
El psicólogo social Dr. Peter Salerno afirmó que el narcisismo no surge únicamente de las experiencias de vida, sino que también requiere una predisposición genética.
En ese marco, advirtió que quienes conviven con personas con que tienen este perfil suelen desarrollar dudas persistentes sobre sus propios recuerdos, mientras que los efectos de sus conductas manipuladoras pueden resultar difíciles de gestionar incluso para especialistas.
Durante una reciente entrevista en el podcast Modern Wisdom, el experto, reconocido por su trabajo en trastornos de personalidad del Cluster B, profundizó en el vínculo entre narcisismo, manipulación y relaciones tóxicas, y describió los mecanismos psicológicos y biológicos que sostienen estas dinámicas, cada vez más visibles en las interacciones sociales actuales.

Según explicó, las personas con rasgos narcisistas recurren a la manipulación como una estrategia central para mantener el control y la jerarquía, distorsionando la percepción de quienes las rodean y generando ciclos de abuso y dependencia emocional.
Cómo operan la manipulación y el antagonismo en el narcisismo
Para Salerno, los denominados trastornos de la personalidad tipo Cluster B, narcisismo, psicopatía, histrionismo y borderline, entre otros, comparten rasgos patológicos que causan disfunción interpersonal. “Antagonismo es el gran paraguas bajo el que caen las demás características patológicas”, describió el psicólogo.
El antagonismo se muestra cuando una persona se coloca intencionadamente en oposición a otra, generando conflictos o enfrentando a terceros para crear separación o drama.

Un ejemplo, según el experto, es la triangulación: “Una persona dice algo a otra sobre un tercero para crear una grieta”, puntualizó. Posteriormente, quien manipula suele negar lo ocurrido y deja a los involucrados con percepciones alteradas de la realidad.
“No se puede ser igual en una relación con un narcisista porque la igualdad no es funcional para ellos”, advirtió el experto. De este modo, consolidan su posición distorsionando la realidad y ubicando a los demás “por debajo de una supuesta jerarquía”. Esto afianza el ciclo de manipulación y desigualdad.
También señaló que “este tipo de manipulación suele ser invisible, ocurre de forma encubierta y sostenida”. Este comportamiento abarca fingir empatía y simular emociones prosociales para ganarse la confianza antes de activar dinámicas de abuso relacional.
Factores genéticos y biológicos del narcisismo
Respecto a los orígenes de estos trastornos, el psicólogo rechazó la idea de que el narcisismo derive únicamente de traumas infantiles o baja autoestima. En su diálogo con Chris Williamson, recalcó: “La mayoría de los expertos sobrestima el impacto del trauma en la infancia y subestima la carga genética de estos trastornos”.

El especialista citó investigaciones con gemelos idénticos que sitúan la heredabilidad de los rasgos psicológicos y de personalidad en torno al 50%, y señaló que para los rasgos patológicos esta cifra puede ser aún mayor.
Basado en más de 50 años de investigaciones, afirmó que los factores biológicos y genéticos constituyen “el material base” para desarrollar estos trastornos. “No se puede crear un narcisista solo por experiencia, hace falta una predisposición genética”, aseguró.
Desde su perspectiva, las intervenciones educativas o la promoción de la empatía pueden incluso reforzar los rasgos narcisistas si existe una base biológica predisponente. Subrayó que el narcisismo es “egosintónico”: quien lo presenta no detecta la problemática ni siente motivación para modificar su conducta.
El impacto psicológico en las víctimas de relaciones narcisistas
Entre las consecuencias para quienes interactúan con personas narcisistas, Salerno destacó la pérdida de “confianza en la realidad”. A lo largo del episodio explicó que, tras una relación manipuladora, la víctima puede sufrir “disonancia cognitiva traumática”. “En estas relaciones, el cerebro de la víctima pierde el sentido de qué es real y qué está siendo distorsionado”, describió.

Además, advirtió que los narcisistas explotan la empatía incluso de los profesionales: “Se benefician de la compasión o la comprensión de los demás y a menudo logran eludir los intentos de progreso terapéutico, creando un entorno en el que el profesional puede llegar a sentirse ineficaz”.
Narcisismo, psicopatía y la tríada oscura: similitudes y diferencias
La tríada oscura, que integra narcisismo, psicopatía y maquiavelismo, permite distinguir estos perfiles clínicos. “Todos los psicópatas son narcisistas, pero no todos los narcisistas son psicópatas”, señaló.
Mientras el narcisista busca destacar y mantener una jerarquía, el psicópata manifiesta una ausencia total de valor por la vida ajena y de sentido del honor.

En el extremo más peligroso se sitúa el llamado “narcisismo maligno”, que actúa como puente entre diversos trastornos e involucra explotación, engaño y sadismo. Salerno explicó que esta personalidad opera en un espectro: la manipulación puede ser tanto activa y retributiva como pasiva y carente de empatía por el daño causado.
La prevalencia de estos trastornos es alta. Salerno estimó que entre un 15% y 19% de la población cumple criterios para algún trastorno de personalidad, una proporción que convierte estas dinámicas en una realidad presente en cualquier entorno social.