El reciente brote de hantavirus en el crucero internacional MV Hondius, que partió el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, generó al menos once casos confirmados y tres muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La situación llevó a la aplicación de cuarentenas específicas en distintos países y motivó una revisión global acerca de la propagación aérea y la urgencia de reforzar los protocolos preventivos desde las primeras señales del brote.
Las autoridades sanitarias, coordinadas por la OMS, gestionaron la evacuación de 125 personas en Tenerife, España. Los protocolos de cuarentena variaron: “Los pasajeros procedentes de España deberán cumplir una semana de cuarentena obligatoria por orden judicial en un hospital militar”, mientras que en Estados Unidos, los viajeros fueron evaluados y pudieron optar por cuarentena domiciliaria o en centros médicos durante 42 días, según detalla un artículo de la revista Nature.

En tanto, un trabajo divulgado en la revista médica British American Journal (BMJ), “el brote multinacional de hantavirus andino vinculado a viajes en cruceros debería impulsar a la Organización Mundial de la Salud a modificar su respuesta habitual ante el riesgo de transmisión aérea del virus”. El artículo enfatiza que el ANDV es un patógeno con transmisión documentada de persona a persona y una alta tasa de letalidad, por lo que “el punto de partida debe ser la adopción inmediata de medidas de precaución para reducir la transmisión aérea”.
Entre los científicos a cargo del planteo se encuentran especialistas de la Universidad de Oxford (Reino Unido), la Universidad de Toronto (Canadá), la Universidad Tecnológica de Queensland y la Universidad de Otago (ambas de Oceanía), así como de la Universidad de Maryland y la Escuela de Salud Pública de Colorado (Estados Unidos).
Según los expertos, las propias publicaciones de la OMS muestran enfoques divergentes: mientras que el informe de Disease Outbreak News reconoció la posible transmisión entre personas, se centró en las precauciones por gotitas y contacto, excepto en procedimientos que generan aerosoles. En contraste, la guía de manejo de contactos y desembarque del crucero incluyó medidas mucho más estrictas, como el uso universal de respiradores, cuarentenas estrictas y optimización de la ventilación.

Consultado por Infobae, el médico infectólogo y vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Vacunología (SLV), Roberto Debbag (MN 60.253) advirtió: “Con los antecedentes de brotes en Argentina, todos tenemos absolutamente claro que la transmisión no debe ser necesariamente por un contacto cercano. Los contactos cercanos hacen infección más grave y tienen el periodo de incubación inclusive más corto por la carga viral”.
“Coincido con los autores de BMJ porque si bien el manejo fue espectacular para los medios, en el barco, desde la intervención de la OMS, no se cumplieron las condiciones adecuadas de aislamiento. El amarrar el barco a tierra fue un error porque existe la posibilidad, aunque sea baja, de que el navío haya sido invadido por algún colilargo en busca de alimento en las bodegas”, dijo Debbag.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), con sede en Solna, Suecia, consideró a todos los pasajeros del crucero como contactos de alto riesgo y recomendó el aislamiento, la vigilancia diaria de síntomas y la realización de pruebas en caso de sospecha. La OMS, por su parte, sugirió cuarentenas de 42 días basadas en el extenso período de incubación del virus. “Los síntomas pueden aparecer varias semanas después de la exposición, por lo que el objetivo es monitorear a las personas el tiempo suficiente para detectar infecciones que aún se encuentran en período de incubación”, explicó Rhys Parry, virólogo molecular de la Universidad de Queensland, a Nature.
En este contexto, al menos seis personas dieron positivo por la variante andina y otros dos pasajeros presentaron síntomas sospechosos. Entre los infectados, tres fallecieron, según reportó la OMS. “Un ciudadano francés desarrolló síntomas durante su evacuación del barco”, agregó Vaithi Arumugaswami, viróloga molecular de la Universidad de California en Los Ángeles.
¿Cuál es la experiencia regional y qué se sabe sobre la transmisión persona a persona?

Argentina y Chile acumulan décadas de experiencia frente al hantavirus. La variante Andes, endémica en la región, es la única cepa documentada que puede transmitirse de persona a persona, aunque este fenómeno es poco frecuente. “Nosotros ya sabemos que el hantavirus tiene cerca de 40 cepas diferentes y una de ellas, Andes, se transmite persona a persona», enfatizó ante la consulta de este medio el médico infectólogo Ricardo Teijeiro (MN 58.065).
Y amplió: “No hay que olvidarse que en Argentina tuvimos un brote en Epuyén, que fue por un contacto social en una fiesta y la transmisión fue la misma. Son brotes reducidos, localizados, porque requiere mucho contacto”, explicó.
El brote de Epuyén, en la Patagonia argentina, en 2018, es considerado clave por los expertos. Al respecto, el trabajo en BMJ destacó que “se reconstruyeron cadenas de transmisión de 34 infecciones confirmadas y 11 muertes después de una única introducción zoonótica. El brote se amplificó por personas con síntomas que asistieron a eventos sociales concurridos, incluyendo una reunión de cumpleaños y un velorio”. En aquella ocasión, “un asistente de la fiesta se cruzó con el caso índice sin contacto físico”, lo que refuerza la hipótesis de transmisión por aerosoles.
Perspectivas y desafíos: ¿Puede el brote expandirse globalmente?

La posibilidad de una expansión global del brote es considerada baja por los especialistas, debido a las características del virus y a la experiencia regional acumulada. “La probabilidad de que se propague por toda Europa es bajísima, por las características que tiene este virus”, señaló Piudo. “Primero se necesita un roedor infectado y después para el contagio de una persona a otra se requiere un contacto bastante estrecho y prolongado. No es de la misma manera que se contagia una gripe o un coronavirus en un lugar común. Y finalmente, es fácilmente confinable en el caso de la persona que está enferma”, sumó.
La OMS reportó que en 2025 se confirmaron 229 casos y 59 muertes por síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) en ocho países de América, con una tasa de letalidad de 25,7 %. En 2026, hasta la semana 15, se notificaron 94 casos y 13 fallecidos, con Chile y Argentina a la cabeza. En respuesta, Argentina envió 2.500 kits diagnósticos y de aislamiento a laboratorios de Europa y África, y la cooperación internacional se ha fortalecido para contener nuevos brotes.
La región cuenta con referentes como el Programa Hantavirus de la Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo (UDD) en Chile, que desde 1999 lidera estudios epidemiológicos y clínicos. “La información científica, los datos epidemiológicos y los estudios de casos dan información de base para conocer bien la enfermedad, tratar, tomar medidas de prevención e inclusive saber en qué áreas falta conocimiento y generarlo. Con evidencia se puede avanzar para tomar mejores decisiones y saber qué cosas son posibles y cuáles tienen una probabilidad bajísima, como que haya una pandemia relacionada con esto”, concluyó Piudo.
El brote puso a prueba los protocolos internacionales, la colaboración científica y la capacidad de respuesta ante amenazas emergentes, confirmando la necesidad de una vigilancia epidemiológica rigurosa y una actualización constante de las recomendaciones basadas en la evidencia más reciente.














