
El hipo y sus causas rara vez son motivo de preocupación grave, pero pueden resultar muy molestos. Médicos consultados por Prevention explican qué lo provoca, qué métodos suelen usarse para intentar detenerlo y en qué casos conviene pedir una evaluación médica.
Se trata de contracciones involuntarias del diafragma y de los músculos de la caja torácica que provocan una inspiración profunda inmediata y el cierre súbito de las cuerdas vocales.
Entre sus causas habituales figuran comer demasiado o muy rápido, el reflujo ácido, la distensión gástrica, el alcohol y las bebidas carbonatadas, entre otros factores. Aunque existen maniobras caseras para intentar frenarlo, ninguna ha sido probada científicamente y se aconseja consultar a un médico si dura más de 48 horas o si afecta actividades básicas como comer, beber, hablar o dormir.
Mark Tanchel, gastroenterólogo certificado de Gastroenterology Associates of New Jersey, definió en Prevention el hipo como una serie de contracciones espasmódicas e involuntarias del diafragma y de los músculos de la caja torácica.

Tanchel añadió que se cree que el hipo surge por la activación de una vía nerviosa llamada arco reflejo. Niket Sonpal, gastroenterólogo y profesor adjunto asistente de Touro College of Osteopathic Medicine, explicó que, cuando el estómago se llena demasiado y con rapidez, presiona el diafragma y eso puede desencadenarlo.
Las causas más frecuentes del hipo
El hipo suele durar poco tiempo y, de acuerdo con Tanchel, por lo general no representa un problema serio. Aun así, puede aparecer por distintos motivos de la vida cotidiana.
Sonpal y Tanchel mencionan entre las causas más comunes comer demasiado, comer muy rápido, beber alcohol, tomar bebidas carbonatadas y tragar demasiado aire al mascar chicle. Según el medio, Anupama Inaganti, gastroenteróloga de Wellstar Health System, también citó alimentos muy calientes, fríos o picantes, además del reflujo ácido, el asma, la bronquitis, el consumo de cannabis y ciertos medicamentos.

Para Sonpal, la causa más común es el reflujo ácido o la distensión gástrica. Esa relación ayuda a explicar por qué el hipo aparece con frecuencia después de comer.
Qué remedios pueden ayudar a quitar el hipo
Las formas caseras para intentar detener el hipo son conocidas, aunque Tanchel advirtió en Prevention que ninguna ha demostrado eficacia científica. Sonpal señaló que muchas de estas maniobras buscan aliviar la presión vinculada con ese reflejo.
Entre los métodos más difundidos están contener la respiración entre cinco y 10 segundos, hacer fuerza durante ese mismo lapso, hacer gárgaras con agua fría y tragar aire. La lista incluye además tirar de la lengua, llevar las rodillas al pecho durante un minuto en posición sentada, presionar con firmeza los ojos cerrados, morder un limón o tomar una cucharada de azúcar.

Sonpal precisó que estas maniobras físicas se recomiendan solo para personas con hipo de menos de 48 horas. Inaganti propuso además cambios de conducta para prevenir episodios, como comer despacio, evitar bebidas carbonatadas, evitar el alcohol y apartarse de alimentos excesivamente calientes, fríos o picantes.
Cuándo el hipo puede ser señal de un problema mayor
Si una persona probó las medidas habituales y no sabe por qué el hipo continúa, Sonpal indicó en Prevention que conviene buscar una evaluación médica. También recomendó consultarlo si aparece con frecuencia después de las comidas, si se relaciona con enfermedad por reflujo gástrico o si supera las 48 horas.
Tanchel coincidió con ese criterio y explicó que, en esos casos, los médicos pueden indicar estudios para identificar una causa de fondo. También señaló que existen medicamentos con receta dirigidos al propio hipo y que algunos pacientes han obtenido beneficio con acupuntura o hipnosis.
Si dura más de dos días, Tanchel dijo que puede asociarse a causas del sistema nervioso o a enfermedades del tórax o del aparato digestivo. También mencionó medicamentos y otras drogas, la enfermedad renal y causas psicológicas ligadas a emociones extremas como posibles factores en los casos prolongados.

Cuando el cuadro supera un mes, Tanchel lo considera intratable. En ese punto puede interferir con comer y beber, hablar y dormir, además de causar fuerte estrés emocional.
Las causas relacionadas con el sistema nervioso central son menos frecuentes, según el especialista. Entre los ejemplos que citó están la esclerosis múltiple y aneurismas que pueden ejercer presión sobre determinadas zonas del cuerpo.
La pauta final, de acuerdo con los especialistas consultados por Prevention, es prestar atención a cuándo aparece el hipo y a cuánto altera la vida diaria. Si deja de ser un episodio aislado y empieza a afectar actividades cotidianas, corresponde buscar una valoración médica.














