
En el Reino Unido, la salud de los jóvenes es peor que la de generaciones anteriores a la misma edad, según un estudio reciente publicado el 26 de mayo de 2026. El análisis revisa indicadores como obesidad, salud mental y diabetes, y concluye que las generaciones recientes muestran un deterioro significativo respecto a sus antecesores.
El informe, fue desarrollado por investigadores de University College London, universidad pública de investigación en Londres, King’s College London, universidad pública de investigación, y la Universidad de Oxford, una de las principales universidades del país británico, compara la salud de diversas cohortes nacidas entre 1946 y 2002.
Según el portal de noticias Euronews, los expertos analizaron datos de 51 estudios longitudinales que siguen la salud de decenas de miles de personas desde su nacimiento hasta la adultez. De acuerdo con el informe, los jóvenes nacidos después del año 1980 tienen tasas más altas de obesidad y registran más síntomas de ansiedad y depresión en comparación con quienes nacieron en décadas anteriores. En este sentido, el estudio utiliza métodos de comparación diseñados para garantizar la equidad entre diferentes generaciones y contextos.
Factores detrás del deterioro

Los autores sostienen que la diferencia entre generaciones no se explica únicamente por cambios en la atención sanitaria. De acuerdo con el equipo del estudio, la obesidad y la diabetes se detectan mediante criterios objetivos, por lo que la variación entre cohortes responde a otros factores.
Los investigadores apuntan a los cambios sociales y ambientales. Los patrones alimenticios menos saludables y la reducción de la actividad física se perfilan como causas principales. Además, subrayan que muchos factores de riesgo identificados son evitables, por lo que las autoridades podrían intervenir para revertir la tendencia.
A medida que aumentan los casos de enfermedades crónicas en personas jóvenes, el estudio advierte sobre la necesidad de adaptar las políticas sanitarias. Según los autores, el incremento de enfermedades de larga duración entre los jóvenes podría exigir mayores inversiones en el sistema de salud. La planificación sanitaria deberá considerar un escenario en el que los adultos jóvenes presentan más problemas de salud que quienes los precedieron.
La autora principal del estudio, Laura Gimeno, doctoranda del Centre for Longitudinal Studies de University College London, sostiene que estos resultados reflejan “las consecuencias de exposiciones sociales y ambientales evitables que han configurado la salud de la población a lo largo del tiempo y entre generaciones”.
Comparación con otras poblaciones y envejecimiento

El informe reconoce que las cohortes de nacimiento más antiguas del Reino Unido no reflejan del todo la diversidad étnica actual del país. Pese a ello, el patrón de deterioro en la salud juvenil se observa también en otros análisis que emplean datos más representativos desde el punto de vista étnico.
De acuerdo con una investigación sobre el envejecimiento poblacional europeo, casi un tercio de la población de la Unión Europea tendrá 65 años o más en 2050. Este dato refuerza la preocupación por la sostenibilidad de los sistemas de salud ante el aumento de enfermedades no transmisibles en adultos jóvenes.
Qué puede pasar si no se actúa
Frente a esta situación, los autores del estudio insisten en la urgencia de generar estrategias preventivas. El informe sugiere que la sociedad británica no ha alcanzado los límites biológicos de mejora en la salud, sino que enfrenta las consecuencias de decisiones sociales y ambientales.
En este marco, el equipo investigador pide una revisión de las políticas públicas para reducir la exposición de los jóvenes a factores de riesgo. El objetivo es frenar la llamada deriva generacional de la salud y evitar que la situación empeore en las próximas décadas, según el informe.














