
Vivir más años depende fundamentalmente de hábitos de vida saludables y no tanto de la herencia genética, afirma el especialista en longevidad Rafael Guzmán. Consultado por Hello Magazine, el experto subraya que modificar rutinas diarias puede ralentizar o, en ocasiones, revertir el proceso de envejecimiento biológico.
El control del envejecimiento está condicionado en gran medida por factores como el descanso nocturno, el ejercicio regular, la calidad de la alimentación y el manejo del estrés. Sumados a estos, la interacción social, un propósito claro en la vida y el cuidado integral de la salud física y emocional son esenciales para alcanzar una mayor longevidad y bienestar.
Errores comunes que aceleran el envejecimiento
Entre los factores cotidianos que acortan la vida, el Dr. Guzmán destaca la soledad, la ausencia de motivación diaria, infecciones de bajo grado y la exposición constante a toxinas. El especialista advierte que la combinación de falta de sueño, vida sedentaria y una alimentación deficiente constituye una amenaza considerable para la esperanza de vida, aunque suele pasar desapercibida.

Asimismo, señala que los picos de azúcar en sangre y la carencia de antioxidantes deterioran el envejecimiento celular. Estas prácticas negativas, añade el experto en Hello Magazine, forman parte de un conjunto de errores habituales que aceleran el deterioro del organismo.
Influencia de la genética y la vida diaria
Consultado sobre la influencia genética, el Dr. Guzmán puntualiza: “Cuando se trata de envejecer, la genética solo representa aproximadamente entre el 25% y el 30% del total”. El resto, explica en Hello Magazine, corresponde al impacto de la epigenética, es decir, “los hábitos diarios y las decisiones que tomamos marcan el ritmo real del reloj biológico”.
Esta perspectiva resalta la importancia de la responsabilidad personal. El especialista sostiene que las decisiones cotidianas pueden influir notablemente en el modo en que envejecemos y en la velocidad con la que ocurren estos procesos.
La importancia de la calidad de vida en el envejecimiento

El enfoque tradicional de longevidad ha evolucionado. “Nos interesa no solo llegar a más edad, sino hacerlo con calidad de vida”, reflexiona el experto. En países donde ha aumentado la esperanza de vida, muchas personas mayores enfrentan sus últimos años con dependencia de medicamentos o conviven con enfermedades crónicas.
“Eso no debería ser el objetivo principal de los sistemas sanitarios”, sostiene Guzmán, quien recalca que “la longevidad saludable debe ser el estándar a seguir”. Las zonas azules, regiones identificadas por concentrar centenarios, demuestran, según el médico, que es posible conservar juventud y vitalidad más allá de los 90 años.
Hábitos saludables para vivir más y mejor
Para prolongar la vida en buenas condiciones, el especialista recomienda incorporar prácticas constantes, aunque sean pequeñas. “Lo esencial es que incluso un cambio mínimo provoca una respuesta positiva del cuerpo”, afirma Guzmán.

Aconseja vivir de acuerdo con los valores personales, mantener un objetivo claro, respetar los ritmos circadianos y priorizar el descanso nocturno. Romper con el sedentarismo, socializar y adoptar estrategias para manejar el estrés son herramientas clave que, destaca el especialista en Hello Magazine, contribuyen a frenar el envejecimiento.
Guzmán advierte que mantener un estado de alerta y soportar estrés continuo representa un verdadero “tsunami biológico” capaz de perjudicar seriamente la salud, llevando incluso a hospitalizaciones prematuras. Por eso, aprender a establecer límites y dar prioridad al autocuidado es imprescindible.
Salud mental y envejecimiento saludable
El bienestar mental ocupa un lugar central en el proceso de envejecer. “El envejecimiento saludable depende totalmente de la salud mental, así como el estado emocional está muy vinculado al físico”, expresa el Dr. Guzmán.
Sostiene que “el cuerpo y la mente no pueden separarse”. Un conflicto emocional puede reflejarse en dolor articular o problemas digestivos, y su resolución influye positivamente en el síntoma físico.

La evidencia, explica el especialista, muestra que el ejercicio regular reduce un 25% el riesgo de sufrir depresión. Además, las personas que ya enfrentan ansiedad o depresión pueden mejorar hasta en un 47% al hacer actividad física al aire libre.
Cómo la dieta y el entorno pueden marcar la diferencia en la longevidad
En el plano alimentario, Guzmán recomienda tener siempre a mano productos frescos y ricos en nutrientes. Sugiere el consumo habitual de aceite de oliva extra virgen, granadas, paltas, frutas del bosque, alcaparras, manzanas, cebollas, pescado capturado en forma silvestre, mariscos, carnes de pastura, huevos orgánicos y especias como la cúrcuma.

Por otra parte, el experto aconseja la exposición breve y controlada al frío. “Obliga al cuerpo a regular su temperatura interna, estimula la producción de grasa parda y acelera el metabolismo basal”, explica el Dr. Guzmán. Estas adaptaciones, señala, ayudan a prevenir enfermedades metabólicas y fomentan una vejez más saludable.














