
El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), España advierte que la inactividad física puede debilitar los músculos de los pies y favorecer trastornos circulatorios. Pasar largas horas sentado incrementa la probabilidad de caídas y lesiones en las extremidades inferiores. Adoptar ejercicios de movilidad y fortalecer la musculatura del pie resulta clave para prevenir problemas de salud a largo plazo.
Asimismo, los especialistas señalan que el sedentarismo representa un riesgo creciente para la salud podológica, especialmente en un contexto donde el teletrabajo y los estilos de vida poco activos se han vuelto más frecuentes, según destacan desde la entidad.
Consecuencias del sedentarismo: debilidad, mala circulación y caídas
El sedentarismo no solo afecta al corazón o la espalda, también repercute negativamente en los pies. Según el artículo difundido por la revista de salud SportLife, la inactividad favorece la debilidad muscular, la mala circulación y aumenta el riesgo de caídas. 31% de los adultos en el mundo no alcanza los niveles de actividad física recomendados, según la Organización Mundial de la Salud.

“Los pies también sufren cuando no se usan. El pie está diseñado para sostener el cuerpo, absorber impactos y permitir el movimiento. Cuando permanece inactivo durante muchas horas, se debilitan estructuras esenciales y empeora la circulación”, explicó Jorge Escoto, podólogo español y miembro de la junta directiva del ICOPCV.
Entre los principales efectos negativos del sedentarismo en los pies destacan la atrofia muscular en pie, tobillo y pantorrilla, la inestabilidad y deformidades progresivas como el aplanamiento del arco plantar, y la dificultad del retorno venoso que provoca hinchazón, sensación de pesadez y empeoramiento de varices. La inactividad también favorece la rigidez articular, el dolor crónico y la aparición de fascitis plantar.
Cómo prevenir el deterioro: pautas y ejercicios recomendados
El ICOPCV recomienda activar y fortalecer los pies mediante rutinas sencillas y hábitos saludables. Realizar pausas activas cada 60 a 90 minutos, elevar puntas y talones, hacer círculos con los tobillos y separar los dedos ayuda a mantener la musculatura y mejorar la circulación. Caminar descalzo sobre superficies seguras estimula los receptores nerviosos y fortalece músculos estabilizadores.
La elevación de piernas al final del día, manteniendo los pies por encima del corazón durante 15 minutos, contribuye a reducir la hinchazón. Además, la hidratación de la piel resulta fundamental; usar cremas con urea previene grietas, sobre todo en quienes presentan mala circulación periférica.

Los especialistas aconsejan evitar cruzar las piernas, utilizar reposapiés y optar por calzado con un pequeño desnivel en el talón (2 cm) para proteger la fascia plantar. Un automasaje preventivo con una pelota bajo la planta del pie ayuda a descargar tensión y previene la fascitis plantar.
Importancia de la atención podológica profesional
“El sedentarismo es un problema creciente en la era del teletrabajo y no solo afecta al corazón, al metabolismo o a la espalda: también deteriora progresivamente la salud de los pies, que necesitan movimiento para mantenerse sanos. Permanecer inmóvil muchas horas cada día acelera problemas musculares, circulatorios y articulares que pueden hacerse crónicos”, señaló el profesional.
Para evitar complicaciones, el colegio recomienda consultar siempre a profesionales colegiados en podología y verificar que las clínicas cuenten con registro sanitario. La podología, aunque aún no está incluida en la cartera de servicios del sistema público de salud de la Generalitat Valenciana, requiere formación universitaria y habilitación oficial.
Incorporar pequeños hábitos diarios de activación y fortalecer los pies es una de las mejores inversiones para prevenir patologías en una sociedad cada vez más sedentaria. Mover los pies con frecuencia y cuidar la circulación puede evitar problemas futuros y mejorar la calidad de vida.














