
Una pestaña, un poco de polvo o un pequeño residuo pueden transformar una molestia pasajera en una irritación intensa. La sensación de tener algo atrapado dentro del ojo suele provocar ardor, lagrimeo o picazón y el impulso inmediato suele ser frotarse para intentar eliminarlo. Sin embargo, esa reacción puede agravar la lesión.
Los especialistas consultados por The Guardian advirtieron que una manipulación incorrecta puede causar abrasiones o úlceras en la córnea, además de favorecer infecciones y cicatrices. Por eso, la forma de actuar depende del tipo de elemento que entró en contacto con el ojo y de la persistencia de las molestias.
Parpadear y dejar actuar a las lágrimas
Las pestañas, el polvo y pequeños restos de maquillaje se encuentran entre los cuerpos extraños más habituales. El oftalmólogo Douglas Lazzaro, profesor de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, explicó a The Guardian que una pestaña situada debajo del párpado puede resultar especialmente dolorosa.
Cuando se trata de una partícula pequeña que no penetró en el ojo, una primera medida consiste en parpadear varias veces y permitir que las lágrimas ayuden a expulsarla.

Si la molestia persiste, es importante lavarse las manos y buscar un lugar con buena iluminación para revisar cuidadosamente la zona. El experto señaló que puede tirarse suavemente del párpado inferior con los dedos limpios para observar si el objeto continúa allí.
También mencionó la posibilidad de levantar con cuidado el párpado superior utilizando un hisopo de algodón. Si el residuo sigue sin salir, puede recurrirse a una irrigación con lágrimas artificiales. Cuando estas medidas no funcionan, el especialista recomienda buscar atención profesional.
Qué hacer ante una sustancia líquida
La situación requiere mayor rapidez cuando el contacto se produce con detergentes, desinfectantes u otros productos químicos. El oftalmólogo Keith Baratz, de Mayo Clinic, indicó al medio británico que el ojo debe enjuagarse con agua lo antes posible.
Entre las sustancias potencialmente más dañinas se encuentran aquellas con pH elevado, como la lejía, el amoníaco y muchos productos para limpiar desagües. Baratz remarcó que la rapidez resulta fundamental: “Hay que hacerlo de inmediato, no esperar media hora mientras se conduce hasta la sala de emergencias”.

Después del lavado, el oftalmólogo Avnish Deobhakta, del New York Eye and Ear Infirmary of Mount Sinai, aconsejó acudir a urgencias, ya que el enjuague no garantiza que el ojo haya quedado libre de daños.
Cuándo es necesario consultar a un especialista
No todos los cuerpos extraños deben retirarse en casa. Expertos de Mayo Clinic recomendaron evitar cualquier intento de extracción cuando el objeto está incrustado en el ojo o sobresale entre los párpados. Los profesionales disponen de gotas anestésicas, instrumentos de aumento y herramientas estériles para realizar el procedimiento.
También es necesario consultar si, después de retirar la partícula, persisten dolor, inflamación, enrojecimiento, lagrimeo o alteraciones de la visión. Lazzaro indicó que, si no existe mejoría dentro de las 24 horas, corresponde buscar atención médica.

El motivo es que la lesión puede haberse producido antes o durante la extracción. Además, algunos materiales generan complicaciones específicas.
Un fragmento de madera o materia vegetal puede dejar una infección por hongos, según explicó el especialista. En el caso del metal, puede acumularse óxido sobre la córnea y provocar infección o cicatrices capaces de afectar la visión.
Frotarse o usar pinzas puede empeorar la lesión
Uno de los principales errores consiste en frotar el ojo. Según el oftalmólogo Lazzaro, si el objeto continúa dentro, esa acción puede introducirlo todavía más en la córnea. El contacto de las manos también puede incorporar bacterias y aumentar la inflamación.
Los especialistas desaconsejan además utilizar pinzas, palillos u otros objetos metálicos para intentar extraer partículas. Deobhakta calificó como uno de los peores escenarios que una persona intente manipular el cuerpo extraño frente a un espejo.

El uso de los dedos también supone un problema frecuente. Baratz señaló a The Guardian que se trata del “error número uno” que observa en este tipo de situaciones.
Los lentes de contacto requieren especial cuidado
Los lentes de contacto pueden enrollarse y quedar ocultos bajo el párpado superior, romperse dentro del ojo o permanecer colocados cuando existe una irritación. Deobhakta aconsejó no volver a utilizarlos inmediatamente después de una lesión.
“No se debe colocar un lente de contacto sobre un ojo que ya está dolorido”, señaló el especialista. Si las molestias disminuyen y la persona se siente bien, recomendó utilizar gotas lubricantes y recurrir a los anteojos.

Las medidas preventivas también son importantes durante actividades que generan residuos. Deobhakta advirtió que los anteojos comunes no sustituyen a las gafas de seguridad al cortar el césped u otras tareas en las que puedan proyectarse partículas hacia los ojos.













