Un niño de dos años fue sometido a una innovadora cirugía magnética sin cicatrices por primera vez en un hospital público, donde un equipo médico logró extraer un clavo atrapado en el intestino delgado utilizando una técnica asistida por imanes.
Según informó a Infobae el cirujano Guillermo Domínguez, creador del sistema, se trata de la primera vez que este procedimiento se aplica en un centro de salud estatal para resolver un cuadro que no podía tratarse con endoscopía.
El paciente, identificado como Nehitán, ingresó al Hospital Materno Infantil de Tigre tras sufrir una caída en su domicilio. Durante los estudios para descartar lesiones por el traumatismo, una radiografía abdominal reveló la presencia del clavo, un hallazgo inesperado que modificó el foco de la atención médica. De acuerdo con los profesionales del hospital, el objeto permaneció entre una semana y diez días sin avanzar hacia el intestino grueso, lo que elevó el riesgo de perforación y de un cuadro de peritonitis.
El cirujano Domínguez, referente en la especialidad, explicó a Infobae que el clavo se encontraba “muy bajo en el intestino delgado”, una localización que impedía su extracción por vía endoscópica. Frente a ese límite técnico, el equipo diseñó una estrategia basada en la manipulación magnética, es decir, que el clavo fue movido con un campo magnético hasta el apéndice para extraerlo junto con ese órgano a través del ombligo, sin la necesidad de realizar una cirugía convencional abierta.

Domínguez relató que la solicitud de asistencia llegó por parte del cirujano pediátrico Santiago Calello, quien conocía su experiencia en la Fundación Hospitalaria, donde la cirugía magnética se emplea habitualmente. La intervención se planificó con el objetivo de movilizar el objeto metálico, de acero magnetizable, desde el intestino delgado hasta una zona accesible para una extracción mínimamente invasiva. “Lo pudimos movilizar durante el procedimiento, que fue una laparoscopía, e incorporarlo magnéticamente desde el intestino delgado hacia dentro del apéndice”, describió Domínguez.
El mecanismo utilizado combina un imán externo que manipula otro colocado dentro de la cavidad abdominal, permitiendo desplazar objetos ferromagnéticos sin dañar la pared abdominal ni dejar cicatrices visibles. “La cirugía después consistió en sacar el apéndice junto al clavo por el ombligo”, indicó el especialista.
El procedimiento fue encabezado por el cirujano pediátrico Pierre Mejía Córdova, quien subrayó que el niño había concurrido por un politraumatismo y que la intervención para extraer el clavo fue “muy poco invasiva”. Tanto Mejía Córdova como Domínguez coincidieron en que la intervención evitó una cirugía más agresiva y acortó el tiempo de recuperación, ya que el paciente recibió el alta el mismo día.

La madre del paciente, Araceli, destacó en un video difundido por el Municipio de Tigre, el acompañamiento del equipo médico durante la internación y el seguimiento posterior: “Mamá, salió todo bien. Ya se está despertando, ya te lo vamos a traer”, le comunicó uno de los profesionales al salir del quirófano, según relató. Reveló, además, que debió recibir un acompañamiento psicológico del equipo local que le resultó fundamental para transitar el proceso junto a su hijo.
La Cirugía Magnética Sin Cicatrices cuenta con una década de aplicación en el ámbito privado y su desarrollo busca reducir el impacto de las intervenciones abdominales, minimizando el dolor, las complicaciones y el tiempo de recuperación. La tecnología, desarrollada en Argentina, recibió el premio Innovar en 2010 y desde entonces se utiliza en procedimientos como colecistectomías, apendicectomías, cirugías ginecológicas y casos de ingestión accidental de objetos ferromagnéticos. De acuerdo con Domínguez, hasta ahora los resultados han sido fue “cien por ciento satisfactorio”.

El caso de Tigre marcó un antecedente inédito para el sistema de salud público, que hasta ahora no había contado con esta tecnología en operaciones pediátricas de alta complejidad. El propio Domínguez aportó el equipamiento y capacitó a los cirujanos del hospital para que pudieran realizar el procedimiento. Según detalló, la técnica podría aplicarse en cualquier episodio de ingestión accidental de cuerpos extraños ferromagnéticos, ampliando el espectro de soluciones menos invasivas para pacientes pediátricos.

La proyección internacional de esta tecnología ha crecido en los últimos años. Domínguez y su equipo han capacitado a más de 120 cirujanos de América Latina y España, lo que ha permitido que la “cirugía sin huellas” se extienda progresivamente en la región. En Argentina, la Fundación Hospitalaria actúa como centro pionero en la utilización de imanes para cirugías de mínima invasión.
Los profesionales que participaron en la intervención señalaron que la experiencia sienta precedente para que otros hospitales públicos puedan adoptar esta tecnología y ampliar el acceso a cirugías menos invasivas en todo el país.














