
Los neandertales habitaron en los actuales territorios de Europa y Asia y convivieron por miles de años con los Homo sapiens. Eran robustos, adaptados al frío, y fabricaron herramientas sofisticadas.
Su desaparición hace unos 40 mil años es aún una de las mayores incógnitas sobre la historia de la humanidad.
Las teorías clásicas apuntaron a que los neandertales tenían menos capacidades cognitivas que los humanos modernos por diferencias en su cerebro.
Esta idea impulsó la hipótesis de que los Homo sapiens habrían tenido una ventaja evolutiva decisiva en el lenguaje, la memoria y el pensamiento simbólico.

Sin embargo, científicos de los Estados Unidos y China postulan que las diferencias anatómicas en el cerebro entre Neandertales y humanos modernos no implicaron una desventaja cognitiva significativa.
Publicaron sus resultados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)
El equipo estuvo integrado por Thomas Schoenemann, Ralph Holloway, Jia-Hong Gao y Guoyuan Yang. Trabajan en la Universidad de Indiana, la Universidad de Columbia, la Universidad de Pekín y el Instituto de Tecnología de Pekín.
Resaltaron que las diferencias que detectaron entre Neandertales y humano resultaron tan pequeñas como las que existen hoy entre las poblaciones humanas.
El mito de la mente neandertal
Durante décadas, investigadores en paleoantropología se preguntaron si la estructura cerebral de los Neandertales limitó su comportamiento o capacidad de adaptación.
Se asumió que diferencias anatómicas podían haber frenado el desarrollo de habilidades simbólicas o lingüísticas, y que eso habría definido su destino.
Para tener evidencias, los investigadores compararon la variabilidad cerebral de Neandertales y Homo sapiens, y la contrastaron con la que existe en la actualidad entre personas de diferentes regiones.
Desafiaron la idea de que las diferencias cerebrales entre especies siempre reflejan una brecha en la mente o el comportamiento. Se propusieron mirar el pasado sin prejuicios y con una perspectiva más abierta.
Sorpresas en los resultados

El equipo analizó imágenes de resonancia magnética de grandes grupos de Estados Unidos y China. Midió el volumen de 13 regiones cerebrales clave y las comparó con estimaciones sobre los cerebros neandertales.
En nueve de las trece regiones, las diferencias entre estadounidenses y chinos superaron las que existen entre Neandertales y Homo sapiens.
Según el estudio publicaado en PNAS, “las diferencias endocraneanas entre Neandertal y sus contemporáneos predicen tamaños de efecto de diferencia cognitiva de solo 0,14 desviaciones estándar o menos”.
Al revisar el cerebelo, región asociada a funciones como la coordinación y el pensamiento, los investigadores observaron una diferencia mínima entre especies.
El estudio indicó que “esto socava la sugerencia de que el reemplazo neandertal ocurrió por limitaciones cognitivas”.

La investigación revisó 116 áreas cerebrales y halló que el 43% mostró diferencias significativas entre estadounidenses y chinos. Eso relativizó aún más la supuesta brecha entre grupos humanos antiguos y modernos.
El vínculo entre anatomía cerebral y habilidades cognitivas se mostró débil. Por eso, los investigadores señalaron que, en humanos actuales, el tamaño de ciertas regiones cerebrales se asocia de forma tenue con tareas específicas, sin predecir la inteligencia general.
De esa manera, los resultados pusieron en duda los modelos que proponen capacidades inferiores para los Neandertales. Concluyeron que la desaparición de la especie respondería mejor a factores culturales, ambientales o demográficos.
Reflexiones, límites y nuevas preguntas

La investigación recomendó cautela al interpretar diferencias anatómicas entre especies humanas extintas y grupos actuales. La variabilidad humana es tan grande que pequeñas diferencias no justifican ideas de inferioridad.
Igualmente, los científicos reconocieron la dificultad de trabajar con muestras fósiles limitadas y la necesidad de inferir datos a partir de moldes endocraneanos.
Pero resaltaron que las diferencias en cuanto a la inteligencia entre neandertales y humanos modernos fueron tan pequeñas que ambos grupos podían adaptarse y sobrevivir igual de bien.














