
En verano, la caída estacional del cabello puede acentuarse, pero las expertas citadas por Vogue la relacionan más con carencias nutricionales y hábitos cotidianos que con el clima por sí solo.
Diversos estudios respaldan la influencia de la nutrición en la salud capilar. Investigaciones publicadas en la revista Dermatology and Therapy confirman que las deficiencias de hierro, zinc, vitamina D y ciertas proteínas se asocian directamente con diferentes formas de caída del cabello, incluida la efluvio telógeno, que suele incrementarse en determinadas épocas del año.
La Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) sostiene que la incorporación adecuada de estos nutrientes en la dieta contribuye a mantener el folículo piloso en condiciones óptimas y puede disminuir la vulnerabilidad a la caída estacional.

Las especialistas Abhishree Goyal, nutricionista y cofundadora de Nuvana, y la doctora Kiran Sethi, médica especializada en piel y longevidad y fundadora de Isya Aesthetics, los vinculan con nutrientes como hierro, folato, omega-3, proteína, calcio y vitamina D.
Goyal dijo al medio citado que, “desde el punto de vista nutricional, la caída estacional del cabello rara vez se explica solo por el clima”. Añadió que “casi siempre surge de vacíos subyacentes en la dieta”.
Entre los factores más comunes, Goyal mencionó niveles bajos de hierro y ferritina, ingesta insuficiente de proteína y deficiencias de vitaminas D y B12, zinc y ácidos grasos omega-3. También señaló dietas extremas, comidas irregulares, exceso de cafeína y deshidratación crónica, que pueden alterar el ciclo de crecimiento del cabello.

Sethi añadió que las deficiencias de hierro y ácido fólico figuran entre los detonantes más frecuentes de la caída del cabello, sobre todo entre mujeres con bajo consumo de hierro en la dieta.
Goyal también mencionó el ayuno prolongado, los cambios bruscos de peso y problemas digestivos como hinchazón crónica, acidez o inflamación, que pueden reducir la absorción de hierro, zinc y vitaminas del grupo B.
1. Espinaca

La espinaca aparece en la lista por su aporte de hierro, folato y vitamina A. Goyal explicó al periódico que esos nutrientes son importantes para el suministro de oxígeno al cuero cabelludo.
Sethi recomendó incorporar espinaca a la alimentación diaria para contrarrestar deficiencias de hierro que describió como extendidas.
2. Semillas de chía

Las semillas de chía destacan por su contenido de ácidos grasos omega-3. Goyal dijo que ayudan a reducir la inflamación y favorecen la hidratación del cuero cabelludo.
Sethi añadió que también aportan grasas saludables y minerales esenciales para un ciclo de crecimiento sano.
3. Nueces

Las nueces figuran como otra fuente de grasas saludables, en especial omega-3, junto con minerales esenciales. Según Vogue, Goyal vinculó esos nutrientes con el mantenimiento del folículo piloso y el control de la inflamación.
La nota presenta este alimento como parte de una dieta orientada a conservar un entorno favorable para el crecimiento de nuevo cabello.
4. Ricota

La ricota o requesón aparece como una opción de proteína para quienes prefieren alternativas vegetarianas. Goyal indicó que aporta proteína de alta calidad y calcio, ambos necesarios para la estructura del cabello.
Sethi coincidió y señaló que esa combinación sirve para la integridad estructural de la fibra capilar y para la síntesis de queratina.
5. Salmón

El salmón reúne omega-3, vitamina D y proteína. Goyal sostuvo que esos nutrientes pueden ayudar a una densidad capilar más saludable y a reducir la resequedad.
Sethi lo destacó como fuente de proteína y ácidos grasos para cabello opaco o con mayor desprendimiento. Más allá de la dieta, el medio recogió que el sobreentrenamiento también puede contribuir a la caída repentina del cabello.
Según la publicación, desde una mirada ayurvédica, el doctor Singh señaló que las noches tardías, el exceso de pantallas y el sedentarismo alteran los ritmos naturales del cuerpo y pueden favorecer la caída del cabello.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Española de Tricología coinciden en que un déficit nutricional prolongado puede alterar el ciclo de crecimiento del cabello y retrasar su recuperación. En particular, la falta de proteínas o micronutrientes esenciales, como la biotina y la vitamina B12, se ha relacionado con una mayor incidencia de caída temporal.
Los especialistas recomiendan priorizar una alimentación variada y equilibrada para favorecer tanto la regeneración capilar como la salud general.
El abordaje de este problema no se limita a elegir ciertos alimentos. La alimentación diaria y otros hábitos también forman parte del mismo cuadro.














