
Diversos especialistas han advertido sobre los alimentos cancerígenos y hábitos alimenticios modernos que podrían incrementar el riesgo de cáncer en los próximos años. El oncólogo Pere Gascón, conocido por su trayectoria en España y su experiencia en hospitales de Estados Unidos, ha detallado en una entrevista en el podcast Tengo un Plan cuáles son los principales factores de preocupación: el azúcar, las grasas saturadas, la cena nocturna copiosa y el consumo excesivo de café.
Azúcar y grasas saturadas son considerados especialmente peligrosos, mientras que cenar tarde en abundancia y abusar del café se suman como hábitos que pueden favorecer el desarrollo del cáncer.
Según el especialista, ajustar la dieta y los horarios, además de mantener el consumo de café dentro de límites moderados, puede contribuir a reducir estos riesgos en la población general y, en particular, en pacientes oncológicos.
Azúcar y el riesgo de cáncer

Gascón enfatizó que el azúcar es especialmente nocivo para quienes padecen cáncer. “Te engorda y es un mal acompañante para el cáncer”, recalcó el oncólogo, explicando que las células tumorales aprovechan este nutriente para su desarrollo.
Como ejemplo, indicó que durante una tomografía por emisión de positrones (PET), se utiliza azúcar radioactivo porque “va donde está el cáncer”. “Si tienes metástasis, va al cáncer y las metástasis. Se ven puntos negros”, indicó. Por ello, recomendó tener especial cuidado al consumir frutas, sobre todo en verano, cuando hay mayor disponibilidad.
A sus pacientes, Gascón les señala la importancia de evitar picos de fructosa en sangre. El especialista discrepa de colegas que restan importancia a la relación entre el azúcar y el crecimiento tumoral y afirma que la experiencia clínica respalda esa preocupación.
Grasas saturadas: un peligro silencioso

Las grasas saturadas presentes en productos ultraprocesados son otra preocupación central para Gascón. “Son muy malas, porque esas sí que se acumulan”, aseguró. Destacó que el problema reside en la amplia presencia de estos lípidos en los alimentos preparados que se consumen diariamente.
El oncólogo admitió que existen aplicaciones móviles que ayudan a evaluar la calidad de los alimentos, pero advirtió: “La grasa saturada es muy mala para el corazón, para la salud, para engordar. Y esto a la larga paga su precio”. Insistió en la necesidad de ser conscientes de qué tipo de grasas se incorporan en la dieta cotidiana.
Cena tardía y abundante: un hábito de riesgo

El horario y la cantidad de la última comida del día ocupan un lugar relevante entre las recomendaciones de Gascón. Desde su experiencia en hospitales de España y de Estados Unidos, observa con preocupación el hábito de cenar tarde y en grandes cantidades.
El especialista relató en Tengo un Plan que, aunque las ciudades grandes han comenzado a abrir sus restaurantes más temprano, persiste la costumbre de comer muy tarde. Además, el experto recomendó evitar cenas copiosas y estimular una comida ligera, alejada del momento del sueño, para favorecer la salud y el descanso.
Café: ¿riesgo o beneficio?

Sobre el café, Gascón expresó una visión equilibrada. No considera que sea perjudicial si su consumo es moderado, pero advirtió sobre los efectos negativos de excederse, una práctica común en entornos académicos y de salud exigentes como los de Estados Unidos: “No es malo, pero una taza en el desayuno y como máximo una después de comer y se acabó”.
En la entrevista en Tengo un Plan, Gascón relató que llegó a consumir hasta ocho o nueve tazas diarias, lo que le ocasionó síntomas claros de abstinencia por cafeína, como dolores de cabeza intensos, que desaparecieron de forma inmediata al beber café.

El oncólogo recomendó limitar la cantidad diaria: “El café es bueno, tiene sus propiedades, pero con moderación. Va bien después de una comida, te ayuda a digerir”.
Las advertencias de Pere Gascón subrayan que reducir el consumo de azúcar y grasas saturadas, regular los horarios y cantidades de las comidas y limitar la ingesta de café pueden ser fundamentales para disminuir el riesgo de cáncer. Prácticas como cenar tarde y en abundancia pueden tener consecuencias negativas para la salud a largo plazo, más allá de lo que sugieren las costumbres sociales.














