
Cada noche, miles de personas en todo el mundo enfrentan un desafío inesperado: la imposibilidad de conciliar el sueño por un temor persistente e irracional. Expertos de la Sociedad Española del Sueño (SES) advirtieron sobre el crecimiento de la somnifobia, un trastorno que convierte la cama en un escenario de angustia y que afecta la calidad de vida de quienes lo padecen.
En principio, la somnifobia corresponde a un miedo intenso e irracional a dormir o a quedarse dormido en cualquier situación. Según María José Martínez Madrid, doctora en fisiología, bióloga y especialista española en medicina del sueño citada por la revista CuidatePlus, no existen cifras poblacionales exactas sobre este trastorno. Sin embargo, se presenta en personas con antecedentes de ansiedad, traumas psicológicos, pesadillas recurrentes, parálisis del sueño o insomnio crónico.
En este contexto, un estudio científico -publicado en 2026- por la revista Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health analizó a niños con miedos nocturnos y detectó que el 71% presentaba síntomas graves de alteraciones del sueño. La mayoría cumplía criterios para al menos un diagnóstico psiquiátrico relacionado con la ansiedad o la fobia específica. Según los autores, el abordaje digital liderado por padres puede contribuir a mejorar la calidad del sueño en estos casos.
La experiencia de quienes padecen el miedo a dormir

La especialista aclaró que “no todo miedo a dormir mal corresponde a la somnifobia”. Muchas personas sufren ansiedad anticipatoria cuando temen no poder descansar bien, aunque solo se considera un trastorno clínico si el miedo resulta intenso, constante y deteriora la vida cotidiana. Según la SES, este temor genera conductas de evitación y afecta el funcionamiento diario.
Los especialistas detallaron que el miedo a dormir puede activarse por diferentes motivos. En algunos casos, surge ante la idea de no despertar a tiempo, perder el control, experimentar pesadillas, sufrir parálisis del sueño o incluso morir durante el descanso. El foco puede recaer en las consecuencias sociales de no dormir, como llegar tarde o fallar en tareas importantes, o bien en la sensación de vulnerabilidad que implica el acto de dormir.
Además, la ansiedad vinculada al rendimiento aparece con frecuencia antes de eventos importantes, como exámenes o entrevistas laborales. Martínez Madrid resaltó que la presión por dormir correctamente puede activar el sistema de alerta y dificultar el sueño. “El sueño es muy mal obediente: cuanto más le ordenamos que aparezca, más se escapa”, describió la experta.
Síntomas: mucho más que insomnio ocasional

Por su parte, la SES identificó tres tipos de síntomas principales en quienes padecen somnifobia: cognitivos, físicos y conductuales. Los síntomas cognitivos incluyen pensamientos repetitivos como “no voy a poder dormir” o “si me duermo me puede pasar algo”. En el plano físico, se manifiestan taquicardia y sudoración, tensión muscular, sensación de alerta y ataques de pánico previos a la hora de acostarse.
Entre los síntomas conductuales, se observa la tendencia a retrasar la hora de ir a la cama, dormir con luces encendidas, evitar dormir en soledad o recurrir al consumo inadecuado de sustancias para lograr el sueño.
El tratamiento de la somnifobia varía según la causa subyacente. De acuerdo con el organismo de salud español, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I) constituye la primera opción cuando existe insomnio asociado. Si la fobia es el síntoma principal, se recomienda la exposición gradual dentro de un marco cognitivo-conductual. En casos donde predomina el trauma, las pesadillas o la parálisis del sueño, el abordaje debe adaptarse a la situación específica del paciente.
La importancia de buscar ayuda especializada
Además, la SES recalcó que no se debe trivializar el miedo a dormir ni provocar alarma innecesaria. La experta en medicina del sueño indicó que tener una mala noche antes de un evento relevante resulta habitual, aunque la preocupación se convierte en un problema cuando interfiere de manera constante en la vida diaria. Recomienda consultar con profesionales especializados si el temor se repite o impide el descanso de forma habitual.
Los especialistas advierten que la falta de tratamiento puede derivar en complicaciones adicionales, como el desarrollo de otros trastornos del sueño, deterioro de la salud mental y dificultades en las relaciones personales y laborales. La cama, lejos de ser un espacio de tranquilidad, se transforma en un lugar asociado al malestar y la vigilancia constante.














