El caso de Crew Dearth, un niño de dos años de Ohio, movilizó a la comunidad médica y a su familia cuando fue diagnosticado con un tipo poco común y agresivo de cáncer de hígado infantil. La enfermedad, identificada como hepatoblastoma en estadio 4, ya se había extendido a sus pulmones cuando Crew tenía apenas 11 meses, según informaron especialistas del Hospital Infantil de la Clínica Cleveland de Estados Unidos.
Tras meses de tratamiento intensivo —que incluyó quimioterapia, transfusiones y cuidados continuos—, la vida de Crew dio un giro definitivo gracias a la donación de una parte del hígado de su tía Taylor Dearth.
El trasplante fue realizado en la Clínica Cleveland y permitió que, después de la recuperación y los últimos ciclos de quimioterapia, Crew quedara libre de cáncer.
Actualmente, el niño lleva una vida activa junto a sus hermanos, bajo la vigilancia de su equipo médico.
El diagnóstico y las primeras señales de alarma

En febrero de 2025, Crew comenzó con síntomas de gripe que no cedían y se mostraba más irritable de lo habitual. Su madre, Nicole Dearth, enfermera de profesión, observó que el abdomen de su hijo presentaba una hinchazón inusual y decidió consultar repetidamente al pediatra. Las pruebas iniciales, incluyendo una ecografía, revelaron un hígado agrandado y una masa abdominal. Los análisis de sangre y estudios posteriores en la Clínica Cleveland confirmaron el diagnóstico: hepatoblastoma en estadio 4, una forma rara de cáncer que afecta a uno o dos niños por millón en Estados Unidos, según el Instituto Nacional del Cáncer.
La noticia impactó profundamente a la familia Dearth. “Nos quedamos en estado de shock. Jamás pensamos que esto pudiera pasarle a nuestro bebé”, relató Nicole Dearth.
Estrategia médica y desafíos del tratamiento

El equipo de hematología y oncología pediátrica del Hospital Infantil de la Clínica Cleveland, liderado por la doctora Stefanie Thomas, inició un tratamiento de quimioterapia de alta intensidad apenas se confirmó el diagnóstico. Crew estuvo internado durante tres meses bajo estricta vigilancia, requiriendo múltiples transfusiones de sangre y plaquetas, así como alimentación por sonda.
La quimioterapia logró reducir el tamaño del tumor y eliminar la presencia de cáncer en los pulmones, pero la localización de la masa en el hígado imposibilitaba su extracción segura. “El tumor estaba entrelazado con vasos sanguíneos vitales. No podíamos extirparlo sin comprometer la función hepática”, explicó la doctora Thomas. Por esto, los médicos concluyeron que Crew necesitaba un trasplante de hígado para tener posibilidades de recuperación.
El trasplante de hígado y el rol de la donación en vida

Dada la urgencia del caso, la familia evaluó la opción de la donación en vida, ya que el hígado es el único órgano que puede regenerarse tanto en el donante como en el receptor. Nicole Dearth fue considerada como posible donante, pero los médicos priorizaron su rol como cuidadora principal. Fue entonces cuando Taylor Dearth, tía de Crew y madre de tres hijos, se presentó voluntariamente para ser evaluada.
Tras superar una serie de exámenes de compatibilidad, los especialistas confirmaron que Taylor era una donante adecuada. El trasplante se realizó el 30 de junio de 2025, en una intervención liderada por el doctor Choon Hyuck David Kwon, director de Cirugía Hepática Laparoscópica, junto al doctor Koji Hashimoto y la doctora Gloriamaria González García, ambos expertos en trasplante hepático pediátrico.
Ambos procedimientos fueron exitosos. Taylor fue dada de alta cinco días después de la cirugía y Crew, tras 12 días de hospitalización, pudo regresar a casa para continuar su tratamiento.
Recuperación, remisión y vida después del cáncer

Después del trasplante, Crew completó tres ciclos adicionales de quimioterapia con el objetivo de eliminar cualquier célula cancerosa residual. En septiembre de 2025, las pruebas realizadas resultaron negativas para la presencia de cáncer. La familia celebró este hito en el hospital, donde Crew tocó la Campana de la Valentía, un gesto simbólico que marca el fin del tratamiento oncológico.
“El sonido de esa campana fue muy especial. Nunca creímos que veríamos ese día”, recordó Nicole. Taylor Dearth también compartió la emoción de la familia: “Verlo sonreír y caminar por el pasillo fue un momento que guardaré para siempre”.
Actualmente, Crew es sometido a controles médicos periódicos para descartar recaídas. Su madre informó que el niño retomó su ritmo, juega con sus hermanos y se comporta como un niño pequeño saludable.
El impacto de la donación de órganos

La experiencia atravesada por Crew y su familia motivó una campaña de concientización sobre el cáncer infantil y la donación de órganos en vida en los EEUU. Nicole y Taylor Dearth insisten en la importancia de informar sobre la posibilidad de ser donante mientras se está vivo, ya que “no es necesario esperar largos periodos en listas de trasplante si existe compatibilidad médica”.
“El acto de donar un órgano en vida puede salvar la vida de un ser querido y ofrecer una segunda oportunidad para crear nuevos recuerdos”, enfatizó Taylor. Nicole añadió: “Mucha gente desconoce que la donación en vida es posible y segura en casos seleccionados. La generosidad de mi cuñada es la razón por la que nuestro hijo está sano”.
La familia espera que compartir la historia de Crew ayude a sensibilizar sobre la necesidad de donantes y aporte esperanza a quienes enfrentan diagnósticos similares.














