origen del síntoma.
Cutler explicó a Prevention que algunos episodios pueden resolverse en casa con líquidos, comida y medicación habitual. También aclaró que hay situaciones en las que identificar la causa y el tratamiento correcto exige análisis de sangre y medicamentos con receta.
La consulta médica es aconsejable si los escalofríos son constantes o si aparecen con pérdida de peso, cambios en el sueño, dolor en el pecho, taquicardia, mareo, fatiga intensa o hinchazón sin explicación. O’Sullivan dijo a Prevention que esas señales pueden apuntar a cuadros urgentes o a enfermedades potencialmente graves, incluido el cáncer.
La atención inmediata es necesaria si el síntoma se acompaña de dolor en el pecho, dolor abdominal, dificultad para respirar o cualquier otro síntoma inusual. Sevilla pidió no restar importancia a lo que el cuerpo indica, porque detrás del cuadro puede haber un problema que requiera pruebas, diagnóstico y tratamiento.
La causa de unos escalofríos sin fiebre puede ser simple, pero también puede exigir una revisión médica urgente. Cuando el síntoma persiste o llega con otras alteraciones del organismo, buscar atención profesional permite descartar un problema de salud de fondo.














