El viernes pasado, la Policía de Chaco se presentó en la casa de Lidia Mabel Ojeda, en el barrio San Cayetano de Quitilipi, con una orden de detención. Sucede que, según la investigación, la docente de plástica de 43 años se hacía pasar por médica profesional en hospitales públicos de la provincia. Pero no la encontraron. Diez días antes, el 15 de este mes, había abordado un micro rumbo a Buenos Aires, indicaron fuentes del caso a Infobae.
Enseguida, la Justicia emitió su captura nacional por los delitos de usurpación de títulos y ejercicio ilegal de la medicina. No duró mucho tiempo en calidad de fugitiva: la Bonaerense la encontró en la casa de su novio, un policía de la federal, en Villa Lynch, Tres de Febrero.
Los investigadores llegaron a establecer, con cámaras de seguridad, que la falsa médica subió a un micro de la empresa Águila Dorada Bis, con destino a Liniers, en la provincia de Buenos Aires. Ella misma compró el ticket en ventanilla.
Mientras su perfil era cargado en la base de datos de todas las policías del país, los agentes bucearon en las redes sociales y obtuvo perfil de Instagram y Facebook. Al mismo tiempo, averiguaron que la prófuga tenía una relación sentimental con un hombre identificado como Sergio Darío Iribarren, un policía de la federal de 36 años que, en la actualidad, reside en Tres de Febrero.
Los policías, entonces, no tardaron en deducir que Ojeda se había refugiado en la casa de su novio. Lo comprobaron cuando notaron que, a través de su cuenta en una billetera virtual, había realizado compras en esa zona del conurbano.
De forma instantánea, los policías chaqueños se comunicaron con sus pares de la bonarense y cruzaron datos: les comunicaron la ubicación exacta donde estaba la mujer.

La Bonaerense, entonces, implementó operativo en inmediaciones de la propiedad desde muy temprano hasta que, este lunes, la vieron salir cerca de las 18. Le pusieron las esposas y se notificó de la detención al fiscal Gustavo Rafael Valero. Ahora, esperan extraditarla lo antes posible a Chaco.
En tanto, su abogado, Felipe Fontanetto aseguró a los medios locales que su defendida no estaba oculta. “Se enteró a través de los medios de tamaña acusación y como lo haría cualquiera acudió a un abogado”, explicó el letrado en una entrevista con Norte Grande Federal.
“Nuestro consejo fue que antes de entregarse o presentarse de manera espontánea sola, asesorarnos y tomar vista del expediente”, explicó Fontanetto. Según el abogado, la mujer estaba dispuesta a entregarse, pero le ganó de mano la policía.
Según la investigación, Ojeda logró infiltrarse en hospitales públicos del Chaco haciéndose pasar por médica, desde agosto de 2024 a abril de 2026. Figura en cronogramas oficiales de guardia en el Hospital Dr. Emilio F. Rodríguez de Quitilipi y en el hospital de Presidencia de la Plaza, remarcó diario Norte.
Para hacerlo, contó con un guardapolvo y la matrícula profesional de un médico real -el MP 6822- perteneciente al doctor Horacio Daniel Vázquez. De esta manera, se presentó en guardias, atendió pacientes, recetó medicamentos y hasta firmó certificados de defunción, serían, al menos 9.
En el allanamiento a su casa de Chaco, los agentes encontraron un frasco de tiras reactivas CONTOUR TS para medir glucosa en sangre, ocho agujas hipodérmicas estériles de un solo uso, treinta y cuatro hojas de bisturí, dos sondas urinarias Foley de látex estéril, dos vías, cuatro jeringas hipodérmicas descartables, una bolsa colectora de orina de 200 ml, un set de infusión intravenosa, un sello portátil sin nombre, doce chaquetas médicas de distintos modelos, diseños y talles, tres uniformes completos de enfermería (ambos) y diez documentaciones varias relacionadas a derivaciones, planillas de dietas de pacientes, entre otros.
Además, en el patio de la vivienda patio lateral, se halló, entre papeles recientemente incinerados, un trozo de papel con sello del Ministerio de Salud Pública, con la leyenda “Hospital Dr. Emilio F. Rodríguez – Quitilipi”.














