
La sinestesia es una condición neurológica poco frecuente en la que los sentidos se mezclan y provocan que una persona asocie, colores con sonidos o texturas con emociones. En este contexto, Héctor Maduri es una personas sinestésica que percibe la realidad de una manera diferente desde la niñez.
En diálogo con Infobae, relató cómo la condición lo acompaña desde la infancia y modifica su forma de percibir sonidos, colores, sabores y emociones. A lo largo de la entrevista, el hombre de 59 años explicó de qué manera esta experiencia sensorial atraviesa su vida cotidiana, los desafíos que implica convivir con una percepción distinta y el impacto que genera en su entorno social y familiar. En Argentina este fenómeno ya cuenta con respaldo legislativo.
“Percibimos un mundo distinto”

En primer lugar, Maduri explicó que quienes tienen sinestesia interpretan el entorno de manera diferente. “Percibimos un mundo distinto”, afirmó. Según su testimonio, colores, texturas, sonidos, sabores y emociones pueden presentarse juntos y, en ocasiones, al mismo tiempo. Para Maduri, esta experiencia marca una diferencia frente a la percepción habitual, aunque aclaró que “todos los seres humanos nacemos con una posibilidad natural de imaginarnos situaciones, pero en la sinestesia esa variación de la percepción se proyecta de manera concreta”.
Desde el ámbito científico, la sinestesia se describe como una condición neurológica en la que la estimulación de un sentido activa una respuesta en otro. No se considera una patología ni un trastorno, sino una forma diferente de procesar la información sensorial. Según Maduri, puede manifestarse como asociativa, ecosensorial o proyectiva, dependiendo de cómo se combinan las sensaciones. “Lo que escucho puede tener color, textura o sabor”, ejemplificó.
Los tipos de sinestesia
Durante la entrevista, explicó que existen la variante asociativa permite vincular, por ejemplo, una voz con una textura o temperatura. La ecosensorial refiere a la sensación que genera una experiencia, como escuchar una voz y relacionarla con una emoción específica. En tanto, la proyectiva implica visualizar sensaciones, como ver colores al escuchar sonidos. “Proyectamos lo que escuchamos, lo que vemos, lo que sentimos”, resumió.

Según relató, en la infancia suelen aparecer los primeros indicios de sinestesia. “Jugábamos con amigos imaginarios, y luego algunos niños muestran habilidades artísticas”, indicó. Un adulto puede notar que un niño sinestésico asocia colores a sonidos o percibe tonalidades visuales al tocar instrumentos.
En muchos casos, la familia recurre a especialistas para descartar causas médicas y confirmar la condición a través de estudios neurológicos. De acuerdo con Maduri, “no se trata de una enfermedad, ni de un don ni de una cuestión espiritual, sino de una forma de percibir el mundo”.
Cómo impacta en la vida diaria
El hombre de 59 años que vive en CABA, relató cómo la sinestesia influye en la vida cotidiana. “Cuando toco la guitarra, no solo escucho la música, también visualizo colores y siento sabores”, precisó a Infobae. La experiencia sensorial múltiple puede potenciar la creatividad, la memoria y la sensibilidad.
Según Maduri, artistas como el pintor neerlandés Vincent Van Gogh presentaban rasgos de sinestesia, que se reflejaban en sus obras. “Somos distintos, sobresalimos en algunos aspectos porque todos los sentidos se conjugan y eso se refleja en lo que hacemos”, sostuvo.
Además, mencionó que la sinestesia potencia la empatía y la percepción humana. “Comprendemos al otro desde un punto de vista muy humano, somos muy sensibles”, expresó. También reconoció que vivir con sinestesia puede presentar desafíos, como el bullying o la incomprensión social. Relató haber enfrentado discriminación durante su infancia y adolescencia, pero recalcó el valor de compartir su experiencia para ayudar a otros a comprender esta condición.
El reconocimiento legal en Buenos Aires
El Día de la Sinestesia fue establecido en 2024 por la Ley 6742 en la Ciudad de Buenos Aires, con el objetivo de divulgar y concientizar sobre esta condición. De acuerdo con Maduri, la aprobación de la ley aumenta la visibilización. Esta iniciativa permite que más personas reconozcan y entiendan la sinestesia. Además de generar espacios de acompañamiento.

Qué imagina Maduri para el futuro
Respecto al futuro, considera que la comunicación podría adoptar formas menos verbales y más sensoriales. “En la India, existen pueblos donde los niños se comunican con sonidos y no con palabras”, ejemplificó.
Según sus palabras, la sociedad podría incorporar nuevas formas de interacción basadas en la percepción sensorial, aunque reconoció que no todas las personas comparten la misma capacidad.
Cabe mencionar que esta condición neurológica, aunque poco frecuente, despierta interés en la comunidad científica y artística. Según cifras internacionales, entre el 2% y el 4% de la población presenta algún tipo de sinestesia.













