
La mayoría de las mujeres que padecen síndrome de ovario poliquístico (SOP) o endometriosis nunca recibe un diagnóstico, afirmó la ginecóloga experta en fertilidad Dra. Thaïs Aliabadi en una entrevista para el Podcast Jay Shetty. Estas enfermedades, consideradas las principales causas de infertilidad a nivel global, suelen verse desestimadas por los sistemas de salud, lo que agrava su impacto físico y mental en las pacientes.
Aliabadi alertó que el 75% de las mujeres con SOP y más del 90% con endometriosis no reciben diagnóstico. Ambas patologías afectan la fertilidad debido a desajustes hormonales, inflamación crónica y daños en el aparato reproductor. Los síntomas —dolor intenso, menstruaciones irregulares, alteraciones metabólicas y cambios de ánimo— suelen ser minimizados o mal interpretados por el personal de salud, generando diagnósticos tardíos, erróneos y obstáculos para acceder a un tratamiento adecuado.
“Quiero gritar en este micrófono y decir: ‘Déjenme contarle a las mujeres lo que merecen saber’”, expresó Aliabadi. “El 75% de las mujeres con SOP no reciben diagnóstico. Si hablamos de endometriosis, más del 90% de estas mujeres siguen sin diagnóstico”.
La especialista insistió en que la falta de conocimiento y la subestimación de los síntomas perpetúan el infradiagnóstico y la falta de acceso a tratamientos efectivos. Subrayó la importancia de difundir información precisa y de promover la autodefensa en salud femenina para revertir la invisibilización de estas patologías.
Qué es el SOP y cómo se diagnostica
El SOP es una afección hormonal, metabólica, inflamatoria y neurológica crónica, explicó Aliabadi. Su diagnóstico requiere cumplir dos de tres criterios: reglas irregulares; ovarios con morfología característica en la ecografía; o síntomas de andrógenos elevados, como vello facial, acné intenso o pérdida de cabello de patrón masculino. Según la especialista, el SOP afecta al 15% de las mujeres en Estados Unidos y hasta el 20% en India. Reiteró que “el 75% de estas mujeres transcurre la vida sin diagnóstico”.

Muchas presentan ansiedad, depresión y problemas de peso —incluso siendo delgadas— lo que dificulta identificar la enfermedad. “No necesitas un quiste en el ovario para tener SOP”, enfatizó Aliabadi. Añadió que “muchos médicos no saben qué observar en la ecografía ni consideran que el recuento alto de folículos o una hormona antimülleriana elevada pueden ser indicios”.
Causas y abordaje integral del SOP
Sobre las causas, Aliabadi expuso que existen “cuatro pilares” del SOP: resistencia a la insulina, andrógenos elevados, inflamación crónica y componente neurológico. “Cuando comen carbohidratos, las pacientes con SOP liberan insulina, pero sus células no la aprovechan. Esto lleva a un aumento de azúcar en sangre y acumulación de grasa visceral, altamente inflamatoria”, detalló. Este proceso favorece la producción de andrógenos y desencadena alteraciones menstruales y ovulatorias.
En cuanto al tratamiento, recomendó una dieta baja en carbohidratos, caminar entre diez y veinte minutos después de cada comida, ejercicio regular, suplementos para mejorar la sensibilidad a la insulina y medicamentos como metformina o fármacos del grupo GLP-1, según las necesidades. “El ejercicio y los suplementos ayudan a regular la insulina y la inflamación”, indicó.
Respecto a la inflamación y el componente neurológico, señaló: “Las pacientes con SOP tienen inflamación en todo el cuerpo: el estrés, la disbiosis intestinal, los trastornos del sueño y la ansiedad pueden agravar el cuadro”. En el cerebro, el desbalance de estrógeno y progesterona afecta neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, por lo que “muchas se sienten ansiosas, irritables, tristes y mentalmente confusas”.

El desafío del diagnóstico y la autodefensa
Aliabadi remarcó que el desconocimiento y los prejuicios en la comunidad médica dificultan el diagnóstico temprano. “Me siento con mujeres que han luchado durante años con SOP y endometriosis, sufriendo dolor debilitante, pero nadie les creyó”, relató. Sostuvo que las pacientes pueden autodiagnosticarse si cumplen dos de los tres criterios mencionados y recomendó usar herramientas en línea antes de la consulta médica. “Hasta que las mujeres sean sus propias defensoras de la salud, serán ignoradas en el sistema de salud”, afirmó.
Sobre la endometriosis, Aliabadi fue contundente: “Tener reglas dolorosas no es normal”. Definió la enfermedad como inflamatoria crónica y neuroinmune, caracterizada por tejido similar al endometrio fuera del útero. “El dolor menstrual extremo, los problemas digestivos, el dolor durante las relaciones sexuales o al defecar y los síntomas urinarios recurrentes deben interpretarse como posibles señales de endometriosis hasta que se demuestre lo contrario”, afirmó.
El diagnóstico suele tardar entre nueve y once años y, de acuerdo con la ginecóloga, más del 90% de las pacientes no reciben un diagnóstico adecuado. “No se requiere cirugía para diagnosticar la endometriosis; se trata de un diagnóstico clínico”, aclaró.

El tratamiento inicial implica supresión hormonal —como píldoras de progesterona o dispositivos intrauterinos— y la cirugía solo se indica si el tratamiento médico falla o surgen complicaciones graves. Además, advirtió que “más del 50% de las pacientes con síndrome de ovario poliquístico tienen endometriosis”, lo que exige un abordaje integral.
Consecuencias y recomendaciones
La peor consecuencia del infradiagnóstico, insistió Aliabadi, es sobre la fertilidad, ya que la inflamación daña el recuento y la calidad de los óvulos. Muchas pacientes consultan tras años de dolor e intentos fallidos de concebir, cuando la reserva ovárica ya es baja. El dolor crónico también afecta la salud mental, pudiendo derivar en ansiedad, depresión y uso problemático de analgésicos. “Veo a mujeres jóvenes que no pueden tener relaciones sexuales, que no se casan, todo porque su situación nunca fue atendida”, expresó.
Recomendó controles de reserva ovárica desde edades tempranas y exigir ecografías pélvicas y diagnósticos integrales. “Las ecografías pélvicas deberían ser obligatorias en los exámenes de bienestar de la mujer. No se pueden detectar estos problemas solo con un examen físico”, subrayó.
Aliabadi concluyó: “La información salva vidas”, e instó a garantizar que las mujeres conozcan, validen y defiendan su salud desde etapas tempranas, sin esperar a que sea tarde.