
Millones de mujeres experimentan náuseas intensas durante el embarazo, un síntoma que puede afectar su bienestar y el desarrollo del bebé. Un equipo internacional de científicos identificó los genes vinculados a las formas más severas de este trastorno, lo que permite entender por qué algunas gestantes presentan síntomas extremos y abre la puerta a nuevas estrategias de prevención y tratamiento.
Para una de cada cincuenta mujeres embarazadas, las náuseas dejan de ser una molestia pasajera y se convierten en una condición incapacitante: la hiperémesis gravídica. Este cuadro, que puede poner en riesgo tanto a la madre como al feto, tiene ahora un nuevo mapa genético. Investigadores de la Keck School of Medicine of USC identificaron seis genes vinculados por primera vez a la forma más grave de náuseas en el embarazo, un avance que permite comprender mejor el origen del trastorno y orientar futuras alternativas de tratamiento.
Durante años, las causas de la hiperémesis gravídica permanecieron poco claras y, en muchos casos, el malestar extremo fue atribuido a factores psicológicos o subestimado en la consulta médica. La investigación publicada en Nature Genetics introduce un giro en el abordaje del trastorno. El equipo responsable analizó información genética de casi 11.000 mujeres que padecieron HG y más de 460.000 controles de diversas procedencias: europea, asiática, africana y latina. La amplitud del análisis permite que los resultados sean relevantes para múltiples poblaciones.

“Hemos logrado identificar aspectos fundamentales que hasta ahora eran desconocidos”, señaló Marlena Fejzo, profesora clínica adjunta en el Centro de Epidemiología Genética de la Keck School of Medicine y referente internacional en el estudio de las náuseas durante el embarazo. Fejzo ya había relacionado el gen GDF15 con la hiperémesis gravídica en investigaciones anteriores. En este nuevo trabajo, el equipo halló diez genes vinculados con la afección, seis de ellos nunca antes asociados al cuadro.
Un mapa genético ampliado para la hiperémesis gravídica
El estudio identificó genes ya vinculados al embarazo, como GDF15, GFRAL, IGFBP7 y PGR, relacionados con el desarrollo de la placenta y la adaptación hormonal, junto a seis variantes genéticas nunca antes asociadas a las náuseas severas: FSHB, TCF7L2, SLITRK1, SYN3, IGSF11 y CDH9.
Entre ellos destaca TCF7L2, conocido por su papel en la diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional, que ahora aparece también relacionado con la hiperémesis gravídica. Según Marlena Fejzo, aún se desconoce cómo influye este gen durante el embarazo.
El resto de los genes hallados interviene en la regulación de hormonas reproductivas, el control del apetito, el metabolismo de la insulina y la adaptación del cerebro.
Los resultados sugieren que el cerebro puede establecer asociaciones entre ciertos alimentos y el malestar, provocando rechazos persistentes que complican la alimentación en la gestación.

La hormona que marca la diferencia en el embarazo
El GDF15 mantiene su protagonismo en el panorama de la investigación sobre las náuseas del embarazo. Según Fejzo, la intensidad de los síntomas estaría determinada por cuán sensible es cada mujer a esta hormona. Aquellas que presentan niveles bajos de GDF15 antes de la gestación parecen estar en mayor riesgo de desarrollar cuadros severos, mientras que quienes tienen concentraciones elevadas suelen atravesar el embarazo con molestias más leves. “La clave está en la sensibilidad a la hormona”, detalló Fejzo, en línea con los resultados del estudio.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo recurrió a un estudio de asociación de genoma completo (GWAS), una herramienta que permitió comparar el ADN de mujeres con hiperémesis gravídica con el de un grupo control. Así, lograron identificar variantes genéticas que no solo ayudan a entender el origen del trastorno, sino que podrían convertirse en futuros blancos terapéuticos.
Además, algunos de estos genes también mostraron vínculos con otras complicaciones obstétricas, como la preeclampsia, el bajo peso al nacer y una menor duración del embarazo.
Nuevas oportunidades para el tratamiento personalizado
Hasta el momento, los tratamientos disponibles para la hiperémesis gravídica ofrecen resultados limitados. El fármaco más utilizado, Zofran, solo logra aliviar parcialmente los síntomas en la mitad de las pacientes.
Según los investigadores, los nuevos genes identificados abren la puerta a terapias más efectivas y personalizadas. “Ahora que hemos duplicado con creces los genes asociados con la hiperémesis gravídica, podemos profundizar en la biología que hay detrás de esta afección, así como en nuevas vías posibles para tratarla”, señaló Fejzo.

El equipo de la Keck School of Medicine of USC ya obtuvo aprobación para iniciar un ensayo clínico con metformina, un medicamento conocido por su uso en diabetes, que incrementa los niveles de GDF15. El objetivo es evaluar si la administración preventiva de este fármaco antes del embarazo puede reducir el riesgo o la severidad de la HG en mujeres predispuestas.
El estudio, publicado en Nature Genetics, representa el mayor avance en la comprensión de las náuseas severas del embarazo en décadas. La amplitud de la muestra y la diversidad genética analizada permiten anticipar que los beneficios de este conocimiento llegarán a mujeres de distintos orígenes. La identificación de seis nuevos genes asociados a la hiperémesis gravídica marca un punto de inflexión en la investigación y ofrece nuevas herramientas para mejorar la calidad de vida de millones de madres y sus hijos.














