
En el podcast Function Health, los médicos Mark Hyman y Aseem Malhotra destacaron que el colesterol elevado suele ser un síntoma de desequilibrios más profundos, no necesariamente una causa directa de enfermedad cardiovascular.
Plantearon que centrarse solo en reducir el colesterol puede ser insuficiente si no se abordan factores como resistencia a la insulina, inflamación crónica y dieta ultraprocesada. Ambos especialistas subrayaron la importancia de modificar hábitos de vida para mejorar la salud cardiovascular. El enfoque debe ser integral y no limitarse al tratamiento del síntoma.
Hyman explicó que, desde la medicina funcional, la cuestión no es solo cómo disminuir una cifra, sino entender por qué ese valor está elevado. “El colesterol no ocurre en aislamiento. Lo influyen tu glucosa, insulina, inflamación, dieta, microbiota intestinal y estilo de vida. Si arreglamos el sistema, el colesterol suele mejorar como consecuencia de una mejor salud general”, afirmó Hyman.
Añadió: “No se trata de perseguir el colesterol, sino de identificar y corregir los factores que lo impulsan”. Esta perspectiva apunta a reconsiderar estrategias centradas exclusivamente en medicamentos o restricciones dietéticas.

Las causas del colesterol elevado según los especialistas
Malhotra coincidió en que el colesterol alto rara vez se debe a un solo factor y que, en muchos casos, no está vinculado únicamente a la ingesta de grasas. “Lo que más influye en el riesgo cardiovascular es la resistencia a la insulina y la circunferencia de la cintura”, destacó el cardiólogo británico.
Subrayó que la alimentación ultraprocesada, el sedentarismo y ciertas predisposiciones genéticas son los detonantes de los problemas metabólicos. Para ambos especialistas, centrarse únicamente en el colesterol, sin atender el trasfondo metabólico, limita las posibilidades de lograr mejoras duraderas en la salud cardiovascular.
Hyman profundizó: “Tradicionalmente se ha dicho que la grasa de la dieta es el problema, pero en realidad son los desequilibrios internos los motores más frecuentes. La resistencia a la insulina, el exceso de azúcar y carbohidratos refinados, una inflamación crónica y la falta de movimiento durante el día están detrás de la mayoría de los casos de colesterol alto”.

El efecto del azúcar y los carbohidratos refinados
A lo largo del episodio, Hyman remarcó que el consumo excesivo de azúcares y harinas refinadas desencadena elevaciones bruscas de glucosa, lo que lleva a una producción aumentada de insulina y, con el tiempo, a resistencia a la insulina.
“Cuando comes una dieta rica en almidón y azúcar, tu nivel de azúcar en sangre se dispara, lo que activa la insulina. Mantener la insulina elevada puede llevar a resistencia a la insulina, y esa condición cambia cómo tu cuerpo procesa las grasas y el colesterol”, sostuvo.
La resistencia a la insulina aumenta la síntesis de triglicéridos, altera las partículas de LDL y favorece la inflamación crónica. Hyman puntualizó: “Estos factores afectan mucho más el riesgo cardíaco que el consumo directo de grasas saludables”.
Malhotra añadió que el enfoque debe centrarse en reducir el azúcar, los alimentos procesados y los carbohidratos refinados para revertir el daño metabólico. Remarcó que se han observado mejorías cuando se controla la resistencia a la insulina y la circunferencia de la cintura, incluso entre personas con predisposición genética a hipercolesterolemia.

Cómo mejorar la salud cardiovascular más allá de la medicación
Mark Hyman afirma que una rutina sostenible debe centrarse en una dieta equilibrada con alimentos reales, evitando azúcares, ultraprocesados y aceites industriales.
Recomienda priorizar grasas saludables como aceite de oliva extra virgen, aguacates, nueces, semillas y alimentos ricos en omega-3, además de proteínas de calidad en cada comida. Sostiene que pequeños cambios en la alimentación impactan en la energía, los antojos y la glucosa.
También destaca la importancia de la fibra y la salud intestinal en el metabolismo, recomendando sumar vegetales, hojas verdes, legumbres, frutos secos y semillas para favorecer la digestión y el equilibrio metabólico.

Sobre el ejercicio, Hyman señala que la constancia es más importante que la intensidad, sugiriendo caminatas diarias, ejercicios de fuerza y pausas activas. Considera que el manejo del estrés y un buen descanso son necesarios, ya que ni la mejor dieta compensa los efectos negativos del insomnio o el estrés persistente.
La experiencia de Aseem Malhotra
Aseem Malhotra expuso casos observados en Reino Unido e India donde una combinación de dieta rica en fibra, caminatas diarias y meditación permitió reducir en 20% la obstrucción de arterias coronarias en comunidades hinduistas vegetarianas. Destacó que la transformación espiritual, impulsada por la meditación, ayudó a disminuir el estrés crónico y la inflamación, mejorando la salud cardiovascular.
El cardiólogo señaló que los medicamentos, como las estatinas en dosis bajas, pueden ser útiles en casos de alto riesgo genético, pero reafirmó que el eje principal sigue siendo el cambio de estilo de vida. Ambos especialistas coincidieron en que la autogestión y el acceso a información personal empoderan a las personas para transformar su salud, y que el bienestar físico, emocional y mental es esencial para lograr resultados sostenibles.

Recomendaciones prácticas para cambiar hábitos
Hyman resaltó la utilidad de un programa de diez días, diseñado para lograr progresos tangibles en un periodo corto. “Se trata de crear una ventana donde apoyas a tu organismo de forma constante, reduciendo la inflamación, estabilizando la glucosa y activando el metabolismo con elecciones conscientes. No es perfección, es constancia”, afirmó.
Según los especialistas, cuando se integran pequeños cambios diarios en alimentación, movimiento, reposo y gestión emocional, los parámetros metabólicos se orientan hacia el equilibrio y la salud cardiovascular experimenta una mejoría sostenida.














