
En pleno invierno, las bajas temperaturas y el aire más seco pueden favorecer la aparición de tirantez, aspereza e irritación en la piel.
La calefacción de los ambientes también reduce la humedad del aire y contribuye a que la superficie cutánea pierda agua con mayor facilidad, lo que puede intensificar la picazón y la descamación.
Durante esta época, algunos hábitos cotidianos también pueden agravar las molestias. Las duchas extensas con agua muy caliente, ciertos productos de higiene, la exfoliación frecuente y algunos componentes de tratamientos cosméticos pueden afectar la barrera que ayuda a conservar la humedad.
La dermatóloga Jennifer Lucas, de Cleveland Clinic, ofrece una serie de recomendaciones para cuidar la piel durante los meses fríos.
Por qué el frío favorece la sequedad
Durante el invierno, el aire contiene menos humedad, una condición que se presenta tanto en el exterior como en los ambientes calefaccionados. “La humedad ambiental es baja durante los meses de invierno, por lo que se pierde humedad tanto en el exterior como en el interior”, explicó la dermatóloga.

A esto se suma una menor producción de los aceites naturales de la piel, sustancias que contribuyen al funcionamiento de la barrera cutánea y ayudan a conservar el agua.
El frío también suele reducir el tiempo que las personas pasan al aire libre, lo que puede disminuir la producción natural de vitamina D, relacionada con la salud cutánea.
Duchas breves y sin exceso de temperatura
Una de las primeras medidas consiste en modificar la manera de bañarse. El agua muy caliente puede retirar parte de los aceites naturales que protegen la superficie cutánea.
La dermatóloga explicó que “el calor del agua derrite todos los aceites de la piel” y señaló que cuanto mayor es la temperatura, mayor puede ser la sequedad.

La especialista recomendó limitar las duchas a cinco o diez minutos y utilizar agua tibia. También aconsejó evitar frotar con fuerza, elegir limpiadores suaves y prescindir de productos con fragancias que puedan favorecer la irritación.
Aplicar crema después del baño
El momento de colocar el producto hidratante también resulta relevante. Después de la ducha, la recomendación consiste en secar la piel suavemente y aplicar una crema hidratante dentro de los tres minutos siguientes.
La dermatóloga explicó que el objetivo es conservar la humedad presente en la piel. “Cuando tu piel está húmeda después de la ducha, aplicar crema hidratante ayuda a sellarla”, señaló Lucas.

Entre los componentes que pueden formar parte de estos productos aparecen las ceramidas, el ácido hialurónico, la glicerina y la vaselina. La especialista también recomendó optar por fórmulas sin perfume, ya que las fragancias pueden provocar microirritaciones y reacciones alérgicas.
Exfoliar con moderación
La piel seca y descamada puede llevar a aumentar la frecuencia de la exfoliación. Según Lucas, este procedimiento puede ser demasiado agresivo si se realiza con frecuencia porque elimina humedad y aceites naturales. Por ese motivo, la dermatóloga sugirió limitar la exfoliación a una o dos veces por semana como máximo.
Proteger las zonas expuestas al frío
El viento y el contacto prolongado con el aire frío pueden afectar especialmente las áreas descubiertas del rostro. Una crema más densa puede aplicarse antes de salir y reaplicarse durante el día cuando sea necesario.

Las barreras físicas también ofrecen protección adicional. Entre las opciones mencionadas por Cleveland Clinic figuran bufandas, mascarillas, gafas, sombreros y prendas con capucha.
Las manos requieren atención específica debido a su exposición frecuente. Lucas aconsejó utilizar cremas con dimeticona y mantenerlas hidratadas. También propuso aplicar productos similares a la vaselina y cubrirlas durante la noche con guantes de tela.
Revisar los productos de cuidado personal
Algunos ingredientes habituales en tratamientos cosméticos pueden aumentar la sequedad durante los meses fríos. El retinol y determinados productos antiage pueden requerir una reducción de frecuencia o un complemento hidratante.

Lucas mencionó el ácido hialurónico como una alternativa para aportar hidratación. Los tratamientos contra el acné también pueden resecar la piel, especialmente cuando contienen ácido salicílico o peróxido de benzoilo.
Beber agua y controlar la humedad del hogar
La hidratación también depende del consumo suficiente de líquidos. Lucas sostuvo que la hidratación es clave para una piel saludable y remarcó que beber agua resulta tan importante como hidratar la superficie cutánea.
Los alimentos con grasas saludables, como la palta y el aceite de oliva, también forman parte de las recomendaciones de la especialista. En los espacios interiores, un humidificador puede ayudar a elevar la humedad ambiental.

Aconsejó mantener los niveles de humedad del ambiente entre 30% y 50%, sobre todo en el dormitorio, debido a la cantidad de horas que se permanece allí.













