
TRICARE es el seguro médico que cubre a más de nueve millones de militares en servicio activo, veteranos y sus familias en Estados Unidos.
Es, también, el programa que Kevin D. Curry usó como fuente de ingresos durante más de tres años: facturó tratamientos que sus pacientes nunca recibieron, sobornó a beneficiarios para que aceptaran terapias para las que no calificaban y se hizo pasar por médico ante quienes acudían a sus clínicas. El jueves 24 de septiembre, un jurado federal de Fort Worth lo declaró culpable.
Curry, de 64 años y residente de Frisco, Texas, es en realidad un consejero profesional licenciado, sin título médico.
Según el Departamento de Justicia (DOJ), operaba tres clínicas bajo nombres corporativos y utilizó credenciales de médicos habilitados —sin su conocimiento ni consentimiento— para presentar reclamos ante TRICARE y mantener el esquema en funcionamiento.

El esquema defraudó más de USD 26 millones al programa de salud de las Fuerzas Armadas
Los fiscales federales sostienen que la modalidad central del fraude consistía en facturar tratamientos de estimulación magnética transcraneal (TMS) que eran innecesarios desde el punto de vista médico o que, en muchos casos, jamás se administraron.
De acuerdo con documentos judiciales citados por medios locales, la operación habría funcionado entre septiembre de 2022 y finales de 2025.

Curry operaba tres clínicas de salud mental bajo las razones sociales Acuity TMS of Plano LLC y Acuity TMS of Fort Worth LLC, en Texas, y Emerald Coast TMS of Fort Walton Beach LLC, en Florida, según consigna el comunicado oficial del DOJ.
En conjunto, las tres clínicas pagaron más de USD 5,5 millones en sobornos ilegales para persuadir a militares activos, veteranos y familiares de que aceptaran tratamientos de TMS para los que no calificaban.

Curry instruyó a sus empleados para fabricar historias clínicas y justificar los cobros
El organismo federal detalló que, además de usurpar credenciales médicas ajenas, Curry ordenó a su personal fabricar registros clínicos para respaldar las facturaciones fraudulentas ante TRICARE.
TRICARE llegó a desembolsar aproximadamente USD 17 millones antes de que el esquema fuera desarticulado.

El acusado blanqueó parte del dinero en fiestas temáticas y una camioneta chapada en oro
Con parte de esos fondos, Curry realizó una serie de gastos ostentosos.
Según el mismo expediente, entre ellos se cuentan alojamientos en hoteles cinco estrellas, la compra de muebles de alto costo, la organización de una fiesta temática de casino para empleados y beneficiarios de TRICARE, y la adquisición de una Tesla Cybertruck chapada en oro valuada en más de USD 100.000, que terminó siendo presentada como prueba material durante el proceso judicial.
Las autoridades incautaron activos por un valor aproximado de USD 200.000, entre ellos USD 136.022 en efectivo y el propio vehículo, según el comunicado de imputación del DOJ del Distrito Norte de Texas.
“Este acusado explotó un programa de salud crítico destinado a militares en servicio activo y sus familias, desviando fondos de los contribuyentes para financiar lujos personales”, señaló el subsecretario de Justicia Colin M. McDonald, de la División Nacional de Enforcement contra el Fraude, en el comunicado oficial del DOJ.
Por su parte, el fiscal federal Ryan Raybould acusó a Curry de “aprovecharse sin escrúpulos de la confianza de militares, veteranos y sus familias”.

Curry enfrenta un máximo de 90 años de prisión, con sentencia pendiente
La sentencia será determinada por un juez federal en una audiencia aún sin fecha pública confirmada.
Cada uno de los nueve cargos contempla una pena máxima de 10 años de prisión, lo que representa un techo conjunto de 90 años, aunque el juez tomará en cuenta las Pautas de Sentencias Federales y otros factores establecidos por ley al momento de resolver, según el organismo federal.













