
El cáncer de testículo representa una proporción baja de los tumores a nivel global, pero tiene un perfil particular por su impacto en varones jóvenes. Según estimaciones de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), a través de GLOBOCAN, en 2022 se registraron alrededor de 72.000 nuevos casos de cáncer testicular en el mundo.
Aunque no es una enfermedad frecuente, suele tener un pronóstico favorable cuando se diagnostica y trata a tiempo. La American Cancer Society informa que la supervivencia relativa a cinco años alcanza el 99% cuando el cáncer permanece localizado y el 96% cuando se extendió a ganglios o estructuras cercanas.
Mayo Clinic indica que suele diagnosticarse con mayor frecuencia entre los 15 y los 45 años. Mohammed Solaiman, médico de medicina familiar y atención primaria de Mayo Clinic Health System en Mankato, Minnesota, lo resumió así: “No es algo por lo que haya que vivir con preocupación, pero sí es algo de lo que conviene estar al tanto”.
Por eso, reconocer las señales y consultar ante cambios persistentes puede ayudar a detectarlo y tratarlo a tiempo.

Factores de riesgo del cáncer de testículo
Sobre los factores que pueden aumentar el riesgo, Solaiman señaló: “Tienes un mayor riesgo de cáncer de testículo si tienes un testículo no descendido, antecedentes familiares de cáncer de testículo o si eres blanco”.
La causa exacta no está clara. Según el especialista, la enfermedad suele afectar solo a un testículo y comienza cuando algo modifica el ADN de las células testiculares. Ese cambio hace que crezcan y se multipliquen con rapidez hasta formar un tumor. “Casi todos los cánceres de testículo comienzan en las células germinales, que producen esperma”, explicó Solaiman.
Síntomas que conviene observar
Las señales de alerta pueden aparecer como cambios visibles o molestias persistentes. Solaiman enumeró entre los signos posibles “un bulto, una protuberancia o hinchazón en cualquiera de los testículos, una sensación de pesadez en el escroto y un dolor sordo en la parte baja del abdomen o la ingle”.

El especialista añadió otros síntomas que también justifican atención, como hinchazón repentina del escroto, dolor o molestias en el escroto o en un testículo, aumento o sensibilidad del tejido mamario y dolor de espalda.
El punto clave es la persistencia. Si el dolor, la hinchazón o un bulto no desaparecen en dos semanas, la recomendación de Mayo Clinic es consultar con un profesional de salud.
Cómo se confirma el diagnóstico
Mayo Clinic aclara que no existe una prueba de detección general para el cáncer de testículo. Algunos profesionales pueden recomendar el autoexamen, aunque Solaiman precisó que no hay investigaciones que demuestren que reduzca el riesgo de morir por esta enfermedad.
Su utilidad, explicó, es otra: ayuda a familiarizarse con la forma y la consistencia habituales de los testículos, y puede facilitar la identificación de cambios.
Cuando una persona consulta por síntomas persistentes, el profesional examina el escroto, palpa los testículos y puede pedir una ecografía. Si existe sospecha de cáncer, también pueden solicitarse análisis de sangre para buscar proteínas producidas por células cancerosas.
Mayo Clinic aclara que detectar esas proteínas en sangre no confirma por sí solo el diagnóstico, pero niveles elevados pueden orientar al equipo médico sobre lo que ocurre en el cuerpo.
Tratamiento del cáncer de testículo, fertilidad y seguimiento
El tratamiento inicial suele incluir cirugía para extraer el testículo afectado y analizarlo. Según Mayo Clinic, si el cáncer no se extendió más allá del testículo, ese procedimiento puede ser el único tratamiento necesario.
Si existe preocupación por una posible extensión a ganglios linfáticos, esos ganglios también pueden retirarse y analizarse. Luego, el equipo de oncología define un plan que puede incluir quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia, según los hallazgos.

Solaiman remarcó un punto importante para los pacientes jóvenes: algunos tratamientos pueden afectar la fertilidad. Por eso, Mayo Clinic recomienda hablar con el equipo médico sobre opciones de preservación de esperma antes de iniciar ciertas terapias.
Después del tratamiento, el seguimiento suele continuar durante cinco años. En los controles, la institución aconseja comentar cualquier molestia, cuándo empezó, si aparece de forma continua u ocasional, qué intensidad tiene y qué la mejora o empeora.
El mensaje final de Mayo Clinic es claro: el cáncer de testículo es altamente curable, pero los cambios persistentes no deben ignorarse. Ante dolor, hinchazón o un bulto que no desaparece, lo indicado es pedir una consulta.














