
La letalidad asociada al hantavirus en Argentina trepó al 33,3% en la actual temporada —de junio 2025 a junio 2026—, lo que marca el nivel más alto registrado desde 2018.
De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), la tasa de fallecimientos entre los casos confirmados superó ampliamente los valores observados en temporadas previas, en las que la letalidad se ubicó entre 12 a 22%. Esta situación obliga a actualizar las estrategias de prevención y control.
El informe oficial del Ministerio de Salud de la Nación señala que el crecimiento de la letalidad se produce junto con un aumento sostenido de casos, que durante varias semanas consecutivas se mantuvieron por encima del umbral de brote.

El fenómeno afecta principalmente a las regiones que históricamente concentran los mayores registros de hantavirosis, pero también alcanza nuevas zonas del país.
El dato de letalidad implica que, de cada tres personas diagnosticadas con la infección en el período analizado, una perdió la vida. Desde el inicio de la temporada, el porcentaje de fallecimientos se mantuvo elevado, sin descender en los meses de menor incidencia. La cifra representa un desafío para el sistema sanitario debido a la gravedad clínica de la enfermedad y a la demanda de recursos para el tratamiento.
Casos confirmados y dinámica de la temporada

El BEN detalla que, hasta la Semana Epidemiológica 22 de 2026, se confirmaron 48 casos de hantavirosis en todo el país, una cifra que se mantiene por encima de los valores habituales para este período.
La tendencia comenzó a observarse a partir del mes de octubre de 2025, con un incremento sostenido durante los meses de noviembre, diciembre y enero.
La mayor concentración de casos se registró en el trimestre de noviembre a enero, cuando la curva epidemiológica superó los umbrales históricos. El 56% de los casos confirmados históricamente ocurre entre octubre y enero, pero en esta temporada la incidencia resultó más marcada.
El BEN indica que tanto la frecuencia como la distribución temporal de los casos reflejan una circulación intensa del virus en las regiones endémicas.
La región Centro, que incluye a Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, notificó el mayor número de casos y mantuvo cifras por encima del umbral de brote entre la Semana Epidemiológica 45 de 2025 y la Semana Epidemiológica 5 de 2026. Esta persistencia de registros elevados llevó a reforzar la vigilancia epidemiológica y a la adopción de medidas extraordinarias para reducir el riesgo de transmisión.
Perfil de los afectados y grupos de mayor riesgo

El análisis epidemiológico revela que el hantavirus afecta principalmente a adultos jóvenes y de mediana edad. El 70% de los casos confirmados corresponde a personas de entre 20 y 49 años, mientras que el 81% se registró en varones, según destaca el BEN. Esta distribución coincide con los patrones laborales y de exposición en áreas rurales o periurbanas, donde el contacto con roedores y ambientes contaminados resulta más frecuente.
La letalidad muestra valores similares en los distintos grupos etarios comprendidos entre los 20 y los 69 años, todos con una tasa cercana al 33%. El boletín atribuye esta situación a la severidad de las manifestaciones clínicas y a la rapidez con la que progresa la enfermedad, lo que dificulta el acceso oportuno a tratamientos de soporte intensivo.
Los datos oficiales no registran diferencias significativas en la presentación de la enfermedad entre hombres y mujeres, pero sí advierten que la exposición laboral y la presencia en áreas de riesgo constituyen factores determinantes. Las autoridades recomiendan extremar las precauciones en actividades rurales, tareas de limpieza de galpones o depósitos y en la manipulación de materiales que hayan estado en contacto con roedores.
Expansión geográfica y aparición fuera de áreas endémicas

Uno de los aspectos destacados del informe es la aparición de casos fuera de las áreas históricamente endémicas. En particular, se notificó un paciente con hantavirus en la localidad de Río Colorado, provincia de Río Negro, una zona donde la circulación del virus no era habitual. Esta situación motivó la realización de estudios ambientales y la implementación de acciones de control específicas, según reportó el BEN.
La alerta epidemiológica se activó tras el brote de hantavirus reportado en abril en el MV Hondius, un crucero que zarpó de Ushuaia con 147 personas de 23 nacionalidades. Se registraron 11 contagios confirmados, dos probables y tres muertes, según datos oficiales.
Hasta el momento, los operativos realizados por equipos del Ministerio de Salud de la Nación, ANLIS Malbrán y el CDC en Ushuaia y en Malargüe, Mendoza, no detectaron ejemplares del principal reservorio conocido del virus Andes, aunque la investigación continúa con análisis de laboratorio para descartar otras posibles fuentes de infección.
El hallazgo de casos en regiones no tradicionales refuerza la necesidad de mantener una vigilancia epidemiológica activa y de informar a la población sobre los riesgos asociados a la enfermedad. El BEN subraya que la expansión territorial observada en la temporada actual podría responder a cambios en los patrones de desplazamiento de los roedores o a factores ambientales vinculados al clima y al uso del suelo.
Las autoridades sanitarias remarcan que hasta el momento no se identificaron brotes de transmisión masiva, como los asociados a espacios cerrados o cruceros, ni cambios en la caracterización del virus o en su sensibilidad diagnóstica. Sin embargo, la dispersión de los casos obliga a redoblar los esfuerzos de prevención y control en zonas donde la presencia del virus no era frecuente.
Respuesta sanitaria y estrategias de prevención

Frente al aumento de la letalidad y la expansión geográfica de los casos, el Ministerio de Salud de la Nación desplegó operativos de refuerzo en vigilancia, diagnóstico y capacitación para los equipos sanitarios en las áreas más afectadas. Entre las principales acciones se incluyen la actualización de protocolos de diagnóstico, la optimización de los sistemas de alerta temprana y la provisión de insumos para la atención de pacientes.
El BEN señala que las recomendaciones para prevenir la infección se centran en evitar el contacto con roedores y sus excretas, mantener limpios los ambientes rurales y periurbanos, ventilar y desinfectar depósitos y galpones antes de ingresar y utilizar equipos de protección personal en actividades de riesgo. También se aconseja a la población reportar de inmediato cualquier caso sospechoso para facilitar una intervención oportuna.
Las autoridades subrayan la importancia de la comunicación efectiva con la comunidad, especialmente en las regiones donde el virus comenzó a circular recientemente. La vigilancia activa, el monitoreo ambiental y la capacitación del personal de salud son claves para reducir la gravedad clínica y limitar la mortalidad asociada al hantavirus.
Perspectivas y desafíos para la salud pública

El escenario actual plantea retos significativos para el sistema de salud pública en Argentina. El incremento de la letalidad y la dispersión de los casos fuera de las áreas tradicionales demandan una respuesta coordinada y la revisión permanente de las estrategias de control. El BEN advierte que la gravedad clínica observada en la temporada 2025-2026 obliga a fortalecer la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso oportuno a la atención médica.
A pesar de la ausencia de brotes de transmisión masiva, la situación epidemiológica requiere el compromiso de las autoridades, los equipos sanitarios y la población para limitar el impacto del hantavirus. La experiencia de esta temporada refuerza la necesidad de monitoreo continuo y de adaptación dinámica de las políticas de salud ante la evolución de la enfermedad.














