
Nuevos datos publicados en la revista médica The Lancet Digital Health aportaron una herramienta para estimar el riesgo de trastornos musculares graves en personas candidatas a tratamiento con estatinas en Inglaterra, un efecto adverso que suele generar temor y que, según los resultados del trabajo, aparece con baja frecuencia en la mayoría de los casos.
El medicamento es el tratamiento estándar para reducir el colesterol LDL y el riesgo de eventos cardiovasculares graves, y muchas personas deciden no tomarlo por temor a efectos no deseados.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Oxford, desarrolló y validó un modelo clínico que predice el riesgo a uno, cinco y 10 años de trastornos musculares graves asociados con hospitalización o muerte.
El objetivo fue fundamentar mejor la toma de decisiones terapéuticas y respaldar conversaciones más informadas entre médicos y pacientes sobre el equilibrio entre beneficios y riesgos de las estatinas. Los autores plantearon que el temor a estos eventos adversos contribuye a la baja adopción y a la escasa adherencia a las estatinas, pese a su uso extendido en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
“Los trastornos musculares graves son una de las preocupaciones más debatidas sobre las estatinas, pero nuestros hallazgos sugieren que el riesgo es muy bajo para la gran mayoría de las personas que podrían beneficiarse del tratamiento», precisó Ting Cai, investigadora del Departamento de Ciencias de la Salud de Atención Primaria de Nuffield, Universidad de Oxford, y autora principal del estudio.
Qué analizó el estudio sobre estatinas y dolores musculares

El trabajo se basó en información ya registrada en historiales médicos electrónicos de Inglaterra, reunida en una gran base de datos llamada Clinical Practice Research Datalink (CPRD). Con esos registros, los investigadores observaron qué ocurría con personas que eran candidatas a tomar estatinas y buscaron estimar, para cada perfil, la probabilidad de sufrir trastornos musculares graves.
El análisis incluyó hombres de 50 años o más y mujeres de 60 años o más, seguidos dentro del período 1998–2018. La herramienta apunta a calcular el riesgo a uno, cinco y 10 años de eventos musculares graves asociados con hospitalización o muerte.
Según el estudio, el modelo se construyó con 22 datos del paciente (predictores), entre ellos si tenía o no prescripción de estatinas. Luego, los autores evaluaron si la herramienta era útil de dos maneras: si podía distinguir entre personas con mayor o menor riesgo y si sus estimaciones se parecían a lo que realmente ocurría en los registros. También analizaron si, en la práctica clínica, podía aportar un beneficio neto para tomar decisiones.
En números, la investigación incluyó 1.785.207 personas en el grupo con el que se desarrolló el modelo y 3.889.504 en el grupo con el que se lo probó. En esa validación externa, el estudio reportó que el 99,6% tuvo un riesgo a 10 años inferior al 10%, lo que reforzó la idea central: para la mayoría, el riesgo estimado de trastornos musculares graves fue bajo.
Qué significa hablar de efectos musculares graves y por qué genera temor

En la conversación pública, “problemas musculares” suele utilizarse como una categoría amplia, aunque incluye cuadros distintos. Entre los trastornos que se consideran se encuentran la miopatía —un término amplio que abarca afecciones que afectan a los músculos y causan dolor, debilidad y fatiga—, la mialgia —dolor muscular— y la rabdomiólisis, una afección peligrosa en la que el tejido muscular se descompone rápidamente y las toxinas se filtran a la sangre.
A pesar de la evidencia científica acumulada, aún hoy muchas personas aún dudan en tomar estatinas por temor a efectos secundarios.
En una nota reciente de Infobae, el médico cardiólogo y jefe de la Unidad Coronaria del ICBA Instituto Cardiovascular Juan Pablo Costabel (MN 119.403) sostuvo que “las estatinas son uno de los fármacos más estudiados en medicina y demostraron de manera consistente reducir el riesgo de infarto, ACV y muerte cardiovascular“.
En su mirada, la tasa de eventos adversos graves con estatinas es baja. “El desafío actual es combatir la desinformación y reforzar la indicación adecuada, individualizada y basada en evidencia”, enfatizó.
El profesor de medicina en la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón en Portland Bart Duell afirmó al mismo medio estadounidense que el riesgo de efectos secundarios musculares “no es motivo para no usar estatinas”.
Guías más exigentes y prevención personalizada: el contexto que vuelve más relevante el debate

El foco sobre seguridad y tolerabilidad también se inscribe en un escenario de guías clínicas que proponen objetivos más bajos de colesterol LDL y una prevención más personalizada. Las nuevas recomendaciones para el manejo del colesterol, elaboradas por el American College of Cardiology y la American Heart Association, establecieron valores objetivo de colesterol LDL más bajos y propusieron intervenciones médicas más tempranas según el riesgo individual.
Según la actualización, se proponen objetivos de LDL por debajo de 100 mg/dL en personas con riesgo límite o intermedio, menos de 70 mg/dL en quienes tienen alto riesgo y menos de 55 mg/dL en quienes ya sufrieron un evento cardiovascular.
“La actualización de las guías ACC/AHA 2026 consolida una tendencia que ya venía creciendo en los últimos años: ser más exigentes con los niveles de colesterol LDL -sostuvo Costabel-. Esto no responde a una decisión arbitraria ni, como a veces se plantea, a una presión de la industria farmacéutica, sino a evidencia científica sólida que muestra que cuanto más bajo es el LDL, menor es el riesgo de eventos como infarto o ACV”.
En esa misma nota de Infobae, el médico especialista consultor en Medicina Interna y ex presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos, Pablo Corral (MP 93559), sostuvo: “La decisión de medicar a un paciente depende de múltiples factores. Hay que sentarse con el paciente, analizar antecedentes personales, familiares, hábitos, historia clínica. Claramente hay un grupo de pacientes que sí o sí tiene que estar medicado, como aquellos que ya tuvieron un infarto, un accidente cerebrovascular o tienen manifestaciones de aterosclerosis subclínica”.
Argentina: colesterol elevado y brecha entre objetivos y resultados

La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo. En Argentina, cerca del 30% de los adultos tiene el colesterol total por encima de los valores recomendados, según estimaciones del Ministerio de Salud de la Nación citadas en ese artículo.
En ese contexto, la actualización de las guías europeas para el manejo del colesterol propuso un enfoque renovado y más personalizado, centrado en la reducción intensiva del colesterol LDL. El presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos y jefe de Cardiología del Sanatorio Otamendi Augusto Lavalle Cobo dijo en otra nota a Infobae: “La enfermedad cardiovascular es el factor que más impacta en la expectativa de vida y en la discapacidad de la población, tanto en Argentina como en Latinoamérica”.
En Argentina, solo un 16% de los pacientes de alto o muy alto riesgo logra llegar a los valores recomendados de LDL. “Hoy el desafío está en personalizar la terapéutica, teniendo en cuenta los riesgos, las enfermedades asociadas y la tolerancia individual”, insisten los especialistas.
Qué aporta el nuevo modelo y cómo se conecta con la práctica clínica

El estudio publicado en The Lancet Digital Health apuntó a estimar el riesgo individual de trastornos musculares graves asociados a estatinas con un modelo clínico validado. En la interpretación, los autores sostuvieron que esta predicción, junto con herramientas existentes para evaluar riesgo cardiovascular, puede ayudar a pacientes y médicos a comprender mejor el balance entre beneficios y riesgos y a sostener una toma de decisiones compartida y bien informada.
La investigadora Ting Cai, coautora del estudio e integrante del Departamento de Ciencias de la Salud de Atención Primaria Nuffield de la Universidad de Oxford, dijo: “Estos resultados más graves son los que hay que tener en cuenta al considerar la posibilidad de tomar estatinas”.














