
En la ciudad de Santo Tomé, ubicada en la provincia de Corrientes, una situación inesperada irrumpió la rutina de la Escuela Técnica N°1. La institución quedó en el centro de la atención cuando la rectora, Roxana Salgueiro, denunció ante la policía que alumnos de primer año planificaban un ataque armado dentro del establecimiento.
Todo comenzó cuando una madre, preocupada por la seguridad de su hijo, revisó el teléfono celular del adolescente y encontró mensajes en un grupo de WhatsApp creado para tareas escolares. El contenido de la conversación no solo la sorprendió, sino que la impulsó a tomar capturas de pantalla y presentarlas de inmediato ante la directiva escolar. Según relató la propia Salgueiro a Urgente Santo Tomé, “eran unos mensajes en los que se decía que iban a provocar un tiroteo en la escuela, en un grupo de WhatsApp”. Al recibir la denuncia, la rectora decidió actuar sin dilaciones y contactó al supervisor educativo Horacio Martínez para consultar los pasos a seguir, ya que el colegio carece de un protocolo específico para este tipo de acontecimientos.
Los mensajes intercambiados entre los estudiantes incluían ideas sobre cómo llevar adelante el ataque y hasta referencias sobre la posibilidad de conseguir armas de fuego, así como la elección de un posible día y horario para concretar la acción. El grupo de alumnos, que ingresó a la institución en 2026, hablaba en términos generales sobre los posibles blancos, mencionando a los profesores de la escuela como destinatarios del supuesto ataque.
En declaraciones radiales, la rectora explicó: “La conversación era extensa, donde inclusive uno hablaba de provocar, y otro alentaba de cómo iba a ser ese hecho de violencia”. Salgueiro también destacó que la sociedad local atraviesa una etapa de sensibilidad tras sucesos violentos recientes ocurridos en la provincia de Santa Fe, lo cual motivó una reacción inmediata ante cualquier indicio de amenaza.
La actuación institucional se desplegó en varios frentes: la dirección escolar notificó a los tutores de los alumnos involucrados, elaboró un acta formal sobre la situación y decidió realizar una denuncia ante las autoridades policiales. “Recién comienza todo lo que es trabajar, porque uno esto tiene que trabajar institucionalmente, ya sea de manera pedagógica y también teniendo en cuenta que nosotros y todas las instituciones tenemos un acuerdo de convivencia”, expresó la rectora.

Por su parte, fuentes de la Policía de Santo Tomé confirmaron al mismo medio que se trataba de un grupo de estudiantes que planeaba una masacre con armas de fuego dentro de la escuela. Los investigadores señalaron que la denuncia fue clave para que la situación pudiera ser desactivada antes de que se produjera un hecho mayor.
El fiscal a cargo de la causa, Facundo Cabral, aportó más precisiones sobre el contenido de los chats. En los mensajes figuraba una frase concreta: “vamos a matar a todos los profesores”. Aunque la rectora Salgueiro negó que existiera una lista específica de docentes como blancos, sí reconoció la gravedad de los dichos y la necesidad de alertar a toda la comunidad educativa.
Consultada sobre si los adolescentes continúan asistiendo a clases, Salgueiro confirmó que los involucrados siguen concurriendo a la escuela y que no se advirtieron conductas fuera de lo habitual desde el inicio del ciclo lectivo. La directiva subrayó la importancia de mantener la calma y llamó a las familias a estar atentas a las actividades de los jóvenes en el ámbito digital. “Hay que hacer todo un procedimiento que incluya no solamente el hecho de la entrevista, la denuncia, sino trabajar institucionalmente”, puntualizó.
La rectora también remarcó que el episodio evidencia la ausencia de protocolos claros y coordinados para abordar amenazas de violencia escolar de este tipo. “Cuando yo di a conocer esto al supervisor, sinceramente no tenemos un protocolo de qué hacer”, señaló Salgueiro, al tiempo que instó a fortalecer el trabajo en red entre las escuelas y los organismos oficiales para anticipar y prevenir situaciones similares.
Los estudiantes involucrados no manifestaron alteraciones en su comportamiento tras el incidente y continúan cursando sus estudios normalmente. La comunidad educativa, mientras tanto, sigue de cerca la investigación y las medidas que puedan adoptarse en el los próximos días.














