
El implante dental es un perno o tornillo de metal que se coloca directamente en el maxilar superior o inferior, es decir en el hueso, que hará las funciones de raíz de un diente faltante. Sobre el implante se fija la corona o prótesis, es decir, el diente artificial.
Esta técnica es muy superior a las prótesis anteriores que se fijaban a otros dientes y ni hablar de los postizos removibles. En primer lugar se evita el efecto de mejillas hundidas tan frecuente en personas ancianas, ya que la pérdida de los dientes debilita los huesos que sostienen la cara. Pero además, potencia la función masticatoria, ya que el implante funciona como un diente real, incluso tiene más agarre y más fuerza. A esto se suma la duración: con una buena higiene, controles periódicos y una vida sana —sobre todo evitar el tabaco—, el implante puede durar toda la vida.
La odontóloga Rita Briccolani (MN 15140) respondió a la consulta de Infobae sobre estos tratamientos tan beneficiosos, en particular para los seniors, hasta hace unos 30 años limitados a las prótesis fijas o, peor aun, al postizo, y que ahora pueden preservar o incluso recuperar su dentadura.
Briccolani, odontóloga formada en la UBA, fue jefa de trabajos prácticos de la cátedra de Clínicas ll y Prótesis de esa Universidad y también fue docente del posgrado de Rehabilitación oral e Implantología de la UBA. En total fueron 25 años de docencia en la universidad pública, lo que la enorgullece.

Actualmente desarrolla su actividad en forma privada. Especializada en implantología odontológica, es calificada de “eminencia” en la materia por sus colegas. Pero ella no quiere que la llamen “doctora”; sólo “odontóloga”. A pesar de su prestigio y éxito en la profesión, nunca abandonó su consultorio en Parque Chacabuco, el que le regaló su padre cuando se recibió. Resistió la atracción del centro, Barrio Norte o Palermo que concentran la mayor densidad de médicos por habitante.
También resistió la tentación de expandirse que, a la larga, lleva a muchos profesionales de renombre a delegar. En lo que concierne a los implantes, la atención de Briccolani es totalmente personal. “Acá se pone el cuerpo”, dice ella y no le falta razón.
— ¿Cuándo corresponde hacerse un implante?
— La cirugía implantológica es una práctica que puede ejercerse en cualquier paciente que haya perdido sus piezas dentarias en forma total o parcial. Es una excelente opción de tratamiento para cualquier persona que haya perdido una, varias o todas sus piezas dentarias. Especialmente, cuando a estos pacientes les cuesta mucho el uso de dentaduras parciales o totales removibles. El uso de prótesis removibles trae problemas estéticos y muchos problemas funcionales, especialmente porque los tejidos remanentes son deficitarios para el soporte y la retención de estas prótesis.
— ¿Cuáles son las ventajas respecto de las antiguas prótesis?
— Las prótesis implantoasistidas, es decir, retenidas por implantes, tienen muchísimas ventajas con respecto a las antiguas prótesis removibles convencionales o a los puentes fijos retenidos por piezas dentarias remanentes talladas. Primero, que la pérdida de dientes afecta muchísimo la capacidad masticatoria del paciente y, por ende, la digestión. Predispone al paciente a deficiencias nutricionales, especialmente en adultos mayores, es decir, pacientes de más de 60 ó 65 años. Además, las prótesis implantoasistidas son mucho más estables, mejoran la seguridad del paciente al hablar, al comer, al sonreír, mejorando la calidad de vida social, y la estética de la persona.

— ¿Reciben ese tipo de comentarios de los pacientes?
— Sí, en la práctica diaria los pacientes que han terminado tratamientos implantológicos nos comentan que se sienten más contentos, más seguros, ya no tienen miedo de ir a comer a un restaurante o de ir a reuniones sociales. Se pueden reír, pueden comer nuevamente sándwiches o manzanas. Realmente la seguridad del paciente cambia enormemente. Otro detalle importante es que al colocar implantes, sumamos y no restamos. Antes, para que el paciente pudiera tener prótesis fijas, se tallaban piezas dentarias. Muchas veces teníamos que hacer endodoncias (tratamientos de conducto), ponerles pernos, muñones, debilitarlas y estábamos sobrecargando una pieza dentaria, es decir, exigiéndole que trabaje por ella misma y por la pieza que teníamos que reponer. Es decir, que las prótesis fijas sobre dientes restaban en vez de sumar. En cambio, al colocar implantes estamos sumando, le estamos agregando estructuras de retención que el paciente no tenía.
— ¿Se puede poner un implante en pacientes de cualquier edad?
— Sí, absolutamente. Hoy por hoy se puede poner implantes a cualquier edad, ya que la edad por sí sola no es determinante del éxito de un implante. Obviamente, es fundamental evaluar el estado general del paciente, su capacidad para mantener una correcta higiene, y para poder controlar periódicamente el estado de esa prótesis y de esos implantes. También hay que evaluar la calidad del hueso remanente donde se colocarán los implantes. Los adultos mayores con una adecuada higiene, que realicen controles periódicos y que tengan un estado de salud general bueno están en condiciones de recibir implantes.
— ¿Qué condiciones son necesarias?
— No todos los pacientes son iguales. Hay factores que influyen para tomar la decisión de colocar o no implantes. Como dije, el estado de salud del paciente es determinante. En términos generales, enfermedades como las diabetes o las diabetes no controladas o ciertas enfermedades cardiovasculares pueden afectar los procesos de cicatrización. Esto no quiere decir que impidan la colocación de implantes, pero sí requieren un enfoque más cuidadoso y personalizado. Hay enfermedades de sangre como la hemofilia, A y B, leucemias, enfermedades hepáticas graves como la cirrosis, enfermedades inmunológicas, tumores, o enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer, la dependencia grave a drogas, al alcohol y el hábito del tabaco; son enfermedades que alteran muy gravemente los procesos de cicatrización. Por lo tanto, pueden alterar la cicatrización inmediata del implante, o sea, la oseointegración, o alterar la estabilidad a largo plazo del implante, haciendo que dure menos que lo habitual. Tampoco se deben colocar implantes a jóvenes que no hayan completado el proceso de crecimiento óseo. O sea, no hay que colocar implantes en menores de entre dieciocho y veinte años. El hábito del tabaco es un factor altísimo de riesgo, y está significativamente asociado a la enfermedad periodontal [N. de la R: de las encías] en pacientes con piezas dentarias y a la periimplantitis, en pacientes con implantes. La periimplantitis es una enfermedad que afecta el hueso que rodea el implante, llevando a la pérdida de la estabilidad del implante e incluso a su pérdida.

— ¿Cuánto tiempo lleva el tratamiento?
— Esto depende muchísimo de la complejidad del caso. Si el paciente ha perdido una o pocas piezas dentarias, su volumen óseo es adecuado y no requiere técnicas de regeneración, el tratamiento es breve y en pocos meses puede estar rehabilitado. Si el paciente presenta un caso complejo con pérdida de volumen óseo y requiere técnicas más específicas, el tratamiento se prolonga en el tiempo.
— ¿Se pueden poner implantes y hacerlos funcionar de inmediato?
— En la actualidad, teniendo en cuenta ciertos parámetros clínicos y técnicos, se puede realizar con predictibilidad la técnica de carga inmediata. ¿Qué es la carga inmediata? Es el sometimiento de los implantes a la función masticatoria desde el mismo día de su instalación. Para que esta técnica sea exitosa es importante la condición del paciente, hay que tener en cuenta la cantidad y calidad de hueso, la inexistencia de hábitos perjudiciales como el de fumar y de hábitos parafuncionales como la bruxomanía, o enfermedades preexistentes como la diabetes. Hacer un correcto diagnóstico del paciente a tratar, establecer un protocolo quirúrgico adecuado y un diseño proteico óptimo nos aseguran un resultado más beneficioso a largo plazo para el paciente.

— Si el paciente no tiene suficiente cantidad o calidad de hueso, ¿se lo puede regenerar a cualquier edad?
— La regeneración ósea es una técnica quirúrgica utilizada en odontología para recuperar tejido óseo en ambos maxilares, perdido ya sea por ausencia de piezas dentarias, enfermedad periodontal, traumatismos u otro tipo de lesiones. La regeneración ósea se basa en la utilización de rellenos o injertos obtenidos del mismo paciente o de origen animal o sintético. Estos injertos son aislados por membranas especiales que evitan que el injerto sea invadido por la encía, es decir por el tejido blando que es de crecimiento más rápido. De esta manera se asegura y se guía la regeneración ósea. A esta técnica se la denomina Regeneración ósea guiada. Si bien no hay límite de edad para su aplicación se debe realizar una minuciosa evaluación clínica del paciente antes de realizarla. Está contraindicada en pacientes con enfermedades sistémicas en las que los procesos de cicatrización están alterados, enfermedades inmunitarias, diabetes grave, nuevamente fumadores intensos, o sea, más de diez cigarrillos diarios, pacientes inmunodeprimidos con tratamientos con radioterapia o quimioterapia reciente.

— ¿Qué pasa en particular en el caso de la osteoporosis, tan frecuente a partir de cierta edad, especialmente en las mujeres?
— La osteoporosis es una enfermedad sistémica, que se caracteriza por la pérdida de masa ósea por unidad de volumen. Comienza entre los 40 y 50 años y va aumentando con la edad. Y sí, afecta más a la mujer postmenopáusica que al hombre. Aunque la osteoporosis en sí no sea una contraindicación para la colocación de implantes, porque no hay una correlación directa entre la pérdida de densidad ósea de los maxilares y el resto del esqueleto, un aspecto importante a tener en cuenta aquí está relacionado con el tratamiento que desde ya hace un tiempo se emplea para revertir la osteoporosis, que es el uso de bisfosfonatos aplicados por vía endovenosa. Estos fármacos dificultan la capacidad reparadora del hueso ante un traumatismo, pudiendo en muchos casos desarrollar osteonecrosis de maxilares luego de una cirugía de colocación de implantes, especialmente en el maxilar inferior. En este caso, en estas pacientes que han recibido tratamientos con bisfosfonatos por vía endovenosa, hay que pedir una serie de estudios para saber si están en condiciones o no de someterse a una cirugía implantológica
— ¿Qué pasa con las personas que han recibido tratamientos oncológicos?
— Es un tema a tener en cuenta. Muchos pacientes padecen de enfermedades tumorales y han sido tratados con radioterapia. Estudios clínicos sugieren que en estos pacientes los fracasos de las cirugías implantológicas son entre tres y doce veces más frecuentes que en pacientes que no han sido irradiados. Altas dosis de irradiación, especialmente en el maxilar superior, aumentan el riesgo de la pérdida de estabilidad de los implantes. Algunos autores sugieren esperar entre doce y veinticuatro meses para hacer cirugías implantológicas. Otros autores han demostrado que las lesiones producidas por la radioterapia son irreversibles, especialmente en pacientes que han sido sometidos a dosis de más de cinco mil rads. En estos casos, la terapia con oxígeno hiperbólico puede mejorar el porcentaje de éxito, especialmente en el maxilar superior, y está recomendada en pacientes tratados con radiaciones superiores a cinco mil rads.
— ¿Es caro el tratamiento? ¿Hay cobertura de prepagas u obras sociales?
— Los costos del tratamiento son relativamente altos. No están al alcance de los sectores más populares. Son tratamientos que en la actualidad no están cubiertos en general por obras sociales o prepagas, resultando muchas veces onerosos para los pacientes. Existen sin embargo instituciones tales como la Facultad de Odontología de la UBA en la que se desarrollan carreras de posgrado y especialización en Implantologia y prótesis implanto asistidas. Esta institución, que está dotada de tecnología moderna y de profesionales de alta trayectoria en la especialidad, brinda excelente atención con costos mucho más accesibles.














